SALTO | LUIS ALBERTO PEREZ
n En momentos en que la Aduana endureció sus controles en el puente de Salto Grande, funcionarios aduaneros han recibido varias amenazas anónimas, y el vehículo particular del supervisor de Vigilancia fue objeto de roturas, en lo que para las autoridades locales constituyó un "atentado".
Todos los parabrisas del vehículo, un Toyota modelo Corolla de 1990, fueron destrozados; fue el único automóvil que resultó dañado, entre los más de diez que había en un estacionamiento de Salto en el momento del ataque. Y no se produjo robo alguno. Con esos argumentos, el administrador de la Aduana salteña, Washington Toja, manifestó a El País que en su opinión fue un "atentado" y un "acto de amedrentamiento".
El funcionario afirmó que en los últimos días se produjo una serie de amenazas telefónicas, tanto contra él como contra otros aduaneros de Salto, si bien reconoció que esas situaciones no son nuevas para quienes desempeñan su función. El ataque contra el vehículo del aduanero, que se produjo durante la madrugada del 31 de diciembre pasado, es en la actualidad objeto de una investigación policial. Horas antes, la Aduana detuvo a una camioneta con doble fondo, que transportaba cientos de prendas de vestir de contrabando.