La muerte de dos "chavistas" ahonda división en Venezuela

| Hugo Chávez cedió su programa dominical "¡Aló, Presidente!" para la transmisión del "Duelo Popular Nacional"

CARACAS | AP y REUTERS

Los actos de sepelio de dos simpatizantes del gobierno que murieron baleados durante una marcha opositora se transformaron ayer en una gran protesta, donde miles de manifestantes oficialistas recorrieron las principales calles para exigir castigo por los asesinatos.

Al grito de "justicia, justicia" unos 10.000 partidarios del presidente Hugo Chávez se aglomeraron iracundos frente a la funeraria donde eran velados Jairo Morán y Oscar Aponte.

Entre los asistentes abundaban las boinas rojas y las camisas con la leyenda "Círculos Bolivarianos", organizaciones civiles promovidas por el gobierno entre sus partidarios y que la oposición acusa de ser violentos grupos paramilitares.

Las dos víctimas murieron por heridas de bala que recibieron en violentos disturbios el viernes frente a la sede de las fuerzas armadas en Fuerte Tiuna, entre opositores que participaban en una manifestación y oficialistas que los interceptaron.

La violencia estalló cuando cientos de partidarios del gobierno lanzaron piedras, botellas y fuegos artificiales contra miles de manifestantes opositores frente al Fuerte Tiuna.

Testigos en los sucesos del viernes dijeron que miembros de los dos bandos sacaron sus armas en medio de los tiroteos.

El gobierno culpó de las muertes a la Policía Metropolitana (PM), que es comandada por el alcalde opositor Alfredo Peña, tras los choques el viernes en los que además otras cuatro personas fueron heridas con armas de fuego en confusos enfrentamientos, en los que efectivos militares dispersaron las protestas con abundantes gases lacrimógenos y perdigones.

"No hay derecho a que cada vez que sale la Metropolitana a la calle (...) sea para matar a la gente. La función de la policía no es matar a la gente sino preservar la vida de los ciudadanos", dijo el vicepresidente del país, José Vicente Rangel, que asistió a la Funeraria Valles y quien ayudó a cargar uno de los féretros en la marcha.

El sábado por la noche, en las cercanías de la funeraria Vallés, dos uniformados de la PM fueron heridos cuando simpatizantes del presidente los atacaron a tiros, al culparlos de las muertes del viernes. Ese cuerpo policial reaccionó lanzando perdigones y gases, lo que generó un caos en la funeraria, situada en el barrio de La Florida, en el este de la capital.

La Policía Metropolitana, vista por el oficialismo como un órgano armado a favor de la oposición, fue intervenida el 16 de noviembre por el gobierno con soldados y blindados de la Guardia Nacional. Chávez designó una nueva directiva y dijo que tomó la medida para garantizar el orden público y para resolver una disputa laboral dentro del cuerpo.

Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia revocó la medida un mes después y devolvió su mando a Peña, quien restituyó a los antiguos líderes.

"DUELO POPULAR". En una información difundida por la televisora estatal, el gobierno anunció que el presidente Chávez cedió el espacio de su programa dominical "¡Aló, Presidente!" para la transmisión de los actos del "Duelo Popular Nacional". Fuentes del palacio dijeron que el mandatario hablaría al país, en cadena.

Los restos de Oscar Aponte y Jairo Morán, los dos militantes del chavismo, fueron sepultados ayer luego que el cortejo fúnebre se detuvo en la sede del hotel capitalino que aloja temporalmente al secretario general de la OEA, César Gaviria.

El secretario de la OEA modera en Caracas, en ese mismo hotel, unas mesas de negociación y acuerdos entre gobierno y oposición que intenta buscar salidas pacíficas a la severa crisis política local.

El gabinete ministerial de Chávez asistió en pleno al cortejo fúnebre y entregó un documento a la OEA exigiendo la condena por los asesinatos.

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