Una película que anuncia el final de la humanidad

Estreno. "Niños del hombre" llegará el viernes a los cines

GUILLERMO ZAPIOLA

Una sombría visión de un futuro en el que la humanidad ha involucionado hacia la infertilidad es lo que propone Niños del hombre, historia de ciencia ficción dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón que se estrenará el viernes.

La acción, basada en una novela de la también autora de relatos policiales P. D. James, se desarrolla en el planeta Tierra, dentro de veinte años. Se trata de un mundo habitado por la desesperanza. Por una serie de razones, desde hace 18 años (es decir, desde el 2009, apenas mañana) no ha nacido en todo el mundo un solo niño.

La mayor parte de la humanidad se ha hundido en el nihilismo o la desesperación. Muchos se limitan a aceptar lo que parece inevitable, otros luchan por defender un planeta unido y los derechos de la decreciente población. Gran Bretaña, mediante una política autoritaria, ha conseguido acallar las luchas internas, pero no logra detener la continua llegada a sus costas de inmigrantes ilegales, quienes cuando son detenidos terminan internados en campos de refugiados y luego deportados a sus países de origen.

Todo eso parece resbalarle al protagonista (Clive Owen), antiguo activista convertido en burócrata que se protege de los recuerdos de un pasado doloroso y de las incertidumbres del futuro evitando los compromisos emocionales. Las únicas interrupciones a su monotonía vital son las visitas a un viejo amigo (Michael Caine). Todo cambia, empero, cuando reaparece en su vida una antigua compañera sentimental y de lucha (Julianne Moore), quien lidera una organización ilegal que defiende los derechos de los refugiados.

La mujer vuelve solamente para pedirle a Owen un favor: que consiga la documentación para que una de la integrantes de su organización pueda salir del país. El hombre acepta por una mezcla de razones afectivas y monetarias, y allí empezarán para él los problemas.

DIRECTOR. Individuo aparentemente desconcertante este mexicano Cuarón. Entre su país de origen y la industria transnacional, su cine ha podido oscilar desde la comedia sociológica (Solo con tu pareja) al cuento infantil (La princesita), la modernización de Dickens (Grandes esperanzas), la "road movie" con elementos de iniciación erótica (Y tu mamá también) y hasta un capítulo, de hecho el mejor de la serie, de Harry Potter (Harry Potter y el prisionero de Azkabán). Por atrás de esas oscilaciones hay empero algunas constantes, en particular cierto gusto por la fantasía y los universos oníricos, y una considerable imaginación cinematográfica. De ahí que la gran industria no lo haya achatado: de hecho sus mejores (y acaso sus más personales) películas no son necesariamente las que hizo en México, sino producciones norteamericanas como La princesita y Grandes esperanzas. Realmente había cine en ellas.

El director no oculta esa predilección por el toque personal, y sostiene que lo ha contrabandeado en Niños del hombre: "Cuando hago una película, la ruedo desde mi punto de vista. El hecho de que yo sea un optimista se tiene que notar. El ser humano tiene un asombroso don para la destrucción, pero también es capaz de ser solidario y de resolver problemas increíbles. No me parece que Niños del hombre sea una historia acerca de una humanidad destructiva, sino más bien de ideologías que se entrometen entre las personas y sus actos".

De hecho, Cuarón se incorporó al proyecto cuando éste estaba ya bastante adelantado. La novela de James había llamado la atención de la productora Hilary Shor, quien decidió comprar los derechos hace nueve años, poco tiempo después de fundar la productora Hit and Run Productions. "Fue muy propicio", sostiene Shor. "Es el primer material que compré. Está claro que ha tardado en materializarse, pero he pasado nueve maravillosos años hasta conseguirlo".

Cuarón confiesa no sentirse particularmente atraído por el costado "ciencia-ficción" o futurista del asunto, prefiriendo crear un mundo basado en premisas y problemas actuales. El cineasta explica: "Con la excusa de que transcurre en un futuro ´próximo´, me dio la posibilidad de hablar del presente. No quería rodar una película acerca del futuro, sino del presente, de las circunstancias actuales que moldean nuestro futuro". Y acaba diciendo: "No es ciencia-ficción, es la historia de una persecución en el 2027".

BÚSQUEDA. Cuarón y su coguionista Timothy J. Sexton llevaron a cabo una pequeña encuesta informal referente a las fuerzas que modelan el mundo actual, y descubrieron que casi todas las respuestas contenían dos elementos principales: en primer lugar, la enorme emigración global (se calcula que las migraciones de los últimos diez años son las mayores de la historia de la humanidad) y, en segundo lugar, las consecuencias de más de 300 años de colonialismo. Estas circunstancias, junto a las pandemias, el terrorismo internacional y los cambios meteorológicos, podrían ser signos precursores de un posible futuro parecido al que propone Niños del hombre.

Cuando se le pregunta si su película es esperanzadora o desoladora, Cuarón responde que ve la película como un espejo que reflejará la mentalidad de los espectadores. Y añade algo más: que cuando él y su equipo estaban creando la época ficticia para la película, imaginaron algunos acontecimientos que luego tuvieron lugar en la realidad. "Poníamos la televisión y veíamos imágenes de algo que habíamos pensado que podría ocurrir dentro de 22 años. No quiero dar ideas a nadie, ni tampoco aportar respuestas fáciles. Prefiero plantear preguntas. Por eso digo que la película es esperanzadora, dependiendo del espectador".

Esperanza nacida en argentina

Cosas de la vida. El último ser humano nacido en la Tierra va a ser un argentino, o al menos eso es lo que se plantea al comienzo de HIjos del hombre. El personaje, llamado "Baby Diego", nace en Mendoza en el año 2009, y tiene por lo tanto 18 cuando se desarrolla la acción principal del film.

De hecho, Cuarón rodó en Buenos Aires algunas escenas, y eligió a un joven actor argentino, Juan Gabriel Yacuzzi, para encarnar al personaje de Baby Diego, que adquiere en el film una celebridad mundial que le crea problemas. Todos los países del mundo inician una competencia por hallar y poseer al último hombre en nacer. De pronto se descubre que ese hombre que todos buscan es argentino y de una situación socio-económica baja. La disputa que se genera a su alrededor tendrá consecuencias dramáticas.

Yacuzzi tiene 23 años y trabaja desde niño en la televisión y el teatro de la Argentina, siendo especialmente recordado por la serie juvenil Montaña rusa (de donde salió también Gastón Pauls), y antes aún en la infantil Cebollitas. Su nombre comenzó a ganar espacio en los medios de comunicación al vincularse laboralmente con Dalma Maradona, hija mayor de Diego Maradona, en un musical infantil que también disparó rumores de romance entre los por entonces adolescentes intérpretes.

El realizador visto por su actor

El británico Clive Owen, que encarna en Niños del hombre al protagonista Theo, sostiene que las películas de Alfonso Cuarón son "visualmente deslumbrantes". El actor añade que el mexicano "es uno de los pocos directores que está en todas las reuniones de vestuario, de maquillaje y de diseño de producción. Si algo no encaja perfectamente con la visión que tiene de la película, lo rechaza. Vino a Londres y hablamos de la película. Su concepto de esta historia futurista me pareció fuerte, atrevido y poco habitual".

Owen añade también: "Alfonso debe ser el único director que hace llevar chancletas al ´héroe´ durante un buen rato para desviar la atención de la noción clásica de heroísmo. Quería a un hombre normal en una situación anormal, y para que sea creíble lo deja en la estacada en cuanto puede".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar