HISTORIA

De Montevideo a la Gigafactory de Tesla en Alemania: el camino de un joven ingeniero

Andrés Folle, ingeniero de 25 años, trabaja en una de las fábricas más importantes del mundo

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Andrés Folle en la Gigafactory de Tesla en Alemania

"Nada mal”, dijo Andrés Folle para resumir los últimos 13 meses de su vida. El 29 de abril de 2022 se graduó de Ingeniería Industrial en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo (UM). El 23 de mayo tuvo su primera entrevista en Tesla Motors –la empresa liderada por Elon Musk que diseña, fabrica y vende vehículos eléctricos–. El contrato le llegó para firmar el 5 de agosto. Viajó a Berlín el 23 de ese mes. Y comenzó a trabajar en la Gigafactory Berlin-Brandenburg, la primera fábrica de Tesla en Europa, el 1º de septiembre.

A sus 25 años, esta es su primera experiencia laboral como ingeniero recibido y la está ejerciendo en una empresa que es puntera en la movilidad eléctrica en el mundo. “Creo que todavía hay mucho por vivir en este sueño”, comentó a El País.

Fierrero.

La pasión por los autos y la mecánica vienen desde muy chico. “Siempre fui muy manual y muy fierrero”, contó. En su casa tenía un “tallercito” donde soldaba, hacía carpintería y armaba maquinarias, entre otras tareas con engranajes y rulemanes. A su primer auto, un Fiat 600, él “le metía mano” al motor.

Con estos antecedentes, Andrés siempre tuvo muy en claro que su camino profesional se iniciaba en la carrera de Ingeniería Industrial y en cursos de mecánica automotriz. Y siempre supo lo que quería después: “Siempre me vi yéndome del país porque la industria automotriz en Uruguay no es demasiado extensa ni tenemos específicamente una industria automotriz”, apuntó.

Su primera experiencia en el exterior fue vivir el semestre final en Tecnun, la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra (UM), donde participó de un proyecto que lo atrajo desde el primer momento: el diseño de una caja de engranajes destinada a un motor eléctrico de un vehículo de Fórmula SAE, una competición automovilística entre estudiantes de universidades de todo el mundo. “Son autos eléctricos parecidos al tamaño de un kart monoplaza de 250 kilos pero que tienen mucho poder de aceleración; van de 0 a 100 en dos segundos”, describió.

Respecto al proyecto, dijo: “Fue un desafío para el que siempre sentí que estaba muy preparado por mi formación en Uruguay. Hice toda la investigación inicial, un primer desarrollo y un prototipo en 3D”. Al volver al país, Andrés convalidó la tesis y obtuvo su título en la UM.

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Andrés Folle en Berlín

La postulación.

Aquel 29 de abril de 2022, ya como ingeniero industrial, le ofrecieron un antiguo empleo en una empresa local al que había accedido a través de prácticas, pero rechazó la oferta. ¿La razón? “Preferí explorar e ir por algo más grande”, señaló. Lo “grande” era conseguir trabajo en alguna empresa multinacional de la industria mecánica (no solo automotriz).

Desde su cuenta en LinkedIn envío su currículo a vacantes “en Tesla, Porche, Volkswagen, Audi y hasta Airbus” y este estímulo se lo tomó como un trabajo “real”, es decir, dedicaba su día a estudiar los requisitos del puesto, a adaptar su postular y a preparar y practicar las posibles entrevistas.

“Conseguí la primera entrevista con Tesla el 23 de mayo, casi un mes después de recibirme. Y el contrato llegó el 5 de agosto. Hubo varios meses en los que estuve sin trabajar, dedicándome a buscar trabajo fuera del país. Rechacé ofertas en Uruguay por la apuesta a conseguir esto”, relató al diario El País.

Tuvo varias entrevistas con el personal de Recursos Humanos de Tesla y con quien sería su futura jefa en la Gigafactory Berlin-Brandenburg. En cada una de ellas tuvo que repasar su educación, su experiencia laboral, sus intereses y sus aspiraciones. “Tenía que describir qué podía ofrecerle al puesto”, apuntó. Cada entrevista era en inglés, por lo que, para estar más seguro, Andrés practicaba la dinámica con su padre y amigos.

“Algo que me jugó un poco una mala pasada fue que a las semanas de la primera entrevista sale una noticia de Tesla diciendo que entraban en un ‘hiring freeze’, es decir, la empresa no iba a contratar más personas por dos meses”, relató sobre un susto. Afortunadamente, el proceso continuó y más adelante le llegó la tan esperada oferta para formar parte del área de Planificación y Sistemas de Operaciones Vehiculares. El rol del equipo es resolver problemas para que el plan de producción y distribución se pueda cumplir en tiempo y forma.

Ahí volvió a correrle la adrenalina puesto que debía instalarse en Berlín en pocas semanas. Tesla le ofrecía alojamiento. “Había vivido seis meses en España y, realmente, Alemania es una historia totalmente distinta. Además, llegué a instalarme y a meterme en la fábrica. Fue una mezcla de emociones y de desafíos. Pero esta es una aventura que muy poca gente en el mundo se puede dar el lujo de vivir y yo dije que la voy a disfrutar al máximo”, contó.

Y añadió: “Hace ocho meses que estoy acá y no puedo describir lo que es la fábrica. Nunca había estado en un lugar igual. Voy todos los días y me sorprendo de dónde estoy”. Su lugar de trabajo es una instalación de un kilómetro y medio de largo.

Tesla tiene previsto que en la Gigafactory Berlin-Brandenburg se fabriquen cientos de miles de vehículos del Modelo Y y millones de celdas de batería cuando alcance el máximo de producción (fue inaugurada en 2022) y Andrés, a sus 25 años, ya es parte de ese desafío.

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