SALUD

Bebidas funcionales: entre promesas, confusiones y verdades

Las bebidas para rehidratarse, recuperarse tras el deporte o energizarse no son para cualquiera;, pero en algunos contextos sí son útiles.

Bebidas funcionales. Foto: archivo
Bebidas funcionales. Foto: archivo

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Las bebidas funcionales, esas que ofrecen beneficios para la salud, están al alcance de la mano en cualquier supermercado y son las protagonistas de infinidad de publicidades. Hay algunas que prometen rehidratar y recuperar carbohidratos después de hacer deporte, otras que se presentan como naturales y con vitaminas y la lista seguiría con muchos términos que engalanan la oferta: cero calorías, con colágeno, energizantes, con jugo natural de frutas, sin conservantes, sin azúcar, con minerales, aminoácidos, etc.

Pero, la gran pregunta es: ¿sirven las bebidas funcionales? Para responder a esta y otras dudas que surgen en relación al tema El País habló con Miguel Kazarez, licenciado en nutrición con una maestría en nutrición deportiva, quien entre otros trabajos, asesora al club Defensor Sporting y la Asociación Cristiana de Jóvenes.

El mundo de las bebidas funcionales está lleno de promesas, confusiones y también algunas verdades. Porque en algunos casos y para algunas personas realmente funcionan y son recomendables, pero hay que informarse antes de beberlas simplemente por la promesa de la etiqueta.

Algunas de las bebidas funcionales que podemos encontrar en cualquier góndola son: las que dicen ayudar a recuperarse luego de hacer deporte, las que aportan energía, las aguas saborizadas o jugos que dicen tener vitaminas y minerales, sin aportar calorías, entre muchas otras. Y también hay creencias sobre lo necesarias o buenas que son ciertas bebidas o alimentos para quienes entrenan, por ejemplo.

En cuanto a las bebidas que se presentan como regenerativas, Kazarez sostuvo que son indicadas para las personas que hacen deporte, principalmente aquellos de larga duración. “Estos productos suelen tener azúcar, tal vez la mitad de azúcar en la misma cantidad de líquido de lo que tiene un refresco, pero sigue siendo alta el azúcar. Entonces, sería una buena bebida para un maratonista, pero una mala bebida para un oficinista”, comentó.

El nutricionista detalló que para una persona que es sedentaria o que apenas hace una hora de ejercicio al día, consumir este tipo de bebidas no se justifica. Y agregó: “Obviamente que en la publicidad dicen que es rico en vitaminas, minerales, que ayuda a la reposición. Y se le paga a un deportista para aparecer allí, pero no deja de ser una bebida azucarada. Tiene azúcar, algo de vitaminas, saborizantes, colorantes, por lo que si no la persona no realiza un entrenamiento de larga duración o sumamente vigoroso, no vale la pena que la tome”.

Bebidas funcionales. Foto: archivo
Bebidas funcionales. Foto: archivo

La mejor opción para hidratarse y mantenerse sano, sea o no sea la persona un deportista, siempre será el agua, más allá de las promesas del resto de las botellitas que estén a la espera del cliente en el supermercado.
Kazarez explicó que el agua “es la bebida acalórica por excelencia. No aporta calorías y nos ayuda a hidratar. Cumple con esa función y no engorda. Tampoco es malo beber agua junto con la comida, como dicen muchos, que fermenta, y no es cierto”.

Dentro de la familia de las aguas, también están las que no son tan acalóricas y saludables, aunque se vendan como tales: las aguas saborizadas industriales. Las botellitas indican que son “cero calorías”, “sin azúcar” y “con jugo de frutas naturales”.

¿Qué opina un experto en nutrición de estas aguas? Kazarez sostuvo que estos productos surgieron como “una respuesta de la industria frente al acoso que están recibiendo los refrescos, es decir, la sociedad entera entendió que los refrescos son de pésima calidad nutricional, entonces eso hizo la industria tuviera que sacar alternativas que parezcan saludables”.

Las aguas saborizadas, que hoy se pueden encontrar como limonadas, sabor pomelo, naranja, y un largo etcétera, “generalmente son a base de saborizantes, colorantes, edulcorantes o azúcar, y no dejan de ser refrescos pero con otros nombre y con una apariencia diferente, por lo que no es recomendable consumirlas”, señaló el nutricionista.

Como todo asunto nutricional, siempre es recomendable consultar a un profesional que evalúe caso a caso. Pero algo es seguro: la base para una vida saludable no está en la góndola de un supermercado.

Una bebida o producto con determinado ingrediente puede ayudar en algo a quien lo consume, pero la buena salud se logra comiendo sano, haciendo ejercicio, evitando el estrés.

“El problema es que a veces la gente busca atajos. Toman algo con colágeno para cuidar la piel, beben un batido para adelgazar, etc.”, concluyó Kazarez.

Dicen lo que no tienen, pero ¿qué tienen?

Más allá de las verdades, los beneficios y el marketing, lo que no falta en este mundo de las bebidas funcionales son las promesas. Falsas o no, promesas al fin.

“Lo que sucede con estas bebidas o con cualquier otro producto que dice ser sin azúcar o sin calorías, por ejemplo, es que le hablan solo de una propiedad. Puede ser sin azúcar, pero hay que ver si tiene colorantes, saborizantes, edulcorantes. Hay estudios científicos, incluso, que justamente hablan de que cuando un producto resalta demasiado una propiedad nutricional de calidad no está contando otras cosas”, dijo Kazarez. Por eso, hay que leer las etiquetas.

“Si no parece como cuando alguien nos invita a salir, que nos dice todas cosas que queremos escuchar para enamorarnos o persuadirnos, pero lo que importa es conocer en profundidad a la persona. Pasa lo mismo con un producto… Está bien que se vendan y muestren lo que no tienen, pero también hay que saber lo que sí tienen”.

El nutricionista sostuvo que esto suele suceder mucho con las bebidas lácteas, que son las que más utilizan y abusan el “sin”: sin azúcar sin calorías, etc. “A veces las que hacen más énfasis en esos ‘sin’ no son de tan buena calidad como otras similares que tal vez no indican ese detalle. Además, que diga ‘sin azúcar’ no te garantiza que sea saludable, porque hay que ver todos los ingredientes que tiene”.

Sobre los refrescos, aunque cambien de nombre y se hagan llamar de otra manera, señaló que “siguen siendo refrescos”.

Hay algunas bebidas como el kefir o la kombucha, muy de moda, que si son hechas de manera casera son beneficiosas en varios aspectos, pero también las hay industriales y de mala calidad, por lo que hay que tenerlo en cuenta.

Los energizantes: un combo de azúcar y cafeína.

En el año 2019 el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) expresó públicamente su preocupación por por la falta de regularización de las bebidas energizantes y el nivel de consumo que tienen por parte de menores de edad.
Estas bebidas, que ayudan a energizar el cuerpo, están hechas a base de cafeína y, según expertos, una lata equivale a unas cuatro tazas de café.

“Estas bebidas son altas en azúcar y tiene cafeína. Por eso se las asocia con hiperactividad sobre todo en los más chicos. El problema es que los adolescentes muchas veces mezclan las bebidas energizantes con alcohol. Hay un estudio hecho en Canadá que dice que la mitad de los niños que han tomado bebidas energizantes han experimentado efectos secundarios, como cefalea, taquicardia o hiperactividad”, explicó Kazarez.

“En el caso de los deportistas puede llegar a servir en determinado contexto, pero si apuntamos a la salud en personas con bajo nivel de actividad físico, no es recomendable su consumo”, sostuvo.

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