Finalmente la justicia procesó por homicidio muy especialmente agravado a Roberto Carlos Gutiérrez y a la mujer Elizabeth Britos, luego de que el mencionado hombre matara a una mujer que vivía sola en un casa de Carrasco por encargo de Britos que además se hacia pasar por abogada de la víctima y pretendía quedarse con la casa de la mujer. También fue procesada, aunque sin prisión, otra mujer imputada de encubrimiento de homicidio.
Los investigadores de Homicidios dieron por tierra con los objetivos de los homicidas. A las sospechas de los vecinos se sumó una eficaz investigación policial que permitió aclarar rápidamente el caso. Elizabeth Britos de 39 años, con un antecedente judicial, fue la responsable de urdir la trama criminal contra la dueña de una residencia en la rambla de Carrasco, de la que pretendía apoderarse. Un hombre de 30 años, Roberto Carlos Gutiérrez fue el autor material del homicidio de la propietaria del inmueble, una anciana de 80 años que residía sola en la finca.
El hecho quedó al descubierto el domingo pasado, cuando los vecinos colindantes —entre ellos un magistrado que también conocía a la víctima— denunciaron a la Policía la prolongada ausencia de la anciana y comunicaron que desde la finca emanaba un fuerte y nauseabundo olor. Cuando los efectivos policiales allanaron la casa encontraron el cadáver de la anciana cuya muerte databa ya de varios días.
Cuando los investigadores de la División Homicidios comenzaron a interrogar a la mujer que en los días previos al hallazgo del cuerpo se había presentado como la nueva inquilina de la finca, comenzaron a avivarse las primeras sospechas. En pocas horas los policías lograron ubicar al hombre que, por mandato de la intrusa, había dado muerte a la propietaria.
ASFIXIADA. La vieja casona ubicada en la rambla República de México 5985 bis, entre Araucana y San Nicolás, fue el móvil del crimen. Delia Lourdes Berro (80) no tenía familiares cercanos y vivía sola en la finca que conoció mejores tiempos en décadas pasadas.
"Ya nos había llamado la atención no haber visto a la señora el 24", comentó a El País una vecina de la residencia contigua, "pero más raro nos pareció que el fin de semana vino una mujer a presentarse como la nueva inquilina y nos dijo que la señora Berro se había ido para Buenos Aires. Mi marido y yo teníamos muy buen trato con ella y nos extrañó mucho que se fuera así, sin despedirse".
La nueva inquilina, E.M.F.B. (39), había trabado conocimiento con Delia Berro por intermedio de otra mujer —que también fue detenida—, a la que había intentado convencer de que le cediera la propiedad. Fuentes policiales informaron que no era esta la primera vez que E.M.F.B. realizaba una maniobra similar, ya que poseía un antecedente por usurpación ilegal de una propiedad. Esta vez la mujer confesó que había recurrido a un hombre que conocía, identificado con las iniciales R.C.G. (30), con quien acordó dar muerte a la propietaria. Así lo hizo poco antes de Navidad, R.C.G. ingresó a la finca, cuya entrada le franqueó la mujer que había mediado entre E.M.F.B. y la propietaria, y se deslizó hasta el dormitorio de la anciana a la que asfixió con una almohada.
De esta manera la trama quedó al descubierto pocas horas después que las autoridades policiales tomaran intervención en el caso.