Una historia de Hammett filmada por Bob Rafelson

DVD. Salió "Sin motivo aparente", con Samuel L. Jackson

 20101217 753x600

GUILLERMO ZAPIOLA

Los nombres involucrados son talentosos, el punto de partida literario también, el resultado es mediano. Se le puede echar un vistazo, empero, a "Sin motivo aparente", policial dirigido por Bob Rafelson que ha salido en DVD.

Hay una historia del maestro Dashiell Hammett (el autor de Cosecha roja, La llave de cristal y El halcón maltés, nada menos) en la base de este asunto de intriga y suspenso dirigido por Rafelson, un ecléctico que tuvo su momento de gloria en los contestatarios sesenta y comienzos de los setenta (Mi vida es mi vida, Castillos de arena, ambas con Jack Nicholson) y que luego ha tenido sus más y sus menos.

La atracción por el policial de serie negra ha sido empero un rasgo reiterado en la carrera de Rafelson, quien no en vano ha adaptado por lo menos dos obras mayores del género (El cartero llama dos veces de James M. Cain, en la versión protagonizada por Nicholson y Jessica Lange; Poodle Springs de Raymond Chandler, con James Caan en el papel de Philip Marlowe). Tarde o temprano tenía que encontrarse con Hammett, quien está al fin y al cabo al comienzo de todo.

El resultado es interesante pero a la vez insatisfactorio. En el centro del asunto hay un duro policía (Samuel L. Jack- son) que cuando ha decidido tomarse una merecidas vacaciones y escapar de una existencia hostil y violenta para dedicarse a su verdadera vocación (¡el violoncelo!) recibe el encargo de una vecina de encontrar a la hija de ésta, que se ha fugado con su novio.

Eso es apenas el principio. La búsqueda conduce a Jackson a lo que resulta ser el cuartel general de una banda de criminales que está a punto de dar un importante golpe. De investigador, Jackson pasa a convertirse en rehén, en un juego de tensiones que involucra al cerebral e implacable jefe de la banda (Stellan Skarsgard), un cómplice psicópata (Doug Hutchison), y una hermosa mujer (Milla Jovovich), la manipuladora y peligrosa enamorada del jefe.

Los ingredientes no están mal, y sin embargo por algún motivo la receta no termina de cuajar totalmente. Rafelson persigue cierto tono bizarro (al fin y al cabo, alguna vez estuvo involucrado con aquella disparatada serie de televisión "beatlesca" de los años sesenta llamada The Monkeys), combina algo de suspenso, algo de relaciones humanas y algo de humor, amontona cosas y algunas se le pierden por el camino.

El principal problema es el libreto, que habría que cotejar con el original de Hammett para saber entre quienes corresponde distribuir las responsabilidades. Por encima de él se impone, aquí y allá, el pulso del director, y especialmente el elenco. Ya se sabe que Jackson acepta cualquier papel que le permita pagar las facturas de la luz, el agua o lo que sea que deba, pero es también una "presencia" cinematográfica impresionante, la clase de tipo que llena pantalla por el solo hecho de estar allí. De esa madera están hechas las más auténticas estrellas de Hollywood, desde Wayne a Tommy Lee Jones o (a pesar de su estatura) Jodie Foster.

Lo rodea otra gente a atender. Stellan Skarsgard se merecía probablemente un papel más jugoso que el villano de bigote que tiene que interpretar aquí, pero lo saca adelante sin esfuerzo. Y Milla Jovovich es, por supuesto, una dama adecuadamente fatal, como ya lo han averiguado unos cuantos zombies en varias películas que andan por allí. Ese elenco, más los nombres de Rafelson (cuya obra, en último término, vale la pena completar) y de Hammett (que, admitámoslo, no siempre ha tenido suerte en cine) otorgan una cuota de interés al resultado. Tal vez no justificará una salida al cine, pero está en DVD.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar