Uruguayos copan Brasil

| Leo Maslíah fue ovacionado y Abuela Coca hizo bailar a todos con su fusión de ritmos latinos

BAHIA | ALICIA MARTINEZ PARDIES

El músico y actor uruguayo Leo Maslíah, sus compatriotas Abuela Coca, y la argentina Mariana Baraj se presentaron en el V Mercado Cultural, que se realiza en Salvador de Bahía, con la participación de artistas de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Las 1.500 personas (en su mayoría casi absoluta, brasileña) que asistieron anoche a los shows de Maslíah y Baraj en el teatro Castro Alves, de Salvador, acompañaron, rieron y aplaudieron hasta el delirio las eclécticas propuestas musicales de los artistas del cono sur.

Maslíah arrancó, sobrio, con un solo de piano en jazz, aunque el clima de ’sobriedad musical’, duró apenas un par de minutos. El uruguayo anunció en su característico estilo monosilábico y telegráfico, "voy a tocar la Sonata del perro de Mozart". A partir de ahí, durante 50 minutos la platea festejó cada uno de los delirios de Maslíah en las versiones libres de La Metamorfosis de Kafka, Caperucita Roja (con una sonata de J.S Bach), su onomatopéyica Aleluya, y hasta la velocísima Corriente Alterna. El virtuosismo de Maslíah también quedó registrado en sus versiones del clásico del tango Los mareados o la canción de Daniel Viglietti Guricito.

virtuoso. El artista nacido en Montevideo en 1954, volvió al escenario para dos bises, pedidos casi a ritmo de batucada. Poco después del recital, el músico reveló que "cantar en español en Brasil es muy factible, del mismo modo como los cantantes brasileros pueden cantar en países de habla hispana textos en portugués sin ser por ello extraditados". Para Maslíah, que ya actuó varias veces en ciudades brasileñas y que cuenta con varios de sus textos traducidos al portugués, cualquier comentario sobre supuestas dificultades a la hora de presentar sus trabajos frente a auditorios no hispanoparlantes, esconde "un sistema de valores culturales de tipo colonial, que es de lo que habría que hablar, antes de especular sobre las condiciones de comunicación entre artistas y públicos de países latinoamericanos limítrofes", según sostuvo.

El músico siguió atento la presentación de la argentina Mariana Baraj, quien empezó su show a capella, apenas acompañada por los sonidos de la percusión indígena, ejecutada por ella misma, en una baguala que llenó el auditorio de sonidos ancestrales andinos. La propuesta de Baraj también fue muy bien recibida en el teatro, donde mostró su apuesta a la recreación de ritmos folklóricos argentinos con arreglos y sonidos del jazz y del rock, en recopilaciones de Leda Valladares (como Ya me voy o Aquí me quedo), o sus versiones de clásicos de Cuchi Leguizamón, Atahualpa Yupanqui y Los Hermanos Abalos. La argentina finalizó su actuación afirmando "Me quedo en Bahía, acá se respira un amor muy fuerte a toda la música".

Pasada la medianoche, los uruguayos Abuela Coca hicieron bailar, pero sobre todo saltar, al público que se arrimó hasta la Plaza Pedro Archanjo, en pleno centro histórico de la ciudad de Jorge Amado. Formada en 1991, la banda desplegó en un show de una hora, su particular exploración de una sonoridad propia, que ellos mismos llaman ‘Tuco’ y en la que combinan salsa, reggae, funk, ska, ragamuffin, rock, rap y candombe. El exitoso resultado de tres recitales llevó a Maslíah a reflexionar sobre los alcances del Mercado de Comercio del Sur (Mercosur). "Creo que por ahora el Mercosur económico no funciona. Pero quién sabe si no se podría matar dos pájaros de un tiro financiando mancomunadamente entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay la próxima gira de los Backstreets Boys", disparó. ANSA

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