BUENOS AIRES | AP
El Gobierno argentino tomó ayer distancia de su proyecto de una Ley de Lemas para dirimir la pugna electoral en el peronismo, tras las denuncias de que esa iniciativa es "tramposa" y equivalente a un "golpe de Estado institucional".
Al mismo tiempo, desde sus propias filas partidarias surgió la iniciativa de un plebiscito para prolongar el mandato del presidente Eduardo Duhalde hasta diciembre de este año. Sin embargo, el mandatario a través de un portavoz rechazó ayer mismo la propuesta.
El vocero de Duhalde, Luis Verdi, ínformó que "el presidente no está de acuerdo con la idea. El rechaza esa posibilidad y reafirma su palabra empeñada, que no tiene retorno, de renunciar a la jefatura del Estado el 25 de mayo próximo".
El jefe de gabinete de ministros, Alfredo Atanasof, expresó simultáneamente que "es inoportuno en este momento movilizar a la población para un debate de este tipo. Rechazamos la posibilidad de realizar un plebiscito nacional".
El senador peronista y dirigente sindical Luis Barrionuevo había anunciado que presentaría la propuesta de plebiscito en el Congreso.
La iniciativa de Barrionuevo contribuyó a aumentar la confusión sobre el cronograma electoral anunciado por el gobierno. Contemplaba elecciones presidenciales el 27 de abril y el cambio de gobierno el 25 de mayo, fechas que quedarían canceladas si el plebiscito se realizara y arrojara un resultado positivo.
Duhalde ha dicho reiteradamente que se alejará del gobierno el 25 de mayo, haya sido elegido o no su reemplazante. Para reforzar su afirmación, hizo que el Congreso aceptara por anticipado su dimisión a partir de aquella fecha.
PESADILLA. Sin embargo, Duhalde no encuentra una fórmula para cerrarle el paso a su "pesadilla": el ex presidente Carlos Menem.
La penúltima iniciativa surgida en el Partido Justicialista, que consistía en instaurar de forma excepcional la Ley de Lemas y que era considerada la panacea para las disputas entre los candidatos peronistas a los comicios presidenciales del 27 de abril, se convirtió ayer en el centro de una tormenta que domina el escenario político argentino.
Duhalde "no participó de esa decisión", aseguró Luis Verdí, al referirse al acuerdo alcanzado por los principales dirigentes del peronismo, cuyo máximo impulsor fue un lugarteniente de Duhalde.
"La verdad es que yo no consulté con el presidente para impulsar la Ley de Lemas. Duhalde me debe querer matar", dijo el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, quien ha cimentado su carrera política al lado del jefe de Estado.
La Ley de Lemas, que posibilita que un partido político presente más de un candidato para un mismo cargo electivo y que el más votado sume los sufragios obtenidos por sus correligionarios, fue la prenda de unión con que las distintas líneas del peronismo sellaron el viernes un compromiso electoral.
El acuerdo en la cúpula del peronismo generó a poco de conocerse una verdadera lluvia de críticas del resto del espectro político y destacados juristas advirtieron de que ese sistema vulnera la Constitución argentina.
"Una Ley de Lemas implica un golpe de Estado institucional y la autoridad que surja por ese sistema será totalmente ilegítima y antidemocrática", disparó la diputada Elisa Carrió, postulante la presidencia por el partido centroizquierdista Alternativa para una República de Iguales (ARI).
El diputado liberal Alberto Natale, quien apoya la candidatura del ex ministro de Economía Ricardo López Murphy, del partido de centroderecha Recrear para el Crecimiento, tampoco escondió el látigo al decir que "a la hora de hacer maldades, los peronistas tiene sabiduría infinita".
Aumenta el optimismo
BUENOS AIRES. Casi la mitad de los argentinos cree que este año será mejor que el anterior, pese a que su país aún está sumido en una de las peores crisis de su historia, según una encuesta publicada ayer por el diario "La Nación", de Buenos Aires.
El sondeo, hecho en 65 naciones por la consultora Gallup, muestra que Argentina pasó en un año del puesto 62 al 16 entre los países más optimistas.
La encuesta, denominada "Expectativas mundiales para el 2003", precisa que el 49 por ciento del millar de entrevistados en este país sudamericano confía en que el año en curso será mejor que el anterior, mientras sólo un 17 por ciento sostiene que será peor.
A comienzos del año pasado, en medio de una crisis económica y política sin precedentes, sólo el 36 por ciento de los argentinos se mostraba optimista.
Gallup entrevistó en la última semana de diciembre a 67.500 personas en 65 países para su encuesta sobre las expectativas que genera el nuevo año y el puesto de cada país se obtuvo restando a los porcentajes de los ciudadanos optimistas el de los que se expresaron pesimistas.
Los habitantes de Kenia son los más optimistas del mundo (77 por ciento), seguidos por los del territorio de Kosovo que administra la ONU (74), de Nigeria (68), de Turquía (67), de Estados Unidos (64), de Nueva Zelanda (63), de Canadá (59), de Egipto (54) y de Dinamarca (53 por ciento).
EFE