Seguidores del presidente de Venezuela Hugo Chávez se volcaron hoy a las calles de Caracas, para protestar por los dos muertos partidarios del Gobierno que dejaron los enfrentamientos callejeros del viernes, en un país donde aumenta la tensión a 34 días de huelga general.
Cientos de personas iniciaron una marcha a favor de Chávez y contra el paro radicalizado en el vital sector petrolero, desde el populoso oeste de Caracas, después de que la multitudinaria marcha opositora del viernes terminara en confusos choques que dejaron dos muertos, 18 heridos y unas 75 personas asfixidas por gases lacrimógenos, según un parte de los Bomberos de Caracas.
Rafael Vargas, dirigente del partido Movimiento V República (MVR) de Chávez, afirmó que los muertos eran partidarios del oficialismo.
En los incidentes del viernes se registraron tiros que provenían de supuestos simpatizantes del mandatario hacia la concentración opositora, de la la policía Metropolitana que respondió con disparos de armas largas, y también se vieron disparos desde el lugar de la manifestación antigubernamental.
Las víctimas de los enfrentamientos del viernes fueron identificadas como Jairo Gregorio Morán de 23 años de edad, quien recibió un disparo en la región lumbar izquierda, y Oscar Aponte Gómez, a quien le dieron un tiro en el cuello, según fuentes oficiales.
"Los muertos son nuestros. Los asesinaron a mansalva y ahora están haciendo creer que son de la oposición", manifestó Vargas al hablar de los enfrentamientos en la avenida Los Próceres (suroeste de Caracas), muy cerca del principal fuerte militar de la capital.
Por su parte, la Coordinadora Democrática, que agrupa partidos políticos y civiles de oposición, decretó "tres días de duelo por la muerte de dos venezolanos compatriotas".
El viernes, el presidente Chávez amenazó con aplicar medidas excepcionales para restaurar el orden en el país, y rechazó una vez más la exigencia de la oposición a renunciar o adelantar elecciones, al calificar de traidores a los líderes huelguistas que han semiparalizado el país con el colapso de la estatal petrolera Petróleos de Venezuela (PDVSA).
"¡Con hambre y sin empleo con Chávez me restreo (me la juego)!", era la consigna de los seguidores del presidente de Venezuela, que rechazaban la continuación del paro general iniciado el 2 de diciembre.
A la aguda crisis política se suma la puja entre el gobierno y la oposición por el referéndum consultivo sobre la permanencia de Chávez en el poder, cuya realización prevista para el 2 de febrero es ahora objetivo central de los líderes huelguistas de la gremial sindical CTV (Central de Trabajadores de Venezuela), la patronal empresarial Fedecámaras y la Coordinadora Democrática.
Varios portavoces de los gremios que lideran la huelga han manifestado hoy la posibilidad de organizar para los próximos días una marcha hacia el presidencial Palacio de Miraflores.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela aseguró este sábado que recurrirá a financiamiento externo si el Gobierno niega los recursos para realizar el referéndum.
Sin embargo, el ministro de Educación y delegado oficialista de la mesa de negociación que adelanta con la oposición a instancias de la Organización de Estados Americanos (OEA), Aristóbulo Istúriz, se comprometió el viernes a que si el Tribunal Supremo de Justicia afirma que el referéndum consultivo es válido, el gobierno respetará la decisión y otorgará los recursos para realizarlo.
El referéndum fue convocado en noviembre luego de que la oposición presentó al CNE 1,2 millones de firmas necesarias para su realización.
Chávez rechaza esta consulta al calificarla de no obligatoria y solo acepta un referéndum revocatorio contemplado en la Constitución cuando se cumpla la mitad de su mandato en agosto de este año.
Por su lado, el secretario general de la OEA, César Gaviria, dijo el viernes que no se logró un acuerdo electoral entre el Gobierno y la oposición en la mesa negociadora que facilita, porque tienen criterios encontrados que podría aclarar un fallo del Tribunal Supremo.