Banda Oriental acaba de publicar "Visite Uruguay", una historia del turismo local que abarca básicamente desde 1930 hasta 1955. En ella han colaborado múltiples autores, para lograr un panorama más amplio de este tema poco trabajado.
¿Cómo se construyó la imagen turística de Uruguay que nos llega hasta el presente? A esa pregunta busca responder este valioso material, que fue elaborado en forma conjunta entre la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.
El título que ahora toma este libro fue mucho más que un slogan utilizado en el país entre los años de entreguerras y hasta los años 50. La frase simbolizaba los cambios profundos de un Uruguay que quería abrirse al mundo y darse a conocer no solo por su capital, Montevideo, sino por sus costas y otras regiones del país más profundo, con sus atractivos agrestes, muy poco explotados hasta entonces.
La promoción publicitaria permitió resaltar tanto los atractivos de la Capital como los del resto del país, desde una nueva mirada. Y si bien ya Punta del Este se perfilaba como la estrella máxima en ese terreno, la oferta turística se expandía rápidamente hacia otros balnearios de las costas de Canelones, Maldonado y Rocha. Mar, arena y bosques era la trilogía que exhibían los anuncios de entonces, y que, por cierto, todos los balnearios se disputaban.
A indagar y exponer esa rica variedad de temas se abocaron en este libro Nelly Da Cunha, Rossana Campodónico, Mónica Maronna, Nicolás Duffau y Gabriel Buere, concretando una variada aproximación desde distintas miradas, enfoques y puntos de vista.
El libro analiza desde el rol de las instituciones y las iniciativas públicas (como la Comisión Nacional de Turismo) hasta fenómenos como la relación entre cine y turismo. También comprende desde lo que tiene que ver con el desarrollo edilicio y urbano, hasta las ideologías y proyectos en juego.
Sin limitarse a el desarrollo turístico del Este, Visite Uruguay. Del Balneario al país turístico abarca también otras geografías. Es que paulatinamente, los naranjales y demás atractivos de Salto, las ramblas sobre los ríos en departamentos como Río Negro o Paysandú, o la paz de Nueva Helvecia con sus encantos naturales, sus artesanías y la "campiña cultivada" se sumaron a la oferta turística. También el desarrollo de zonas como Tacuarembó, Artigas, Durazno, Flores, Florida y demás puntos entonces más lejanos que hoy.
Por esta vía inclusiva, que atiende a los detalles, Visite Uruguay aporta un relato de cómo se construyó y consolidó la imagen turística de Uruguay, tanto para promover el turismo externo como interno. La publicación también expone cómo ese fenómeno tuvo que ver con cierto momento de esplendor en el que los sectores medios se incorporaban a la búsqueda de espacios de recreación a través de la realización del sueño de la casita de la playa o del viaje.
Desde hace años que Uruguay busca trazar un nuevo perfil turístico para sí mismo. Desde esa perspectiva, Visite Uruguay es un libro que importa leer para entender el proceso de la propia imagen de país turístico que, si bien ha seguido su curso hasta el presente, se inició con fuerza en la primera mitad del siglo XX, de la mano de una filosofía del progreso e integración social.