COVID-19

Día a día: cómo actúa el coronavirus en el cuerpo humano 

Mientras que algunos son asintomáticos, otros los describen como una "gripe fuerte"; a algunos, en cambio, les genera complicaciones, especialmente a nivel pulmonar.

Test para identificar si se tiene coronavirus COVID-19. Foto: AFP - Archivo
Test para identificar si se tiene coronavirus COVID-19. Foto: AFP - Archivo

Las personas contagiadas con coronavirus pueden atravesar la enfermedad de maneras diferentes. Mientras que algunos son asintomáticos, otros lo describen como una "gripe fuerte" pero a algunos les genera complicaciones, especialmente a nivel pulmonar. 

Acá una explicación paso a paso de cómo actúa el virus en el organismo:

Día  0

Contagio

El virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, se contagia a través de las gotitas despedidas por una persona infectada cuando tose, estornuda o exhala. También puede suceder al llevarse las manos a la cara luego de tocar superficies contaminadas. La nariz, la boca o los ojos son las vías de acceso al organismo.

Cuando el virus ingresa al cuerpo, se sujeta a las membranas mucosas del fondo de la garganta, la nariz o los lagrimales.

Día 1

Contagio

Las proteínas S del virus (en forma de T) se sujetan a los receptores ACE2 de las células de las mucosas humanas. La interacción entre ambos, la proteína S y el receptor ACE2, “abre la puerta” para que el virus entre en la célula.

Una vez adentro, el virus introduce su ARN, el material genético del virus que utiliza para reproducirse. La célula lo reconoce como propio y sigue sus órdenes. Comienza a producir copias de ARN viral y de otras proteínas del SARS-CoV-2.

El ARN viral y las proteínas se ensamblan y crean réplicas del virus que abandonan la célula antes de que se destruya. Así, las nuevas partículas virales quedan libres para infectar otras células.

Ya iniciada la infección, el virus desciende progresivamente por la tráquea hasta los conductos bronquiales, las vías respiratorias que llegan hasta los pulmones.

día 1 a 5

Incubación del virus

Durante los primeros cinco días del virus en el cuerpo es posible que no provoque síntomas, aun en los pacientes que luego los desarrollarán. Sin embargo existe la posibilidad de que la persona ya pueda contagiar a otras al expulsar el virus a través de las gotas producidas cuando habla, estornuda o tose.

Desde los conductos bronquiales, llega a las zonas periféricas de ambos lados del pulmón, donde hay células que poseen el receptor ACE2 que le permite al virus generar nuevas réplicas.

día 5 a 6

Síntomas leves

La multiplicación viral alerta al cuerpo sobre su presencia y el sistema inmunológico comienza a reaccionar contra el virus. El organismo, entonces, produce una respuesta inflamatoria que puede provocar dolor en la garganta. Al mismo tiempo, los conductos bronquiales también se inflaman, lo que suele generar irritación y tos seca. Otro síntoma frecuente es la pérdida de gusto y olfato.

La respuesta inflamatoria se va intensificando y suele aumentar la temperatura corporal con sensación de malestar y pérdida de apetito. La mayoría de las personas, 80% según la OMS, logra combatir el virus sin un tratamiento específico, haciendo reposo, ingiriendo líquidos y bajando la temperatura con paracetamol.

El cuadro mejora

En estos casos, el sistema inmunitario eliminará al virus del organismo a través de un proceso que aún se desconoce. Tampoco se sabe si la presencia de anticuerpos necesariamente protegerán al paciente de una eventual reinfección.

Los cuadros que se mencionan a continuación solo se se dan en los casos más graves. La población de riesgo está conformada por personas con enfermedades preexistentes o mayores de 65 años.

Cuadro grave

Si el virus actúa en los receptores de los alvéolos pulmonares, la situación puede empeorar. Se produce una inflamación en ambos lados del pulmón, lo que deriva en una neumonía bilateral, que dificulta la respiración.

La neumonía genera inflamación en los alvéolos pulmonares, lo que incrementa su permeabilidad y el líquido de los vasos capilares ingresa en su interior. Ese líquido en los alvéolos imposibilita el intercambio gaseoso y no permite que el oxígeno llegue a la sangre.

Cuando los alvéolos se llenan de líquido, se producen los cuadros más graves que derivan en el síndrome de dificultad respiratoria aguda. El paciente necesita ser conectado a un respirador y se le aplican los tratamientos necesarios para mantener la oxigenación.

Para evitar que el virus invada las células sanas, el organismo se defiende produciendo sustancias que posiblemente sean muy agresivas para sí mismo. Esto puede generar alteraciones en las funciones de distintos órganos (sepsis). Uno de ellos, el corazón.

Otros órganos que pueden fallar son el riñón y el hígado. Si este estado se acompaña de la incapacidad de sostener la presión arterial puede progresar a un shock séptico. En el caso del COVID-19, la gran mayoría de estos cuadros son derivados de una neumonía.

En los cuadros fatales, la muerte se puede producir por el síndrome de dificultad respiratoria aguda con insuficiencia respiratoria que no responde al tratamiento y muchas veces también se combina con el shock séptico.

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