Un grupo de cibermercenarios árabes, cuyos miembros se distribuyen en distintos países de Oriente Próximo, robó más de un millón de archivos confidenciales a múltiples organizaciones e individuos con un alto perfil social, político, religioso o educativo.
El anuncio se hizo ayer en el congreso de ciberseguridad de Kaspersky en la ciudad México.
Allí se brindaron detalles de una nueva ciberamenaza sofisticada persistente bautizada como Desert Falcon, y que ha desvelado al que sería el primer grupo árabe de mercenarios que ejecuta operaciones de ciberespionaje a gran escala.
Dmitry Bestuzhev, analista de Kaspersky, describió a los miembros del grupo como “auténticos maestros” de la ingeniería social, con técnicas muy analizadas para persuadir a la víctima para abrir archivos o correos sin percatarse de que están infectados.

tecnologíaEFE