Alma: un paraíso científico se inaugura hoy en Chile

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En el desierto más árido del mundo, a 5.000 metros de altura, donde escasea el oxigeno, la vegetación y la humedad son casi inexistentes y la temperatura desciende hasta 25°C, se emplaza ALMA, el mayor observatorio del planeta y un verdadero paraíso para el mundo científico.

Cuando hace más de una década nació la idea de construir el radiotelescopio más potente del mundo, que será finalmente inaugurado este miércoles, se buscó un terreno que fuera alto, tuviera nula o poca humedad, muchos días de sol y un acceso relativamente fácil.

El Llano Chajnantor, una planicie a los 5.000 metros, justo en la frontera entre Chile y Bolivia y cercano al turístico pueblo de San Pedro de Atacama, cumplía con todos los requisitos o en algunos casos los excedía: los científicos debieron medir varias veces la humedad existente, porque no se convencían de que fuera tan baja. Pensaban que los instrumentos estaban estropeados, porque no arrojaban datos de humedad.

"Lo que tiene de especial este lugar es que aquí, arriba de nuestras cabezas, no hay prácticamente vapor de agua. Hay tan poco que la radiación que llega del objeto celeste, de la galaxia o estrella, llega sin problemas", cuenta a la AFP el astrónomo de ALMA, Giani Marconi, en el Llano Chajnantor.

Al tener casi nula humedad, las 66 antenas de ALMA pueden captar casi sin perturbaciones los objetos ubicados en la parte más oscura y lejana del Universo, donde se cree tuvo origen el Big Bang o gran explosión, al inicio de todo.

Pero si bien el Llano Chajnantor es un paraíso para la radioastronomía, es también un ambiente completamente hostil para la vida humana, al escasear el oxígeno. El sol y el viento también golpean con dureza.

AFP

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