MATÍAS CASTRO
Cuando hace unos tres años, o algo más, Moria Casán popularizó su frase "¿What pass, papi?" todo el Río de la Plata la adoptó de las más diversas formas. Como broma o ejemplo para hablar mal de ella, la frase fue usada una y mil veces. Tan popular se volvió que al verano siguiente ella estrenó la obra ¿What pass, Carlos Paz?, obviamente en dicha villa, segunda meca teatral para las vacaciones. Era una frase fácil, barata y fruto del atropello y la ignorancia al hablar. Pero, del mismo modo que en la música pop no importa lo que dice la letra de la canción, acá no importaba la construcción de la frase, sino la actitud que denotaba.
También en base a su actitud, Casán ha logrado impulsar muchas otras frases, que fueron recopiladas hace unos días por La Nación en un informe muy interesante. Es que la sola enumeración de las frases, sin comentarios extra, dice mucho sobre quien las pronunció. "Ella (Barbieri) no sirve para estar callada, traga bilis. Es una ridícula, bipolarísima. Está obesa de tragarse todas esas cosas", dice la primera frase del informe.
Hay una que sugiero adoptar para usar en la vida diaria: "Grasa como sushi de bagre". Otra no es tan aconsejable si se quiere pasar por alguien humilde: "Yo con mi mente brillante, como siempre, tengo el efecto fósforo, disparador" (aunque hay que reconocer que es graciosa en su sencillez y arrogancia combinadas). Y, entre otras ("Soy la hermafrodita del espectáculo"), sale a la luz una que también habla sobre su autoestima: "Lo que mejor tengo es la lengua, hago esgrima verbal, soy Bin Laden con la lengua".
Pasando por alto el hecho de que Bin Laden no se dedicaba a la esgrima, la ocurrencia de Casán da bastante material para hablar. Pero como muchas de esas frases se apoyan en su ego y arrogancia, su objetivo es principalmente para agredir a los demás. De todos modos en muchos produce un efecto de admiración propio de las figuras que, como ella, llegan a un estatus en que son famosos solo por su nombre y todo lo que hacen concita la atención.