BIODIVERSIDAD

Ni portugueses ni ingleses: estas son las especies invasoras de este siglo

Uruguay cuenta con 42 especies de flora y fauna exóticas que se salieron de control y que son consideradas un problema ambiental

rana toro
Rana toro. Foto: G. Laufer

¿Qué tienen en común una acacia, un ciervo axis y la rana toro de la foto? Todos tienen el mismo título: especie exótica invasora. Son tres de las 42 que conforman la lista definida en 2015 y que debe ser actualizada porque, según explicó Ernesto Brugnoli, profesor adjunto de Oceanografía y Ecología Marina de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar) e integrante del Comité de Especies Exóticas Invasoras de Uruguay, hay nuevos candidatos. “Las invasiones biológicas van a continuar de aquí en más debido al aumento del comercio a nivel global y la poca legislación vinculada a la biodiversidad”, dijo a El País. Por lo que hay que dos posibles caminos: la erradicación o la mitigación.

Acá es cuando uno se pregunta, por ejemplo, ¿pero la acacia no siempre estuvo en la costa marina, decorándola con sus flores en invierno? No. La Acacia longifolia está muy lejos de casa: el sureste australiano. ¿Pero el axis no es propio de nuestras praderas? No. Fue introducido para coto de caza y proviene de Asia. ¿Y de dónde vino, entonces, la rana toro? Su origen geográfico es Canadá, México y Estados Unidos y fue introducida para ser criada en granjas de producción.

Lo mismo se puede decir de la uña de gato, el fresno o la zarzamora o del Aedes aegypti, la liebre europea y las ratas y ratones.

Rana toro
Rana toro. Foto: G. Laufer

“Una especie exótica invasora es un organismo que está fuera de su espacio de distribución natural históricamente conocido. Han sido transportados voluntaria o involuntariamente por el hombre, ingresan a un ambiente, se adaptan y empiezan a desarrollar sus poblaciones. Se dispersan y ocasionan efectos en la biodiversidad, a nivel ecosistémico, económicos e incluso pueden afectar a la salud humana”, explicó Brugnoli.

La invasión de especies es la segunda causa de pérdida de biodiversidad por depredación, competencia, parasitismo y ocupación de nicho, según las Naciones Unidas. En Australia y Nueva Zelanda (por su condición de islas) es la primera causa de extinción de especies.

Por supuesto que hay diferencias. Las acacias, introducidas para fijar las dunas y mejorar el paisaje, solo tienen alto potencial reproductivo y basta con el control mecánico para que no se vuelvan un problema.

Pero el Aedes aegypti, originario de África y cuya llegada se adjudica al transporte de carga y turismo, trasmite el dengue y la fiebre amarilla y su control es más complejo. Y aunque parezcan una belleza, los axis son considerados plaga para la agricultura, al igual que las liebres europeas y hay que proceder a la caza de ejemplares asilvestrados. Pero una de las más problemáticas es la rana toro, que es un gran depredador y vector de enfermedades de anfibios, cuyo control es a través de la erradicación.

Rana toro: un problema en los charcos.

Alrededor de 1980, varios productores trajeron al territorio suramericano ejemplares de Lithobates castesbeianus, de mayor tamaño que las ranas autóctonas. Conocida como rana toro, su población se salió de control y se instaló, fundamentalmente, en Cerro Largo y en Maldonado. “Afecta a la fauna nativa de anfibios. Puede estar transmitiendo un hongo”, dijo Ernesto Brugnoli, integrane del Comité de Especies Exóticas Invasoras de Uruguay. Desde hace unos años están en marcha planes de manejo y erradicación en Maldonado y Canelones. Una de las primeras medidas fue el aislamiento de los charcos de agua, el hábitat de la rana toro adulta que puede llegar a pesar 800 gramos. Esta especie es, por el momento, la única de las 42 especies consensuadas que se podría llegar a erradicar del territorio nacional.

En diálogo con El País, el investigador de Pedeciba Geociencias indicó cuáles son las especies exóticas invasoras actualmente bajo estudio y con chances de ingresar en la lista. Una es el mejillón dorado (Limnoperna fortunei). “Es un pequeño mejillón que vino en los barcos mercantes en las aguas de lastre a principios de la década de 1990. Actualmente está colonizando todos los grandes ríos de Uruguay y está ampliamente distribuido en la Cuenca del Plata”, apuntó el investigador.

Es una verdadera molestia ecológica y económica que mide entre los 3 y los 4,5 centímetros. “Se fija en sustratos duros como rocas, tuberías, cañerías, turbinas, tomas de agua y más. Ha afectado a industrias nacionales, represas hidroeléctricas, de agua potable y de riego”, agregó. Su retiro pero también su prevención con pinturas ambientalmente seguras para que no se adhieran a las superficies requiere inversiones que antes de su llegada desde el sudeste asiático, no eran necesarias.

Mejillones dorados
Mejillones dorados. Foto: E. Brugnoni

Otra especie exótica invasora que tiene todos los boletos para entrar en la lista es la macroalga Grateloupia turu turu de color rojo que está presente en la zona de Rocha desde 2015. También es conocida como hierba de la lengua del diablo o alga turuturu y su origen está bien lejos: en Japón y Corea. Esta invasión pone en riesgo la integridad de las comunidades de macroalgas de dicha costa, la que posee un grupo especies de interés socioeconómico.

El caso de los visones (Neovison vison) todavía está bajo estudio. Aunque se han constatado reportes de escapes de esta especie en sitios cercanos a su cría en cautiverio, aún no estaría comprobado su comportamiento invasor. Sin embargo, “en este caso es necesario actuar con precaución y se deberían profundizar los estudios para evaluar este posible comportamiento”, dijo Brugnoni.

SARS-CoV-2: La nueva especie invasora.

El virus del SARS-CoV-2, el que provoca la pandemia por COVID-19, tiene un comportamiento que se puede equiparar al generado por una especie invasora: es impulsado por factores ecológicos y socioeconómicos y su rápida propagación y devastadores impactos se reflejan en las consecuencias de las especies exóticas invasoras. La combinación de alteración de los ecosistemas, explotación de la vida silvestre y conectividad global aumenta los riesgos de aparición de nuevas enfermedades infecciosas y su propagación. Científicos han clasificado al SARS-CoV-2 como un brote viral con rasgos típico de una especie invasora: repentino y de rápida proliferación y difusión, adaptación a nuevos entornos (o anfitriones), con dispersión geográfica a gran escala e impactos significativos sobre la salud y el bienestar humanos.

¿Qué se puede hacer?

¿Cómo actuar frente a una invasión? Si la especie está localizada, como es el caso de la rana toro, la opción más segura pero más cara es la erradicación. “Hay que actuar rápido, focalizar los recursos y erradicarla con herramientas que sean seguras para el ambiente”, apuntó el investigador.

Tanto para la rana toro como para el mejillón dorado es necesario que cualquier medida no afecte a los organismos autóctonos. Si la especie ya está distribuida geográficamente, es la mitigación. “Es cuando la invasión se ha ido de las manos”, comentó Brugnoli. Aquí se busca bajar la población de la especie exótica invasora. La rana toro y el mejillón dorado son dos de las especies exóticas invasoras consideradas prioritarias para su control.

También lo son el ligustro (un árbol de la zona meditarránea que ha provocado cambios en la estructura de especies nativas), el capin annoni (una hierba africana que reduce la capacidad productiva de las áreas rurales y favorece la pérdida de diversidad biológica de flora y fauna) y el jabalí (destruye el tapiz vegetal, desplaza la fauna autóctona y destruye cultivos en zonas agrícolas).

Respecto a las aguas de lastre, sostuvo que se deben generar mecanismos para controlar que los barcos mercantes no ingresen ningún tipo de organismo a los puertos. Y en el caso de visitas a áreas protegidas ˗un paseo que ha crecido mucho por la pandemia gracias al turismo interno˗, Brugnoli recomendó algo muy simple: limpiarse el calzado para no trasladar ninguna semilla.

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