Este fin de semana Woody Allen culmina en Londres el rodaje de su nueva película, aún sin título, en la que actúan Antonio Banderas, Josh Brolin, Anthony Hopkins y Naomi Watts. Allen ha estado fastidiado por el buen tiempo: tuvo que filmar un encuentro en Notting Hill de una de sus parejas románticas (Brolin, Freida Pinto, quería que fuera bajo la lluvia, pero el clima se negó a colaborar con el plan de rodaje y el equipo no tuvo más remedio que apelar a una máquina de lluvia artificial.
Allen ha preferido mantenerse un tanto misterioso con respecto al argumento de su película, pero se sabe que tiene que ver con los diversos miembros de una familia, sus vidas amorosas y los intentos de solucionar sus complicados romances. Originalmente se había anunciado que también Nicole Kidman iba a formar parte del elenco, pero hubo un cambio de planes. Aunque rodada en Inglaterra, se trata de la segunda película de Allen con la productora catalana Mediapro, que financió igualmente Vicky, Cristina, Barcelona y que habrá de producir también las próximas dos películas de Allen.
El director ha reconocido que la película es realmente una excusa para rodar con Freida Pinto, la joven actriz que saltó de la nada a la fama por su labor en ¿Quién quiere ser millonario?, el oscarizado film de Danny Boyle. Para la joven intérprete india, se trata claramente de la posibilidad de "internacionalizarse" definitivamente: actualmente se encuentra en postproducción Miral, su nueva película, dirigida por Julian Schnabel, cuya acción se ubica en Jerusalén hacia 1948, durante el nacimiento del estado de Israel, y se la menciona como posible integrante del elenco de American Empire, una comedia de suspenso dirigida por Andy Armstrong.
Allen estará de vuelta en Nueva York el domingo, y allí decidirá qué título tendrá su película. Así podrá saberse si le gustó o no: en alguna parte ha dicho que cuando cree que un film no le ha salido demasiado bien, prefiere ponerle un título impreciso o neutro, mientras que para las que más le entusiasman (no dice cuáles son) elige nombres más llamativos.
NUEVA YORK DE BIÓGRAFO
Woody Allen ha explicado que una de las razones por las que dejó de filmar en Nueva York, y lo ha estado haciendo en Europa, es una cuestión de costos. "En Nueva York todo es más caro y yo trabajo con presupuestos limitados. Tendría que gastar dos o tres millones de dólares más", dice.
También sostiene que su Nueva York no es real. Si uno quiere ver realmente a la ciudad, para eso están las películas de Martin Scorsese o Spike Lee. En cambio, la Nueva York de Woody es "de cine". En realidad, es la imagen que Hollywood se ha hecho (y ha vendido) de ella.