Comenzó el año nuevo chino

Pekín - El Año del Perro comenzó hoy en China con una interminable traca de petardos y coloridos fuegos artificiales, mientras los líderes políticos, como es tradición, viajaban a provincias para felicitar el año a los más desfavorecidos.

Tras doce años de prohibición, Pekín resonó con la explosión de todo tipo de petardos y pequeños cohetes, que blanquearon el cielo nocturno y todavía se pueden escuchar hoy aunque con menor intensidad.

Para evitar accidentes, fueron movilizados la policía en pleno y 520.000 ciudadanos organizados en patrullas, además de 27.000 limpiadores que esta mañana parecen los únicos habitantes de la ciudad.

Aunque no se registraron accidentes de gravedad, los hospitales atendieron a varias personas con problemas en los ojos, según la agencia oficial Xinhua.

El gobierno municipal levantó este año la prohibición impuesta en 1994 de tirar petardos, medida que adoptaron otras 282 ciudades de las que sólo la mantienen en la actualidad unas 80.

En todo este tiempo, los ciudadanos pidieron insistentemente el fin del veto ya que, a su juicio, provocaba la pérdida de costumbres ancestrales, en las que los petardos se consideraban un método efectivo para ahuyentar la fortuna y los demonios.

Y es que el 63 por ciento de los chinos creen que la Fiesta de la Primavera "ya no es lo que solía ser", según una encuesta publicada hoy por la prensa local.

"En tiempos de escasez, era una gran ocasión para que los niños viesen cumplido un simple deseo como ropa nueva o mejor comida. Por eso los adultos se sienten a veces nostálgicos por los viejos tiempos", dijo Shong Zhaolin, experto en costumbres populares.

Subrayó que, entre otras, está desapareciendo la vieja tradición de visitar puerta por puerta a los familiares, amigos y vecinos para felicitarles el año, costumbre sustituida por los mensaje de teléfono móvil.

Preocupado por esta pérdida, el Gobierno publicó recientemente una lista de "patrimonios culturales intangibles", que incluye la Fiesta de la Primavera, para que la cultura occidental no siga engullendo a la china.

Y para dar ejemplo, los dirigentes del país sí se mantuvieron fieles a su costumbre de acercarse al pueblo en estas fechas.

El presidente Hu Jintao visitó la base revolucionaria de Yanan, en la provincia noroccidental de Shaanxi, donde se unió a una danza rural tradicional llamada "yangge" y ayudó a preparar "niangao" (pastel de arroz glutinoso) a una familia campesina.

Por su parte, Wen viajó hasta la provincia oriental de Shandong y en el pueblo de Guozhuang entregó dinero a un agricultor cuya mujer ha estado enferma durante años e instó a las autoridades locales para que lo atienden.

EFE

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar