TECNOLOGÍA

Debate sobre la red 5G: grupo uruguayo busca prorrogar su implementación

Stop5G Uruguay solicita más evidencia sobre la seguridad de la tecnología; parte de comunidad científica asegura que no es un riesgo para la salud

La tecnología 5G supondrá una red 100 veces más rápida que la que hay hoy
Del punto de vista técnico, la 5G utiliza ondas de frecuencia más altas que las redes anteriores; las ondas viajan a distancias más cortas y requiere más antenas.

La 2G dio los mensajes de texto. La 3G propició la conexión continua a internet. La 4G facilitó el streaming. El próximo paso, la 5G, es para navegar 10 veces más rápido que con la fibra óptica actual. Según datos de Omdia, al primer trimestre de 2020 ya había más de 63,6 millones de conexiones 5G en el mundo y sigue creciendo al tiempo que lo hace el debate por sobre su posible incidencia sobre la salud.

Esta preocupación es por la que hoy manifestarán en Plaza Independencia (al igual que lo hacen diversas organizaciones y científicos en otros países) miembros de Stop5G Uruguay, un grupo que en redes sociales alcanza los 5.000 integrantes, con la intención de solicitar una prórroga en la instalación de la red de telefonía móvil hasta que se demuestre por completo su inocuidad.

La controversia es de larga data. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2006 el artículo Los campos electromagnéticos y la salud pública: estaciones de base y tecnologías inalámbricas en el que concluía que “teniendo en cuenta los muy bajos niveles de exposición y los resultados de investigaciones reunidos hasta el momento, no hay ninguna prueba científica convincente de que las débiles señales de radiofrecuencia procedentes de las estaciones de base y de las redes inalámbricas tengan efectos adversos en la salud”. Pero en esa fecha la tecnología oscilaba entre 2G y 3G.

Entonces, la organización publicó otro documento en febrero de 2020 en el que se lee: “Dado que la tecnología 5G se encuentra en una etapa temprana de implementación, los estudios sobre la exposición a los cambios de radiofrecuencia aún está bajo investigación”. A lo que se añade: “Hasta la fecha, y después de muchas investigaciones, no se ha detectado ningún efecto adverso para la salud relacionado causalmente con la exposición a tecnologías inalámbricas”.

La OMS volverá a pronunciarse sobre el tema en 2022.

Lo expuesto es considerado la postura oficial para diversos organismos internacionales, sostenida por gran parte de la comunidad científica y adoptada por los gobiernos para la regulación de la tecnología, inclusive, Uruguay. En otras palabras: se dice que es una tecnología segura.

Pero la posición no es unánime. Ni por esto ni por lo siguiente: las tecnologías inalámbricas fueron declaradas como “cancerígenos de nivel 2B” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), aunque existen muchos tipos de productos de consumo habitual calificados de la misma manera. En concreto, 2B se refiere a una baja probabilidad cancerígena. Aquí se incluyen 310 agentes con “pruebas limitadas en humanos” como el extracto de la hoja de aloe vera, la nafta, el talco o la naftalina. Por encima está el grupo 2A de agentes “probablemente cancerígenos” como el consumo de carnes rojas y el grupo 1 de agentes con “evidencia suficiente” de carcinogenicidad en humanos como el alcohol, el tabaco, la contaminación atmosférica o la radiación solar. De hecho, la IARC calificó al mate caliente como 2A en 1991; años después lo recategorizó como nivel 3 correspondiente a agentes que no son clasificables en cuanto a su carcinogenicidad para humanos.

Parte del debate sobre la 5G es que una parte entiende que la “baja probabilidad” es segura; mientras otros mantienen que no lo es mientras exista esa probabilidad.

Para Stop5G Uruguay lo dicho por la OMS o la IARC no es concluyente. En una carta dirigida al presidente Luis Lacalle Pou a la que tuvo acceso El País se solicita “la moratoria” en la implementación de la tecnología “hasta tanto se compruebe la inocuidad al 100% de los efectos nocivos sobre la salud humana y el medioambiente”. El documento fue entregado el 24 de junio, el Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética.

Diferencia técnica entre frecuencias.

Una diferencia técnica entre las redes 5G y las generaciones anteriores de servicios móviles es que, en este caso, se emplean frecuencias de radio más bajas (en el rango de 6 gigahercios), mientras que la 5G usa frecuencias en el rango de 30-300 gigahercios. La 5G, de hecho, utiliza bandas de frecuencia ya en uso como la de 700 MHz (por la que actualmente discurre la televisión digital terrestre), y la de 3-4 GHz que está por debajo de las actuales frecuencias wifi según expertos.

La 5G se basa en ondas de emisión de radiación no ionizante, el mismo tipo de radiación que emiten electrodomésticos tan habituales como heladeras, secadores de pelo, radios y televisores. Según expertos, son incapaces de romper enlaces moleculares y, por lo tanto, generar cáncer.

Por ejemplo, se detalla que, además de los estudios mencionados, hay otro acervo científico compuesto por miles de estudios que apuntan hacia su peligrosidad y que encuentran evidencia que relaciona la exposición a campos electromagnéticos y radiación de radiofrecuencia con enfermedades como obesidad, diabetes, males cardíacos y cáncer; además de otros problemas como electrohipersensibilidad, reducción de la fertilidad masculina y femenina y de la libido, la pérdida de cabello, aumento de abortos espontáneos, quemaduras térmicas, deterioro cognitivo, depresión, trastornos del sueño, ansiedad y pánico.

Y, el grupo sostiene que, la densidad de antenas prevista para el funcionamiento de la red móvil redundará en un aumento de los casos.

Del punto de vista técnico, la 5G utiliza ondas de frecuencia más alta que las redes anteriores de telefonía celular. Las ondas viajan a distancias más cortas, de manera que requiere más torres de transmisión.

Empero, la banda de las ondas de radio utilizadas en telefonía celular es no ionizante. Gabriel González, experto en radioprotección, explicó la diferencia: la radiación ionizante causa cambios estructurales en el ADN y, por lo tanto, daños celulares. La no ionizante, como la 5G, carece de suficiente energía para tener ese efecto en los tejidos biológicos. “A lo sumo puede calentar algunas décimas de grado en las capas superficiales de la piel y es mucho menos de lo que ocurre si uno camina al sol”, apuntó. El Sol emite ondas no ionizantes e ionizantes y son estas últimas las que pueden generar, por ejemplo, cáncer en la piel.

El cambio de frecuencia entre 4G y 5G es para González “relativamente modesto”, además hay que tener en cuenta que al principio la red más moderna correrá con la infraestructura de la anterior sobre la que ya se tiene más conocimiento˗y no implica un salto hacia frecuencias más altas en el espectro electromagnético donde se sitúan los rayos ultravioletas, los rayos X o los rayos gamma (los tres, ionizantes).

Tasa de absorción.

Stop5G Uruguay recuerda que los usuarios de smartphones no comprueban la tasa de absorción específica (SAR, por su sigla en inglés) de su dispositivo, la que permite saber cuánta radiación emite y, por tanto, retiene el tejido humano.

Los fabricantes deben informar a los organismos reguladores de cada país sobre cuál es el SAR de sus productos. El grupo cuestiona que no exista un consenso sobre estos valores y sus efectos sobre la salud. No hay directrices universales para un nivel considerado “seguro” de radiación telefónica, aunque la Oficina Federal Alemana para la Protección contra la Radiación solo aprueba teléfonos con un nivel de absorción de hasta 0,60 vatios por kilogramo. Hay una lista en la que figuran modelos que duplican ese límite.

Noticia falsa que llevó al incendio de antenas.

Hace algunas semanas, antenas 5G instaladas en Gran Bretaña sufrieron ataques de vandalismo porque comenzó a circular la noticia falsa de que el coronavirus se podría propagar a través de estas redes de alguna forma. Sin embargo, tanto la Organización Mundial de la Salud como la Comisión Internacional de Protección de Radiación no Ionizante negaron que esto sea verdad.

El mensaje que circula decía que en Wuhan, foco de la epidemia, había instaladas cerca de 10 mil antenas 5G y “el gobierno chino puso a prueba la capacidad receptiva del ADN humano ante esta frecuencia”.

Y se añadía: “Mucha gente murió por convulsiones tras recibir el golpe de estas ondas, luego soltaron el coronavirus como excusa”.

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