El premier laborista australiano Kevin Rudd anunció hoy un plan para reducir las emisiones de gases nocivos para atmósfera un 5% para 2020 respecto del 2000, mucho menos que el 25% pedido por los ambientalistas.
El objetivo podrá aumentar hasta el 15% pero sólo si se logra un acuerdo global, en el que los países desarrollados se comprometan a reducciones comparables, un escenario cada vez menos probable en la crisis financiera mundial.
Australia tiene la mayor tasa de emisiones per cápita del mundo, debido a su dependencia del carbón.
El plan prevé inversiones por 7.000 millones de euros para las empresas y unidades familiares, a invertir en plantas y tecnología de energía renovable, y de 3.000 millones de euros al año a las familias y jubilados para afrontar los aumentos que seguirán a la introducción del mercado de las emisiones en 2010, que se estima hará aumentar la inflación un 1,1%.
El plan de "carbon trading", difundido hoy, cubrirá el 75% de las emisiones, imponiendo límites a las 1.000 empresas más contaminantes, como fundiciones y refinerías de aluminio, fábricas de cemento, plantas petroleras y de gas natural.
Los ambientalistas condenaron la "debilidad" del plan, en particular el objetivo de reducción del 5%, definido como "incómodo frente al mundo" por la vocera de los Verdes para el clima, Christine Milne.
"Estamos en emergencia climática y el gobierno se comporta como si tuviera todo el tiempo que quiere, premia a los contaminadores en lugar de castigarlos", agregó. (ANSA)