Crawford - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo hoy que la próxima semana presentará un programa para reactivar la economía, basado sobre todo en incentivos fiscales para empresas e inversores.
El coste de esos incentivos será de unos 300.000 millones de dólares en tres años, según diversas fuentes gubernamentales, pero Bush rehusó hoy dar detalles sobre el plan, que podría incluso ser más amplio.
"La próxima semana, cuando hable sobre un programa de estímulo económico, hablaré sobre la mejor forma de crear puestos de trabajo", dijo Bush en unas breves declaraciones a la prensa en su rancho de Crawford (Texas).
El plan, que podría ser anunciado durante una visita de Bush a Chicago, será puesto en marcha por el nuevo equipo económico de la Casa Blanca, con el recién estrenado secretario del Tesoro John Snow a la cabeza, en un intento de devolver la confianza al país y a los inversores.
La economía estadounidense sigue mostrando síntomas contradictorios sobre su salud, y mientras el paro ha subido al 6 por ciento y las ventas navideñas fueron bajas, la actividad industrial aumentó en diciembre.
Entre las medidas que estudia el Gobierno de Bush figuran una reducción del impuesto sobre los dividendos de los accionistas, que beneficiaría a los más favorecidos.
En la Casa Blanca se estudia también dar algún tipo de incentivo fiscal a las familias de ingresos bajos y medios, como rebajas en el impuesto sobre la renta.
Ello permitiría al Ejecutivo contrarrestar las críticas de los demócratas de que el Gobierno de Bush está orientando demasiado su política económica en favor de la clase más favorecida.
Bush rechazó hoy esas críticas y aseguró que "estoy preocupado por todo el pueblo", y señaló que, en su opinión, hay quienes quieren convertir la situación económica en una "lucha de clases".
La economía puede convertirse en el principal punto débil de Bush de cara a sus aspiraciones de reelección en noviembre de 2004, y por ello la evolución de la situación durante 2003 puede ser clave.
De hecho, el cambio del equipo económico del Gobierno que se produjo en diciembre se interpretó como un golpe de timón de cara a las elecciones del próximo año.
El presidente, que se llevó hoy a un grupo de periodistas a una caminata de seis kilómetros y medio por su rancho, señaló que mantiene su confianza en la mejora económica y que "la economía de Estados Unidos es fuerte y resistente", aseguró.
Otras medidas que la Casa Blanca podría incluir en el programa de estímulo son una forma más generosa de tratar el sistema de deducción fiscal por la depreciación de equipos.
Esta reforma podría aumentar la inversión de las empresas, aunque es un asunto sobre el que no hay unanimidad en el Gobierno.
El plan podría incluir también un aumento de la cantidad máxima que los inversores pueden desgravar por pérdidas en bolsa, que afecta a entre 60 y 70 millones de hogares.
El anuncio de Bush llegó tras la divulgación de los datos sobre el aumento de la actividad industrial de diciembre. EFE