SALUD

Los bebés prematuros evolucionan bien en Uruguay; el desafío ahora es el seguimiento

A nuestro país le está faltando hacer hincapié en la vigilancia de lo que ocurre con los prematuros una vez que se les da el alta y así evitar las secuelas. 

Bebés prematuros
Este domingo se celebra el Día del Prematuro con actividades en el Parque Rodó.

"Hace 20 años un bebé prematuro con 1.500 gramos era un desafío; hoy con 1.500 gramos estamos del otro lado porque la mayoría evoluciona bien y se da de alta sin mayores complicaciones”. Así definió la pediatra y neonatóloga Gabriela Bazán la situación actual de los prematuros en Uruguay.

Coordinadora del Equipo de Seguimiento de Prematuros en Médica Uruguaya, la especialista destacó que nuestro país está al nivel del primer mundo en lo que respecta al control del embarazo y la recepción y evolución en el CTI de los recién nacidos. “Hemos avanzado muchísimo en estos últimos 15 años o quizás un poquito más con prematuros que antes no eran viables”, agregó.

El desafío está puesto ahora en contar con programas de seguimiento del prematuro severo, que constituye un grupo de riesgo específico. Una vez que el niño ha sido dado de alta de la internación, es necesario que se lo siga vigilando muy de cerca en cuanto al desarrollo, el crecimiento y la evolución.

“Es en el seguimiento donde tenemos que hincar el diente y trabajar porque esa es la pata que nos falta. Antes el desafío era recibir a ese bebito de 500-600 gramos y que sobreviviera; hoy lo hemos superado ampliamente porque en todo lo que tiene que ver con los tratamientos intensivos cada vez estamos mejor. Cada vez se usa menos oxígeno, ventilamos menos. Pero esos niños se van de alta y se ve en la evolución que empiezan a tener secuelas de distinto tipo”, detalló Bazán.

El objetivo es intervenir en tiempo y forma para el tratamiento y la rehabilitación en las diferentes áreas, extendiendo esa vigilancia por lo menos hasta la edad escolar. “Cada vez tenemos menos secuelas graves, como puede ser la parálisis cerebral, que se ve mucho más en los niños menores de 700 gramos o menores de 27 semanas. Esos son los prematuros extremos y los que tienen más riesgos de presentar secuelas motoras en su primer año de vida”, apuntó la profesional.

Hay una amplia gama de secuelas leves o moderadas, pero no menos importantes. Bazán mencionó que “un 50% o 70% de los niños va a desarrollar alteraciones en el lenguaje, alteraciones en el aprendizaje, trastornos de hiperactividad; vemos mucho trastorno del espectro autista asociado a la prematurez. Todavía no hay mucho trabajo científico sobre esto, pero cada vez se ve más”.

Contó que el Hospital Pereira Rossell, Casmu y Médica Uruguaya cuentan con programas de seguimiento, mientras que el resto del sistema “no los tiene aceitados”. “Habría que buscarle la vuelta para que todo el sistema los tuviera y trabajáramos todos más o menos en la misma línea”, dijo.

Reingreso.

La infección respiratoria más frecuente en los niños prematuros con o sin displasia broncopulmonar durante los primeros meses de vida es la bronquiolitis y es una de las principales causas de reingresos a las unidades de cuidados intensivos.

Sobre todo en los meses que van de abril a agosto es cuando prevalecen las enfermedades respiratorias que afectan mayoritariamente a los menores de dos años, independientemente de que sean prematuros o no. “Pero en el caso de los prematuros puede producir una insuficiencia respiratoria severa que requiera de ventilación o un nuevo ingreso en CTI cuando estamos hablando de niños que han permanecido internados previo al alta de dos a tres meses. Un prematuro nace y está internado dos meses por lo menos”, explicó Bazán.

“Por suerte, a través del Fondo Nacional de Recursos, tenemos la cobertura en el país de un anticuerpo monoclonal específico que previene las formas graves de bronquiolitis. Se intenta que lo reciban todos, pero como no todo el mundo tiene la información, los niños no reciben esa inmunización en tiempo y forma”, apuntó la especialista.

Entre las recomendaciones que se dan para evitar el reingreso están las siguientes: prolongar la lactancia materna (hasta dos años de edad), mantener los ambientes ventilados, una higiene perfecta de todo lo que está en contacto con el bebé, restringir las salidas en época invernal, no estar en contacto con personas resfriadas y anotar las indicaciones y estudios pendientes para vacunar al bebé.

En algunos niños más vulnerables puede estar indicada la administración de un anticuerpo que ayuda a disminuir las consecuencias de las infecciones; vacunación antigripal y tener el calendario de vacunación al día.

Este domingo, con motivo de celebrarse el Día del Prematuro, desde las 10 horas se realizará un encuentro de familias frente a la pista de patinaje del Parque Rodó. Habrá sorteos, música, juegos y una suelta de globos violetas, el color de la prematurez. “La idea es darle visibilidad a este grupo de niños que son importantes, que forman parte de nuestra sociedad y que requieren de atención sobre todo en el mediano o largo plazo por todas las secuelas que pueden aparecer. Llegamos al diagnóstico, pero el problema es el tratamiento”, concluyó Bazán.

Prematurez viene en aumento en el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un prematuro es el bebé que nace antes de las 37 semanas de gestación, cosa que ocurre entre el 9% y el 10% de los nacimientos. A menor edad gestacional y menor peso, mayor es el riesgo de desarrollar secuelas a corto, mediano y largo plazo.
La prematurez es una condición biológica en aumento a nivel mundial cuyo origen es multifactorial: biológico, ambiental, social. Es la principal causa de muerte en los niños menores de 1 año. Los menores de 1.500 gramos y/o menores de 32 semanas se consideran prematuros severos, por lo que son un grupo al que se debe prestar especial atención. Los programas de seguimiento luego de recibir el alta son claves y es la pata que está faltando en Uruguay.

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