MES DE CONCIENTIZACION

Personas sordas demandan poder decidir la forma en que quieren comunicarse

La Semana Internacional de las Personas Sordas sirve para visibilizar varios reclamos, entre ellos la accesibilidad a la lengua de señas, la educación y la salud. 

La Asociación de Sordos cree que el gobierno facilita su inclusión en la sociedad. Foto: Archivo
Hay más de 300 lenguas de señas; Uruguay cuenta con la suya: Lengua de Señas Uruguaya (LSU).

En el Uruguay hay 30 mil personas sordas, según datos del último censo de 2011. “Es importante saber que la comunidad sorda es muy heterogénea y muy diversa. No todos los sordos saben leer perfectamente los labios, no todos tienen buen manejo del idioma español. Lo más importante es que la persona sorda pueda decidir cuál forma de comunicación utilizar”, señaló Rodrigo González, presidente de la Asociación de Sordos del Uruguay (ASUR).

Este es uno de los principales mensajes que la comunidad sorda quiere destacar en un mes de muchas fechas importantes. Ayer, 21 de septiembre, se celebró el Día Nacional de las Personas Sordas en Uruguay, algo que ocurre desde 1968. Además, esta es la Semana Internacional de las Personas Sordas (21 al 27 de septiembre), por iniciativa de la Federación Mundial de Sordos que Uruguay integra desde 1955. El lema de este año es: “Afirmando los derechos humanos de las personas sordas”.

Finalmente, desde 2018, el 23 de septiembre se celebra el Día Internacional de las Lenguas de Señas. Hay que aclarar que la lengua de señas no es universal; en el mundo hay aproximadamente 300 lenguas. En nuestro país existe la Lengua de Señas Uruguaya (LSU).

“Lamentablemente, por la pandemia del COVID-19, no es posible realizar actividades que convoquen a mucha gente presencialmente. En este mes solamente pudimos hacer charlas virtuales en las redes sociales”, explicó González a El País. Otros años ha habido talleres, fiestas y hasta marchas por 18 de Julio.

No alcanza con usar tapabocas transparente

“La pandemia realmente nos complicó mucho las cosas”, señaló Rodrigo González, presidente de ASUR. Un ejemplo claro fue el uso del tapabocas para evitar el contagio de la COVID-19. “No se pueden leer los labios ni la expresión facial que es una parte muy importante para la comunicación de personas sordas. Muchas veces les pedimos comunicarnos por escrito o que se saquen el tapabocas un rato con una distancia prudencial, aunque esto último no sería muy recomendable”, agregó. Si bien la comunidad sorda valora la empatía de la población al recurrir a los tapabocas transparentes, aclaró que no es una solución definitiva porque muchos sordos prefieren usar la lengua de señas. La solución sería disponer de todos los medios posibles para que la persona decida cuál desea usar: escribir, lengua de señas presencial o por videollamada.

Uruguay.

“En 2001 se aprobó la ley N° 17.378 que reconoce a la Lengua de Señas Uruguaya como la lengua natural de las personas sordas en todo el territorio. Se trata de una de las legislaciones más importantes logradas por la comunidad sorda ya que habla de que el Estado uruguayo se compromete a reconocer los derechos de la comunidad sorda uruguaya a la accesibilidad y busca derribar barreras de comunicación generando el acceso a la LSU”, destacó el licenciado González sobre los avances conseguidos en nuestro país.

Otro logro a destacar es que la educación pública para niños sordos es bilingüe desde 1987; es decir, las clases se imparten en LSU y en idioma español. También en los liceos, UTU y Universidad se cuenta con los servicios de intérpretes de LSU.

Por otro lado, en el área de la salud la comunidad cuenta con la Unidad de Salud de Personas Sordas, ubicada en la Policlínica Luisa Tiraparé de la Intendencia de Montevideo (Uruguay 1936). Allí los profesionales, que incluyen a médicos, psicólogos, intérpretes de lengua de señas y mediadores sordos, se comunican en LSU.

“Es una de las mejores formas de accesibilidad para las personas sordas. La mejor solución es que el Estado uruguayo amplíe más su apoyo a todos los servicios necesarios para los sordos, en todo el país”, remarcó González.

Comunidad organizada y con varias actividades

Uruguay cuenta con tres asociaciones de sordos: ASUR (Asociación de Sordos del Uruguay), ASOMA (Asociación de Sordos de Maldonado) y ASS (Asociación de Sordos de Salto). Además, existen comunidades sordas en Colonia, Canelones, Cerro Largo, Tacuarembó, Paysandú, Florida y Rivera, entre otros departamentos. En las asociaciones se realizan diferentes actividades de integración, como deportivas, culturales y sociales. También se organizan fiestas y eventos para conmemorar fechas importantes tales como el Día Nacional de la Lengua de Señas Uruguaya (25 de julio), el Día Nacional de las Personas Sordas (21 de septiembre), la Semana Internacional de las Personas Sordas (21 al 27 de septiembre) o el Día Internacional de las Lenguas de Señas (23 de septiembre). En ASUR, las subcomisiones de Juventud (JUVESUR), Deporte y Tercera Edad organizan variadas actividades.

Lo que se hace.

Actualmente se trabaja para resolver los problemas que aún afectan a la comunidad, como ser la falta de accesibilidad en varios lugares, sobre todo del interior del país.

En lo que refiere a la accesibilidad en la Ley de Medios de Comunicación, ASUR trabaja en conjunto con la Asociación de Intérpretes de Lengua de Señas Uruguaya (AILSU), la Asociación de Padres y Amigos de Sordos del Uruguay (APASU), el Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda (CINDE) y la Tecnicatura Universitaria en Interpretación Lengua de Señas Uruguaya (TUILSU, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Udelar), además de asociaciones de sordos del interior del país (Salto y Maldonado).

En cuanto a la defensa del trabajo de los servicios de intérpretes de Lengua de Señas Uruguaya, ASUR se mueve en conjunto con AILSU. “Por ahora estamos viendo algunas mejorías, como el aumento de servicios de intérpretes en oficinas e instituciones públicas, como los ministerios de Transporte y de Desarrollo Social, el Programa Nacional de Discapacidad, la Intendencia de Montevideo, el Banco de Previsión Social, entre otros. La idea es difundir los logros alcanzados para que las autoridades vean la importancia de seguir ampliando la accesibilidad y solicitar que más instituciones públicas, no solo en Montevideo sino en todo el país, sigan estos ejemplos”, apuntó el Presidente de ASUR.

sordos
El presidente de ASUR creó una serie de viñetas para comunicar información de la COVID-19.

Lo que falta.

Como se mencionó, el interior tiene mayores problemas de accesibilidad que la capital, pero en Montevideo la accesibilidad tampoco es completa. El objetivo es, entonces, que el Estado apoye los proyectos que la comunidad sorda tiene al respecto para todo el Uruguay.

“También es fundamental que nos apoye los proyectos de fortalecimiento y empoderamiento para las asociaciones de sordos en todo el país, que son tan necesarios y urgentes para acceder a los futuros nuevos proyectos de temáticas tan importantes como el empleo, el apoyo a las mujeres sordas víctimas de la violencia doméstica y otros talleres de capacitación”, manifestó González.

El presidente de ASUR destacó como elemento clave que cada vez que se trabaje en un proyecto relacionado con la comunidad, se consulte y trabaje con una asociación de sordos. “Nosotros estamos siempre con una clara idea que es ‘nada sobre nosotros sin nosotros’”, apuntó.

González añadió a El País que, si bien en las últimas tres décadas se han registrado avances muy importantes, “igual queda muchísimo para hacer para solucionar todos los problemas que los 30.000 sordos en Uruguay padecen cada día”.

Lengua de Señas: clave en la comunicación

En Uruguay, todas las escuelas públicas de sordos (Montevideo, Maldonado, Salto y Rivera) y las aulas de sordos en las escuelas públicas de oyentes (resto del país) son bilingües. Se enseña en LSU (Lengua de Señas Uruguaya) como primera lengua y en idioma español como segunda. Tras las buenas experiencias recogidas en el plan piloto en las escuelas de sordos en la década de 1990, los sordos accedieron a la educación secundaria con intérpretes de LSU. Comenzó en el liceo Guayabo en 1996, después en el IAVA en 1999 y más tarde se sumaron otros liceos, hasta llegar actualmente a unos 30 en todo el país. En 2007, por primera vez los estudiantes sordos accedieron a la universidad con intérpretes.
“Lamentablemente, el 95% de las familias oyentes de niños sordos no aprende lengua de señas, lo cual complica la situación del niño”, apuntó González. Lo que se intenta es entonces promover el aprendizaje de LSU entre los padres, con clases gratuitas y talleres de sensibilización para las familias.
En nuestro país, la LSU se enseña a nivel privado en el Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda (CINDE) y a nivel público en TUILSU de Facultad de Humanidades, que además dicta la carrera de Tecnólogo en Interpretación y Traducción LSU-español. También se enseña LSU en varios centros como APASU, Centro de Lenguas Extranjeras, Ceenda, etc.
A la hora de hablar de la lengua de señas es importante aclarar que no es lo mismo ser intérprete que mediador. El mediador es sordo, lo que hace que la comunicación sea más directa con la persona sin audición porque, además de conocer la lengua de señas, comparten una forma de sentir.
En 2007 se publicó el diccionario bilingüe LSU-español, desarrollado por CINDE.

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