GUILLERMO ZAPIOLA
Podría titularse también "América Latina, un viaje personal". Porque hay efectivamente bastante de eso en este documental del uruguayo Arijón, que recorre el continente para registrar sus recientes (o actuales) sacudones políticos.
El cineasta (autor también de La sociedad de la nieve) había hecho hace cuatro años Lula, más allá de la esperanza, un acercamiento al proceso político brasileño. Ese antecedente constituye una suerte de punto de partida de esta nueva aventura suya, que arranca justamente de la experiencia brasileña para ampliar el espectro e intentar el retrato de todo un continente.
Uno de los ejes de su relato es el inevitable Eduardo Galeano, que periódicamente editorializa en cámara acerca de los sucesos mostrados en las imágenes, y cuyas Venas abiertas son algo así como el abrevadero ideológico del film. Pero la cámara de Arijón es casi siempre más inteligente que sus fuentes: el realizador no oculta su subjetividad sino que la expone desde un relato en `voice over` que cuenta cosas, cuestiona y se cuestiona. El punto de vista explícito es pro-Chávez, pro-Evo, desencantado con Lula, y de Tabaré mejor no habla, pero las imágenes van más allá de los apriorismos: un registro de primera mano de aspectos urticantes del proceso boliviano, una polémica barrial en Caracas que no escamotea contradicciones en la aventura "bolivariana".
El film en sí mismo no dogmatiza, aunque lo hagan algunos entrevistados y en especial el más notorio de todos. Va a dar lugar a polémicas, pero al menos serán polémicas políticas y no las tonterías de moda. El armado cinematográfico es competente, además.
Ojos bien abiertos
ficha
Uruguay/Francia/Argentina 2009. Director y libreto: Gonzalo Arijón. Investigación: Gonzalo Arijón, Hilary Sandison. Producción: Pascal Dupont. Sonido: Fabián Oliver. Música: Florencio Di Concilio. Edición: Samuel Lajus.
atención a...
El registro de una polémica (por momentos bastante agitada) en un barrio de Caracas, entre partidarios y adversarios del "socialismo del siglo XXI" del coronel Chávez.
Es uno de los mejores ejemplos del criterio cinematográfico de Arijón: dejar que la gente debata ante la cámara, sin bajar línea y sin fingir que todo es lineal, claro y sin conflictos. El espectador se ve obligado a pensar, costumbre saludable.