BRASILIA | ANSA
Al menos 350.000 personas desafiaron ayer la lluvia y participaron en Brasilia de la inédita fiesta popular que acompañó la histórica llegada a la presidencia de Brasil del ex obrero metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva.
Lula asumió ayer la presidencia con un "baño de multitud", que le dieron miles de compatriotas llegados desde todo el país.
La fiesta estuvo signada por mucha gente en las calles y un protocolo a ser roto en cualquier momento. Como símbolo puede servir el de esa humilde simpatizante que burló el imponente operativo de seguridad, que incluyó el empleo de 8.000 hombres, para abrazar al presidente y hasta retenerlo mientras pedía a un policía que les sacara una foto.
Entre 350.000 y 400.000 personas se agolparon en las calles de la capital para ver el desfile bajo un mar de banderas rojas.
La presión de la gente fue tal que obligó a los responsables del protocolo a modificar tramos del recorrido ante las graves fallas de seguridad.
A un costo de 400.000 dólares, el Partido de los Trabajadores (PT) montó cuatro palcos gigantes en Brasilia, donde desfilaron los más populares artistas de Brasil.
Pese a la informalidad que tienen sus actos públicos, Lula trató de contenerse: "Vamos a romper el protocolo, pero no tanto", dijo.
Pero no pudo hacerlo todo el tiempo. Al ingresar al Congreso repartió tantos abrazos y besos que llegó al estrado todo despeinado y con la ropa desarreglada.
Todo comenzó a las 14.30 locales, cuando Lula y su vice José Alencar abordaron frente a la Catedral de Brasilia un Rolls Royce.
Un soldado de los Dragones, la guardia montada que cuida de la seguridad presidencial, cayó de su caballo por la presión de quienes pugnaban por acercarse a Lula.
Los guardias de seguridad del Congreso cerraron las puertas del edificio mientras Lula juraba, porque la gente había desbordado todos los cordones policiales.
LAGO. Muchas personas se arrojaron a las aguas del lago que rodea el edificio del Congreso y amenazaban con irrumpir en los salones donde Lula juraba. El presidente del PT, José Genoino, debió abandonar la ceremonia para pedir calma a los manifestantes.
La seguridad pidió modificar el recorrido entre el Congreso y el Palacio del Planalto, sede del gobierno, donde Lula recibiría la banda presidencia de manos de Cardoso.
Para evitar las avenidas cruzaron por un garaje subterráneo del Congreso. El problema fue que el viejo Rolls Royce de 1952 no pudo con la empinada rampa y al menos 10 agentes de seguridad debieron empujarlo.
Ya en el Planalto, Lula recibió la banda presidencial. En el momento en que se quitaba la banda, a Cardoso se le cayeron los lentes, Lula se agachó a recogerlos mientras el presidente saliente se quedaba esperando con la banda a medio colocar.
Finalmente, luego de firmar los decretos de nombramiento de sus ministros, Lula habló a la multitud a quienes les dijo que él no era "producto de una elección, sino de una historia".