MEDIO AMBIENTE

Deforestación amazónica bate récord desde 2008

La deforestación de la selva brasileña aumentó 29,5% entre agosto de 2018 y julio de 2019.

Amazonas. Foto: AFP
Amazonas. Foto: AFP

Este año, uno de los acontecimientos que marcó la agenda internacional fue el inusual aceleramiento de los incendios forestales que en Brasil, lo que encendió la alarma sobre la deforestación en la Amazonia, llamado el “pulmón verde” de la Tierra.

Esta preocupación se reflejó en los números, que arrojaron un crecimiento del 80% de la deforestación de septiembre, en comparación con el mismo mes del año anterior, según datos satelitales analizados por el Instituto del Hombre y Medio Ambiente (Imazon), una ONG que funciona en el estado de Pará.

Pero no es la única estadística desalentadora.

El Amazonas brasileño perdió 9.762 kilómetros cuadrados de su cobertura vegetal entre agosto de 2018 y julio de 2019, lo que supone el mayor nivel de deforestación desde 2008, según informó este lunes el gobierno. Los datos fueron presentados por el ministro de Ciencia y Tecnología, Marcos Pontes, y por el titular de Medio Ambiente, Ricardo Salles, quien apuntó a las “actividades económicas ilegales” como la principal causa del aumento de la deforestación en la Amazonía.

“Necesitamos adoptar medidas diferentes para el combate de la deforestación”, admitió Salles en una rueda de prensa.

La tasa de deforestación entre agosto de 2018 y julio de 2019 subió un 29,5% respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con los datos oficiales del estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).

Los estados más afectados son Pará, en el extremo este amazónico, seguido por Rondonia, Amazonas y Acre. Luego se ubica Mato Grosso. Tan solo en el estado de Pará fueron destruidos 3.862 kilómetros cuadrados de vegetación en dicho periodo, que comprende el final del mandato del presidente Michel Temer (2016-2018) y el inicio del gobierno de Jair Bolsonaro, en el poder desde el pasado 1° de enero.

Punto de no retorno.

La metodología utilizada se conoce como PRODES y está basada en imágenes por satélite del INPE.

Los datos coinciden con el sistema de alertas del propio INPE, llamado DETER y que consiste en un índice desarrollado por el instituto para analizar alertas de cambios en la cubierta forestal del Amazonas. Este sistema, en los primeros tres meses que componen el próximo período PRODES (entre agosto y octubre de 2019) el área con signos de deforestación ha aumentado aproximadamente un 100% del área respecto al mismo periodo en 2018.

Los datos de este índice llegaron a ser públicamente cuestionados el pasado julio por el propio mandatario brasileño, unas críticas que culminaron con la destitución del presidente del INPE.

Bolsonaro afirmó que estos datos eran “falsos” y que habían sido divulgados de mala fe por funcionarios públicos con intereses políticos, con la intención de perjudicar tanto a Brasil como a su gobierno.

Este aumento de la tala ha coincidido con un incremento de los incendios forestales, especialmente en el mes de agosto (cuando alcanzaron su máximo nivel en la última década), lo que convirtió al gobierno ultraderechista en el centro de críticas de grupos ecologistas y líderes mundiales.

Estos agentes han denunciado especialmente la retórica antiambientalista del mandatario, Jair Bolsonaro, que proponía, entre otras medida, una reducción de la fiscalización ambiental de la región y reglamentar la minería en las reservas indígenas.

Según ha declarado la responsable por la campaña sobre el Amazonas de Greenpeace, "estamos cosechando lo que el gobierno ha sembrado desde la campaña para las elecciones presidenciales. La agencia medioambiental del presidente Bolsonaro ha eliminado la capacidad de Brasil para combatir la deforestación, favorece a quienes cometen delitos medioambientales y alienta la violencia contra las comunidades y pueblos indígenas de la selva.
La administración de Bolsonaro está destruyendo todo el trabajo realizado en las últimas décadas para proteger el medio ambiente en Brasil”.

La organización, así, alerta de que ante este grave escenario para el Amazonas, el ejecutivo brasileño no ha puesto en marcha ninguna coherente para proteger el bosque y a sus habitantes sino que, al contrario, “se ha posicionado del lado de los responsables de estos crímenes ambientales”.

Greenpeace insiste por tanto en que es necesario revertir “de inmediato” el actual ritmo de destrucción de este ecosistema y exigir al Gobierno un plan efectivo para combatir la deforestación, y pide a las empresas que compran productos “como carne o soja” procedentes del país amazónico que se posicionen en contra de las políticas del Ejecutivo de Bolsonaro y aceleren sus esfuerzos para “eliminar por completo la deforestación de sus cadenas de suministro”.

En este sentido, algunas empresas han iniciado un boicot contra los productos de las industrias agrícola y maderera brasileñas (máximas responsables de la deforestación) y han incluso amenazado con suspender sus importaciones desde Brasil.

También, Francia e Irlanda han condicionado su apoyo a la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur (Al que pertenece Brasil) y la Unión Europea a que Bolsonaro respete los compromisos ambientales que asumió al ratificar el Acuerdo de París.

La WWF también dio la señal de alarma. “Cerca de 20% de la Amazonía ya fue destruida y la selva se acerca al punto de no retorno, en el cual la Amazonía se convertirá en una sabana”, escribió el director ejecutivo de esa entidad en Brasil, Mauricio Voivodic.

“La ciencia ya demostró el papel fundamental desempeñado por la Amazonía en el aprovisionamiento de agua en otras regiones. Nuestro posicionamiento es claro: deforestación cero, ya”, concluyó.

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