Ecología

Día Internacional de los Bosques: claves y políticas para su preservación

El 21 de marzo se celebra el Día Internacional de los Bosques, una jornada para reflexionar sobre la importancia de ese ecosistema para el medio ambiente.

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Foto: Archivo El País


La preservación de los bosques forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OD) de las Naciones Unidas (ONU) y, por tal motivo, hoy, 21 de marzo, el mundo celebrará el Día Internacional de los Bosques.

El tema de la jornada en 2021 es “Restauración forestal: un camino a la recuperación y el bienestar”. La ONU detalla en su sitio web que “la pérdida y la degradación de los bosques genera grandes cantidades de gases que provocan el calentamiento del clima”. Por lo tanto, la restauración y la gestión sostenible de los bosques ayudan a afrontar esta doble crisis: del clima y de la biodiversidad. Además, estas actividades generan bienes y servicios necesarios para el desarrollo sostenible.

Siguiendo esta línea, Gerardo Amarilla, subsecretario del Ministerio de Ambiente, dijo a El País que “la idea del Día Internacional de los Bosques busca generar conciencia sobre la importancia que tienen, no solo para el ser humano, sino lo que implican para la biodiversidad; puesto que son el hábitat de miles de seres vivos”.

Amarilla destacó el rol que cumplen desde el punto de vista ecológico, económico y social: “El bosque es fundamental desde muchos aspectos, la purificación del agua o las inundaciones son algunos de los ejemplos”.

El bosque.

El biólogo y botánico César Fagúndez, docente del Centro Universitario Regional del Este (CURE) de la Universidad de la República, explicó a El País que por la ubicación geográfica de Uruguay conviven en el territorio distintos tipos de bosques con especies particulares. “Al bosque lo entendemos como un conjunto donde dominan las formas de vida arbóreas”, señaló el especialista.

Y agregó: “Es un ecosistema terrestre muy importante para el planeta. Tienen la capacidad de regular el clima al fijar el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger el suelo de las erosiones de las crecidas de ríos y arroyos, conservar la biodiversidad, entre otras”.

Fagúndez resaltó la relevancia de los bosques como un ecosistema importante para las diferentes especies de todos los reinos. “Son muy importantes para el refugio y brindan un apoyo para el desarrollo para otras formas de vida que van desde hongos y bacterias hasta animales”, añadió.

El investigador del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDEClBA) apuntó que “la ignorancia y el desconocimiento son la principal amenaza que enfrenta cualquier ser vivo de este planeta”.

“Nadie protege lo que no conoce. Cuando hablamos de protección, tiene que ver con conocer los beneficios del bosque. Si los conocemos probablemente dejaremos de comprar leña de monte nativo o de consumir los productos asociados. Sin embargo, estamos lejos de que se logre esto”, reflexionó.

El desconocimiento no es el único desafío para el ecosistema: los bosques sufren amenazas de incendio o de tala. Además, a medida que son intervenidos por el humano pueden aparecer plagas como insectos, hongos o enfermedades: “Cuando atacamos la dinámica del ecosistema se produce una degradación y todo eso amenaza el crecimiento, la supervivencia de los árboles, el agua y el conjunto de la biodiversidad”.

Secado tradicional de la Yerba Mate. Foto: Ambá/Guillermo Scheider
Secado tradicional de la Yerba Mate. Foto: Ambá/Guillermo Schneider

¿Cómo puede ayudar la sociedad civil?

Existen pequeñas acciones que la sociedad civil puede tomar para proteger a los bosques o montes nativos del Uruguay.

Desde Ambá, organización sin fines de lucro que trabaja en la Sierra de Rocha, se trabaja por generar concientización para revalorizar el rol del bosque y su importancia en el ecosistema.

“Uruguay tiene un marco regulatorio que protege al bosque”, indicó Maximiliano Costa, coordinador general de Ambá.

A nivel nacional, la deforestación de los bosques nativos está prohibida, por lo que el consumo de leña de monte, por ejemplo, no debería permitirse. Sin embargo, la tala no es el único desafío que enfrentan los ecosistemas. Si la propuesta es restaurar los bosques en pie, es necesario comprender que, aunque la superficie de bosques permaneció incambiada en la última mitad del siglo XX y principios del siglo XXI, el bosque nativo enfrenta una de sus principales amenazas que es la degradación, resaltó Costa en diálogo con El País.

Además, advirtió que en las zonas costeras, donde los bosques están en predios privados, la mayoría de las intendencias no tienen planes de ordenamiento territorial y forestales para preservar el bosque psamófilo.

En el caso de Ambá, la organización trabaja en la concientización y promoción de los bosques serranos de Rocha, que están conformados por muchas especies de árboles nativos.

Además, la organización puso un foco importante en el trabajo con predios privados. En ellos la flora y fauna nativa se protegen y se estudian gracias a las cámaras trampa y el trabajo de campo que la organización despliega con un equipo multidisciplinario de profesionales.

Política

 Para el subsecretario, la creación de un Ministerio de Ambiente con un programa de biodiversidad y servicios ecosistémicos es una señal fuerte sobre a qué se apunta como política.

“Si bien el tema de los montes nativos los manejó tradicionalmente el Ministerio de Ganadería, nuestro ministerio tiene competencias y estamos trabajando en coordinación con algunos proyectos como la REDD+, que es un programa internacional con Naciones Unidas, donde trabajamos con la otra cartera para reducir las emisiones provocadas por la ganadería y la degradación forestal”, indicó Amarilla.

El jerarca señaló que Uruguay se destacó cuando en 1986 aprobó la “nueva ley forestal” y que tuvo un impacto importante en el crecimiento del monte nativo.

“Uruguay es uno de los pocos países del continente y, tal vez, del mundo que, en vez de reducir su vegetación nativa, la amplió en los últimos años. Eso es parte de una política de Estado deliberada que trascendió diferentes gobiernos. En esta administración, con la creación del ministerio le daremos especial impulso”, aseguró.

¿Qué es REDD+?

 El Programa para la Reducción de Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación forestal (REDD+) busca combatir cambio climático e incentivar la protección y el aumento de los montes nativos alrededor del globo. A través de las prácticas de manejo sostenible de los bosques se pueden alcanzar objetivos globales respecto a la emisión de gases de efecto invernadero y la mejora de la calidad de los servicios ecosistémicos que brindan los bosques nativos.

En Uruguay, REDD+ investigará por qué el bosque nativo se degrada y buscará alternativas para revertir la situación.

Procurará aumentar la superficie y calidad de los bosques nativos, con énfasis en aquellos asociados a las cuencas hídricas prioritarias para el país y aquellos asociados con otros sistemas de producción, como, por ejemplo, la ganadería.

En Uruguay, los bosques nativos ocupan un poco más del 4% del territorio nacional.

Compromiso.

A lo largo de los años Uruguay suscribió a diferentes compromisos internacionales de preservación del medio ambiente. Para atender a lo que establece el Acuerdo de París, la Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN) busca atender las disposiciones de dicho acuerdo internacional, así como promover adaptación y mitigación de daños de Uruguay a través de la Política Nacional de Cambio Climático.

Amarilla apuntó que, más allá de las promesas internacionales, se trabajará con una vocación de cuidado ambiental: “Tenemos un compromiso del mantenimiento del monte nativo. No lo haremos por una cuestión internacional sino por una decisión propia”.

Para cumplir sus objetivos, el Ministerio de Ambiente trabaja con proyectos de recomposición de montes nativos en áreas rurales y suburbanas, así como en la creación de un banco de semillas para multiplicar el material genético y favorecer la presencia del monte nativo en el país.

“No tenemos cifras, pero pretendemos aumentar los números de ese 4% o 5% del total de la superficie nacional con bosque nativo”, concluyó.

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