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Trasplantes de materia fecal

¿Alguna vez imaginó que le trasplantaran a su cuerpo la materia fecal de otra persona? No es una imagen glamorosa ciertamente, pero es la última carta disponible cuando no hay antibiótico que venza una infección intestinal por una bacteria que provoca cuadros intestinales graves y que, cuando resiste a todos los antibióticos disponibles, provoca la muerte.

La bacteria tiene de nombre clostridium difficile y es la que en febrero de este año afectó al menos a cinco personas internadas en el Hospital de Melo. Cientos de personas la tienen en su organismo sin que les de problemas pero aquellos que toman antibióticos regularmente están más expuestos a sus infecciones porque, tras ser combatida, puede dejar esporas que se desarrollan después que el antibiótico dejó el cuerpo.

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Las infecciones por C. difficile se triplicaron en el transcurso de una década en Estados Unidos. Ante este panorama la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos aprobó el trasplante fecal para combatir aquellos casos graves en que los antibióticos no dan resultado. En el 90% de los casos el trasplante curó al paciente.

Según pudo saber El País, la Cátedra de Gastroenterología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República planea comenzar a estudiar la técnica en Uruguay. "Estamos escribiendo el protocolo", confirmó Henry Cohen, el director de la cátedra.

Banco de heces.

La idea es que si el intestino está colonizado por bacterias que están dañando a la persona, quitarle parte de sus heces y administrarle materia de una persona sin infecciones puede sanarlo.

"Lo que muchas personas hayan increíble de este tratamiento es que algo que es un deshecho y es visto como algo peligroso, en estas circunstancias, se vuelve exactamente lo contrario", expresó vía mail a El País Carolyn Edelstein, directora de Relaciones Públicas de OpenBiome, el primer banco de heces de Estados Unidos.

Según datos de Edelstein, la institución ha proporcionado el material para el trasplante de 6.400 pacientes de 411 clínicas y hospitales en EE.UU., Holanda, Alemania e Irlanda.

Si pasan el exhaustivo proceso de análisis de sus muestras (4% lo logra), el donante puede llegar a ganar hasta 10.000 dólares al año. La donación implica ir 4 o 5 veces por semana durante al menos dos meses.

"Nosotros tenemos el intestino lleno de bacterias y esa flora bacteriana, o microbiota, es muy importante para nuestra salud", señaló Luis Bustos Fernández, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Neurogastroenterología.

Esta microbiota es diferente en cada una de las personas como si fuera una huella dactilar. Cada persona tiene una mayor o menor población de ciertas bacterias (y no de otras) y juntas conforman una estructura que interactúa con los distintos órganos.

"Un buen día comenzó a plantearse que si a la materia fecal del enfermo le poníamos la materia fecal del sano, podríamos tener una mejor situación en su microbiota intestinal", indicó Bustos Fernández.

Al principio solo fue a nivel de estudios de laboratorio pero luego se vio que daba resultado en personas.

Documentos de la antigua China relatan que los médicos tradicionales lo practicaban hace 1.700 años y, según publico.es, los beduinos norteafricanos recomendaban a soldados de la Segunda Guerra Mundial que ingirieran heces de dromedario para curar su disentería (inflamación y úlcera en el intestino grueso).

Dilemas.

Novedosa y atractiva para algunos pacientes, desagradable e inaceptable para otros, la técnica encierra dilemas que aún no han sido resueltos.

"Uno de los dilemas es ¿cuál es la materia fecal lo suficientemente limpia para ser utilizada", se preguntó Bustos Fernández. Las muestras en sí no dejan de ser materia y, como tales, tienen miles de bacterias.

Si cada flora bacteriana es única, ¿cuán claro está qué sucede si entra en el cuerpo una bacteria que no afectaba al donante pero sí puede atacar al receptor?Por eso, si bien se estudian píldoras y decenas de aplicaciones (ver aparte), solo está aprobado para casos límites.

"Muchos creen que es el futuro; yo creo que es algo muy prometedor pero hay cuestionamientos críticos que permanecen sin respuesta", concluyó Edelstein desde OpenBiome.

Esperanza para lucha contra la obesidad.

Una de las aplicaciones prometedoras de los trasplantes de materia fecal es para el combate de la obesidad. Estudios en ratones han generado animales totalmente libres de patógenos que ingieren alimentos pero no se vuelven obesos. Sin embargo, cuando se les trasplanta materia fecal de un animal obeso comienzan a engordar de forma descontrolada. Esto indica que la población de bacterias que vive en el intestino de los mamíferos incide en su físico. Luis Bustos Fernández, ex presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Neurogastroenterología, dijo a El País que se ha realizado el procedimiento inverso. Se tomó a un ratón obeso y se le aplicó materia de un ejemplar flaco. Adelgazó. Marcelo Rubinstein, químico argentino galardonado por la Academia Mundial de Ciencias por la comprensión de genes involucrados en la obesidad, contó a El País que se ha demostrado que los individuos obesos tienen en su aparato digestivo bacterias que estimulan al cerebro para consumir sustancias ricas en grasas que necesitan para sobrevivir. "Nos creemos la especie más inteligente pero nos dominan bacterias", dijo con humor.

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