CIENCIA

¿Cómo es la Baccharis palustris? Una planta uruguaya única en el mundo

Científicos se sorprendieron al analizar la Baccharis palustris: una especie con potencial medicinal que está amenazada

Baccharis palustris
Baccharis palustris. Foto: A. González

Para Andrés González huela a maní. Para Manuel Minteguiaga huele a carne en proceso de descomposición. Hay diferencia entre una apreciación y otra pero ambos coinciden en lo principal: el potencial farmacéutico de la Baccharis palustris puede ser enorme. Estos científicos y colegas hicieron los primeros estudios fitoquímicos en el mundo de esta planta nativa de Uruguay y encontraron componentes químicos que son únicos.

La clave está en el aceite esencial –extraído por destilación– que tiene una rica composición en poliacetilenos: seis de ellos alcanzan el 89%. “El compuesto mayoritario que llega al 65% solo había sido reportado en el año 1967 como sintético”, apuntó Minteguiaga, docente e investigador del Laboratorio de Biotecnología de Aromas del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química, del Centro Universitario de Tacuarembó y del programa Pedeciba Química.

¿Y cuál es la relevancia? Los poliacetilenos –entendidos como “productos de plantas altamente especializados y químicamente sofisticados” – son conocidos por su actividad antimicrobiana, antioxidante, antiinflamatoria y antitumoral. Y la Baccharis palustris, una planta que se encuentra en solo tres locaciones del país, tiene la concentración natural más alta encontrada hasta ahora.

Pero hay un problema. La extensión de la Baccharis palustris es muy pequeña y corre riesgo de desaparecer ante el avance de la urbanización. “Es una planta que se nos va si no hacemos nada”, afirmó Minteguiaga.

Ómnibus y laboratorio apestados por el olor.

El aroma penetrante de la Baccharis palustris le ha dado varias anécdotas al químico Manuel Minteguiaga. Una de ellas es que viajó con ella en un G desde la Facultad de Agronomía a la Facultad de Química y el olor era tan fuerte que generó malestar entre los pasajeros.

Lo mismo sucedió en un laboratorio de Colombia donde enviaron muestras para realizar unos análisis que no se podían hacer en el país por falta de tecnología. Baccharis palustris dejó impregnado el ambiente de tal forma que los científicos colombianos se quejaron con los uruguayos porque no podían sacarlo.

Las particularidades de la planta.

Baccharis es un género que tiene, al menos, 500 especies medicinales y aromáticas que crecen desde el sur de Estados Unidos hasta el sur de Argentina. Una de las más conocidas es la carqueja (Baccharis trimera), popularmente conocida como diurético y estimulante sexual. La carqueja y la palustris vendrían a ser “primas hermanas”. Este término se refiere al ecosistema en donde habita: ambientes húmedos.

Solo hay Baccharis palustris en tres puntos del país: en Colinas de Solymar (casi al borde de la ruta Interbalnearia), cerca de Pando y en la zona de Valentines. No obstante, los reportes de los últimos dos lugares son antiguos.

González, ingeniero agrónomo, botánico y taxónomo del Museo Nacional de Historia Natural, fue quien colectó ejemplares en Colinas de Solymar en una salida de fin de semana en 2010. “Es una manzanita chiquita en medio de chircas. Una hectárea y media como mucho que quedó casi intacta. Es cuestión de tiempo que venga algún proyecto y desaparezca”, apuntó.

Y contó: “Hasta ese momento no la conocía personalmente. Cuando la colecté, lo primero que me llamó la atención fue el perfume que tenían las hojas y el tallo. Es un olor a maní, un olor fuerte que quedaba impregnado en las manos. La herboricé –que es el secado para que se pueda conservar sin que la ataquen hongos- y la miré bajo la lupa y así llegué a la identificación”.

Era la primera vez que alguien la estudiaba luego de la colecta hecha por Atilio Lombardo, destacado botánico, en 1947, según relató González en el programa SobreCiencia.

A la vista, Minteguiaga dice que no tiene nada “notorio”: mide hasta 1,20 metros, es verde, de hojas simples; lo más peculiar de su aspecto es un tallo estriado. Pero “lo raro” es el olor. Al químico no le parece “maní” sino “una mezcla que parece carne que se tiende a descomponer” y que embebe todo el ambiente. “Empecé a estudiar esta planta en 2013. Nunca había encontrado nada parecido. Había estudiado 18 especies antes y ninguna tenía este comportamiento”, señaló.

El químico ya está en contacto con científicos de Brasil para investigar la Baccharis palustris de Santa Catarina (la extensión en ese país también es muy restricta) para dilucidar si la alta composición en poliacetilenos de la planta uruguaya es genérica o se debe al ambiente.

baccharis palustris
Extracción de aceites esenciales por destilación. Foto: M. Minteguiaga

Riesgos.

La Baccharis palustris está incluida en la lista de las especies en peligro de extinción de Uruguay. Minteguiaga tomó cuatro o cinco plantas para llevarlas a un bañado en Maldonado y ninguna prendió. “Lo hice con la esperanza de tener una reserva genética”, lamentó el químico. Por lo tanto, la especie que podría tener utilidad como antimicrobiana, antioxidante, antiinflamatoria y antitumoral (o en otros aspectos por ahora desconocidos) está sometida a una fuerte presión urbana que podrían hacerla desaparecer de un tirón.

En la lista roja: una planta en peligro.

En Uruguay hay aproximadamente un centenar de especies vegetales amenazadas. Andrés González, ingeniero agrónomo, botánico y taxónomo del Museo Nacional de Historia Natural, indicó en el programa Sobreciencia que estas presentan las mismas características que la Baccharis palustris: “Se encuentran en ambientes muy reducidos, en poblaciones de pocos individuos, en lugares urbanizados o lugares productivos o donde se practica minería o actividades a cielo abierto”. Él y su colega Manuel Minteguiaga reclaman que el bañado donde colectaron Baccharis palustris sea un área protegida. “La urbanización viene avanzando sobre bañados y al rellenar desaparece todo”, dijo González.

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