Una niña como no hay otra en el mundo

MATÍAS CASTRO

Lo de Suri Cruise es un fenómeno que no deja de llamarme la atención cada vez que se menciona. Su padre ha sido calificado por muchos como uno de los actores más ególatras del planeta. Después de todo, tiene una larga historia de ser endiosado desde su juventud, aunque hoy en día no coseche el éxito de antes. Lo cierto es que esta niña que tiene ahora cinco años es igualmente endiosada como la estrella infantil más grande del mundo. Y eso que no hace nada.

Suri Cruise vive una realidad que es prácticamente un caso de estudio. Desde que nació fue perseguida por la prensa del corazón. Su primera fotografía oficial le costó varios millones de dólares a una revista que pagó por la exclusiva, o eso es lo que trascendió. Con los años las revistas y los paparazzi la han perseguido día y noche, estudiando qué hace, a dónde va, con quién va, cómo se viste y, sobre todo, cuánto vale lo que usa. Fue noticia que su guardarropas vale decenas de miles de dólares.

Hoy en día es considerada por algunos como una referencia de glamour y de estilo. Todo fruto de lo que sus padres hacen con ella, del montón de dinero que gastan en sus regalos y de toda la información que trasciende con respecto a esto. Si pienso, por ejemplo, en mi sobrina Carolina, que tiene también cinco años, la única conclusión que se me ocurre es que Suri Cruise tiene que tener una visión del mundo propia de una emperatriz o una reina en su infancia. Para mi sobrina es normal que el resto de la familia siga los pasos que da en la vida y hablen de eso. Para Suri Cruise es natural que los fotógrafos la persigan solo por que ella es Suri Cruise y que le lluevan regalos astronómicos que también son publicitados y elogiados. ¿Cómo verá las cosas de grande?

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