El Tiempo/GDA
Una mujer, cuyo vuelo aterrizó en el aeropuerto de Londres, Inglaterra, en su regreso de unas vacaciones en Portugal con su marido, despertó la alerta de las autoridades cuando la alarma sonó al pasar el escáner corporal. Sin embargo, tras una interrogación descubrieron qué lo causó.
Marie Harland, en su relato para el medio Newsweek, dio a conocer el confuso episodio que vivió en enero de este año. Tras colocar las valijas en la cinta de revisión, la mujer atravesó el escáner corporal, en donde la estrepitosa alarma sonó y generó la acción inmediata de las autoridades.
Ante el ruido incesante de las alarmas, una agente de seguridad utilizó un trozo de tela metálica para revisar las palmas, el dorso y alrededor de la cintura de la mujer, y al colocar la tela en la máquina, mientras se acumulaban personas demoradas para atravesar el control, dio positivo en explosivos.
Comenzó entonces una pesadilla que nunca antes consideró pasar en el aeropuerto. "Empecé a entrar en pánico. Le pregunté a la seguridad qué pasaba, pero no dijeron mucho", comentó en el texto citado. Los agentes guiaron a Harland a la sala de interrogatorios, donde primero ingresó sola, pero luego permitieron la presencia de su esposo. "Me llevaron a una pequeña habitación cerrada con llave, donde un oficial me interrogó. La habitación era lo suficientemente grande para un escritorio y dos sillas", agregó.
Luego de completar el formulario con los datos que la mujer le indicó, y comprobar que no existan sospechas respecto a la veracidad de su pasaporte, el oficial le preguntó si estaba tomando alguna medicación para el corazón. Ante la respuesta afirmativa, el funcionario le explicó que en las pastillas para la salud cardíaca, hay cantidades mínimas de ingredientes que también se utilizan para la elaboración de explosivos.
Tras el primer susto, la mujer sacó del bolso las pastillas para el corazón que estaba tomando y se las mostró al oficial. "El escáner corporal y los hisopos detectaron partículas explosivas", explicó entonces. Asimismo, la mujer explicó que su cardiólogo nunca le advirtió que existen partículas de ingredientes de explosivos en las pastillas que se liberan por los poros con la transpiración.
En esa línea, Harland cuestionó el procedimiento policial, y puntualizó en que podrían haberle preguntado en primera instancia si tomaba un medicamento para el corazón y evitar así la situación. Luego de una hora de interrogación, el oficial le comentó que debería cargar una tarjeta de plástico para informar al equipo del aeropuerto que está tomando bisoprolol y flecainide. "Me sentí humillada y decepcionada por el personal del aeropuerto", concluyó.
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