El diario berlinés "Bild" tiene un alto porcentaje de predicamento entre la población germana. Si el mismísimo presidente federal alemán le erró al difícil camino de la decencia política, lo lleva al cadalso... ¡y a otra cosa!
Christian Wulff -ahora de 52 años- era el primer mandatario más joven en la historia de su patria cuando asumió el cargo por dimisión de Horst Köhler, dos años atrás. Antes fue expremier de Baja Sajonia, y se perfiló nítidamente dentro de su Partido Socialdemócrata para elevadas jerarquías. Amigo, socio político y hombre de confianza de Angela Merkel, jura que nada tiene que ver con las chaquetas de la señora canciller. Digamos, para sintetizar elogios, que es un gran "chanta", y sacó provecho de la máxima posición de gobierno practicando el tráfico de influencias en beneficio propio, y el de sus amigotes de la barra brava que lo sigue a todas partes (lo seguía, mejor dicho) aclamándole entre agitar de pancartas.
Fue precisamente "Bild" quien más hizo para "descubrirlo" en esa tarea rendidora para sus arqueos de caja, y generosa para con su entorno: el diario culminó la revelación difundiendo una grabación que no dejaba dudas -pero sí deudas- en cuanto a su paso por Baja Sajonia, donde demostró que era él quien dominaba la contabilidad. El fiel lector de la publicación denunciante quedó muy contento de que ella fuese la que dejaba las cosas al desnudo.
Finalmente -y temiendo que pudiera resfriarse con semejante exhibición al natural- Wolff renunció.
Coincidentemente, fue asimismo "Bild" el que en una de sus últimas ediciones diera la noticia de la decisión más trascendental de su historia, referida a la magnífica decoración prestada a su primera página por modelos infartantes, que ostentan la doble virtud de sonreír y mostrarse en todo su contenido, en el envidiable envase de la naturaleza: así era habitual que aparecieran en explosivas poses de frente, a tórax descubierto. Los admiradores de tanta belleza espectacular hacían cola frente a los kioscos, para comprar su ejemplar, y no les importaba demasiado el resto de la edición. Pero recientemente, en ocasión de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, y en atención a los valores morales ante los cuales deben rendirse los textos de anatomía, e incluso el propio "Bild", éste acaba de anunciar -con tremenda desazón de los lectores de los suplementos culturales, por todo lo que enseñan- que no habrán de aparecer más las rubias despampanantes y las morochas equivalentes. No creo que ellas vayan a quedar en mala posición, como también supongo que no vivirá entre estrecheces el bueno del expresidente Wulff, ya que le fue votada -como le corresponde por la ley germana- una pensioncita vitalicia de 329 dólares anuales.
Es lo de siempre: no hay nada mejor que jubilarse de corrupto, para cobrar una digna pensión.