MANEJO COSTERO

Vecinos de balnearios de Canelones promueven protección de la costa

Guazuverde al rescate es uno de los grupos que busca la protección de las dunas y de los barrancos; ¿qué medidas se pueden implimentar?

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Vecinos reclaman acciones urgentes entre el arroyo Solís chico y el arroyo Solís grande.

Vecinos del balneario Guazuvirá (departamento de Canelones) iniciaron una campaña en redes sociales para reclamar la protección de los barrancos. En este sentido, organizan una jornada de limpieza de la playa para el próximo sábado 27 y actividades de recuperación de dunas. Pero el problema no es único de este punto del kilómetro 60 de la ruta Interbalnearia; es una preocupación de los vecinos entre el arroyo Solís chico y el arroyo Solís grande.

Este año se ha formado una red de comisiones de fomento de los balnearios para detener el proceso de erosión que, en el caso de Guazuvirá, pero también en Las Vegas y La Floresta, amenaza con desmoronamiento de tierra y de viviendas.

Los vecinos, con el asesoramiento de académicos y profesionales, han creado un plan integral de protección de los barrancos que ya fue remitido al director de Gestión Ambiental canario, Leonardo Herou.

El objetivo es devolverle la salud a las playas de la zona puesto que sufren de contaminación, pérdida de biodiversidad y del cordón dunar. Este, que es la primera duna, es la defensa que se necesita contra la erosión.

“Cuando yo era niño no se veían los barrancos en Guazubirá”, dijo a El País Daniel Panario, director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias y vecino de San Luis. La playa estaba repleta de dunas. Pero la acción de desgaste provocado por el viento, el oleaje, el curso fluvial, pero también la desforestación y la construcción sobre la línea de la costa, ha cambiado y destruido el relieve. “Así desaparecen las dunas, el mar comienza a chocar contra los barrancos, se empiezan a desmoronar y los pluviales salen por cualquier lado y empiezan a hacer zanjas al llegar a la costa; es una problemática muy compleja”, apuntó el experto.

Sin los barrancos la arena de la playa estaría siempre húmeda. Su rol es fundamental: permiten el escurrimiento natural de lluvias, retienen arena y soportan los vientos del suroeste y sudeste. El cordón dunar es la primera defensa; sin esta, los barrancos son la segunda.

Por la campaña Guazuverde al rescate, los vecinos “tomaron cartas en el asunto”, a juicio de Panario. Implementarán medidas económicas para la reconstrucción de la duna primaria: por ejemplo, mediante la construcción de un vallado y la reforestación con especies nativas. Pero hay otras opciones que escapan a su presupuesto y por eso requieren la intervención de las autoridades. En algunos lugares como La Floresta, Parque del Plata y Las Vegas se necesita que palas mecánicas devuelvan la arena que se escapa a la rambla.

“Hay una desidia total por parte de los gobiernos que han autorizado hacer casas en el mero borde de la barranca como si fuera de roca. Ya hay casas que están condenadas como las que ya se cayeron en Costa Azul (Rocha), Valizas y Aguas Dulces. He visto caer 30 casas en un temporal en Aguas Dulces, pero no pasa nada y nadie tomas medidas”, acusó Daniel Panario.

El académico, que forma parte de la red de vecinos y les imparte charlas sobre el manejo costero, tiene un objetivo mayor: la formación de una red más amplia que incluya todas las comisiones, grupos y ONG de los 700 kilómetros de costa del país para llevar adelante acciones de protección de punta a punta. “Para que no haya más este descalabro”, afirmó. Una vez formada, la meta es elevar peticiones al Parlamento para que, por lo menos, se establezcan normas de gestión de la costa, en particular, para evitar aquellas acciones erosivas de exclusiva naturaleza antrópica: pavimentación o nivelación de dunas, construcciones sobre dunas litorales, tránsito de vehículos motorizados en dunas y playas, tala de vegetación nativa y caza y pesca furtiva.

Ofelia Gutiérrez, investigadora del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales y del PEDECIBA Geociencias, dijo en diciembre de 2020 a El País en ocasión del Día de las Playas: “Los departamentos que tienen costa no tienen políticas claras de cómo restaurar los problemas de la playa. Montevideo es el único que tiene un comité de playas y ha mejorado; hay otros con alguna acción pero, en general, no se destina dinero para mantener la costa. La restauración del cordón dunar debería ser sistemática pero casi nunca se hace y eso que es muy barato”.

La recuperación de un cordón dunar es “rapidísimo”. En un año ya se ven los cambios. Eso sucedió, por ejemplo, en Cabo Polonio y en San Luis, donde se instalaron vallas para que se acumule la arena con los vientos fuertes. El tema es, a juicio de los especialistas, que haya voluntad política para hacerlo y mantenerlo.

¿Qué es la erosión, por qué y cómo ocurre?

La erosión es la acción de desgaste que pueden ejercer algunos agentes (viento, curso fluvial, oleaje por ejemplo) sobre el terreno. Esto se traduce como una “destrucción” del relieve y, en el caso de la costa, confluyen varios agentes. Existe otro proceso emparentado con la erosión que es la sedimentación que “construye” relieve: La erosión y la sedimentación son procesos muy ligados entre sí y hay lugares en la costa donde ocurren ambos. Existen dos tipos de erosión: la natural y la antrópica. La primera puede ser causada por el agua de lluvia o por el viento. La segunda es consecuencia de actividades realizadas por el ser humano, como la pavimentación o nivelación de dunas, construcciones sobre dunas litorales, tránsito de vehículos motorizados en dunas y playas y tala de vegetación nativa.

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