Un soneto entre la fantasía y la realidad

Entrevista. Jorge Drexler habla sobre la canción que le hizo ganar un premio Goya

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El mundo del cine le abrió sus puertas a Jorge Drexler de dos maneras. Desde la música, y desde la actuación. Desde la música ha tenido sus gratificaciones, la última fue el premio Goya que ganó el domingo por su canción "Que el soneto nos tome por sorpresa".

"Escribí esta canción como un ejercicio de estilo mientras leía mucho a Lope de Vega", cuenta Drexler, verborrágico y amable, en una entrevista telefónica desde Madrid. El origen de ese ejercicio de estilo tiene que ver, en realidad, con su familia. Cuando más de un año atrás su mujer, la actriz Leonor Watling, filmaba en Marruecos la película Lope, sobre los amores de Lope de Vega, él la acompañó para cuidar a su hijo.

Durante esos días de rodaje conoció y vio en acción al director brasileño Andrucha Waddington. Este realizador de 41 años, con una filmografía de once películas, había conquistado a la crítica y a los grandes festivales con sus filmes Eu tu eles y La casa de arena. "Soy un gran admirador de esas dos películas", dice el uruguayo.

Watling interpreta a Isabel de Urbina, esposa de Lope de Vega en esta película que empleaba a Marruecos para representar al Madrid y la Lisboa del Siglo de Oro. "Es una visión pop de la vida de Lope de Vega, que no pretende tener un rigor estético ortodoxo sino a transmitir el impacto de su personalidad en su época y su vida como artista ligado a sus pasiones y al momento en que vivía, inserto en la sociedad del Siglo de Oro".

Durante el rodaje, Drexler tuvo oportunidad de ver cómo trabajaba Waddington, con una cruza que lo sorprendió. "Me encantó su forma de trabajar en el rodaje apelando al azar y a la intuición del momento. Esa espontaneidad que él tenía luchaba, a su vez, con esa estructura jerárquica, casi militar, del cine, donde tenés ciento veinte extras y debés ordenarles y moverlos en función de la cámara", cuenta. Ese dilema entre orden y espontaneidad le despertó la inquietud de escribir.

Además lo atrajo la combinación que planteaba ese trabajo en colaboración de un director brasileño con un equipo español en Marruecos. "Era una cruza que producía chispas. Pero chispas de las buenas". Drexler, que vivía en España desde hacía quince años, se sintió muy afín a la experiencia multicultural que se planteaba ahí. Por eso fue inevitable que el tema saliera a la luz y durante una cena charlaron sobre sus experiencias, él como un uruguayo entre españoles y Andrucha como un brasileño entre españoles.

Al día siguiente, movido por eso, el uruguayo se levantó y le escribió un soneto, casi como un chiste interno, sin otra intención que regalárselo. Lo escribió intentando seguir el estilo de Lope de Vega, cuya obra revisitaba a propósito de la película.

"Entrar en este verso, como el viento, que mueve sin propósito la arena. Como quien baila, que se mueve apenas por el mero placer del movimiento. Sin pretensiones, sin predicamento, como un eco que sin querer resuena, dejar que cada sílaba en la oncena, encuentre su lugar y su momento. Y que el soneto nos tome por sorpresa, como si fuera un hecho consumado, como los toman los rompecabezas, que sin saberlo nacen ensamblados. Así, el amor, igual que un verso empieza, sin entender de dónde ha llegado". Así dice su texto y Drexler, que tiene una forma muy musical de expresarse, como demostró en los Goya y en la ceremonia de los Oscar del 2006, lo recita para explicarle al periodista el vínculo que tiene con el tema de la película: la espontaneidad del amor.

La historia de la película, escrita por Jordi Gasull e Ignacio del Moral, trata sobre la pasión amorosa de Lope de Vega dividida entre dos mujeres, Isabel de Urbina y la hija de su editor. Drexler encontró un paralelismo entre la forma de escribir impulsiva de Lope de Vega y la forma impulsiva de filmar de Andrucha, quien luchaba contra esa estructura rígida del cine que describía. Y por eso su soneto trataba sobre la espontaneidad.

El texto quedó allí, como un buen gesto entre amigos y nada más. Meses después lo llamó Andrucha, cuando estaba al final del proceso de montaje, y lo invitó a usar ese soneto como base para una canción original. Así que resolvió ponerla en la película, "con todo mi respeto y con el mayor de los desparpajo que significaba incluir un soneto en una película que trata sobre los sonetos de Lope de Vega".

Lo que fue una tarea aparte, muy difícil según el músico por tratarse de un soneto riguroso, fue la composición de la música para el soneto. En la guitarra, según cuenta incluyó referencias a músicos del Siglo de Oro español. La grabó con el Coro de la Comunidad de Madrid. Así redondeó lo que describe como un homenaje a Lope de Vega.

El tema no fue hecho para una escena de la película, sino que fue integrado a los créditos finales. Por ello, justamente, para Drexler tiene un peso especial ante el espectador. "Es el momento bisagra de una película, entre la fantasía y la realidad. Las luces se empiezan a prender, la gente se va levantado de los asientos y empieza a ver qué parte de la emoción de la película es transferible hacia el mundo real. Es un momento que me gusta mucho, inclusive como espectador", cuenta. Es inevitable pensar en la melancólica canción que compuso e interpretó Clint Eastwood para el final de Gran Torino, su despedida del mundo de la actuación.

El premio Goya que recibió la canción confirma que sus pasos por el mundo del cine son acertados, tal como lo indicó el premio Oscar que recibió en el 2006 por Al otro lado del río, para Diarios de motocicleta.

Pero en los últimos meses ha agregado una experiencia nueva a su trabajo en el cine, la de actuar. Todo comenzó porque el director Daniel Burman lo invitó el año pasado a componer la música de su próxima película. Durante sus conversaciones el realizador notó que Drexler tenía un carácter de actor no revelado, así que lo invitó a aparecer en cámaras. De este modo Drexler se convirtió en actor de forma casi casual. De la misma manera en que se dio la historia de Que el soneto nos tome por sorpresa.

Origen: La canción que compuso fue escrita como un regalo sin mayores planes.

Una ley, la piratería y cambios

Al llegar a la entrega de los premios Goya, Drexler fue muy mal recibido por un grupo de militantes que se enfrentaban la nueva ley contra la piratería. Él desde el escenario les respondió, a su manera musical. Todo era a propósito de la discusión de la llamada "Ley Sinde", en España, que permite una persecución a los sitios de descarga ilegal de películas y música.

"Creo que esta versión de la ley es mejor que la primera, que tenía algunos problemas... Lo que creo es que con el tiempo va a haber que aprender a regular internet, sin coartarla porque es una herramienta maravillosa de difusión musical. La considero mi principal aliada. Mi trabajo se difunde de blog a blog porque nunca fui un artista de videoclips de alta rotación ni de éxitos radiales. Siempre me ayudó la gente que se encuentra en un blog y que se envía una canción", dice. "Desde que trabajaba con Casacuberta y Campodónico fui un gran defensor de las computadoras y lo sigo siendo. Desde que hice la canción del Plan Ceibal defiendo el medio. Pero es un medio de difusión increíblemente verde. En el siglo XV se inventó la imprenta pero pasaron 200 años para que se legislara sobre derechos editoriales. Este es un período de transición y creo que hay que legislarlo porque los que producimos los contenidos tenemos derecho a vivir de nuestro trabajo. Todo eso es siempre conversable y dialogable. Lo que no soporto es el fascismo de poner la opinión de uno por encima de otros, hostigando y maltratando a los que hacemos cine y música, como en la manifestación del otro día fuera de los Goya. Era una cosa vergonzosa. Pero de eso no voy a hablar más porque no vale la pena. Lo que digo es que se va a arreglar y a encontrar una solución. Más que nunca hoy cuando la canción y el cine son tan bien vistas como ahora. El problema es que el dinero se lo lleva la gente que no hacen las canciones. Y me dirás que antes se lo llevaban las discográficas, pero por lo menos nosotros teníamos un acuerdo con ellas, un 8 o un 9 por ciento iba para vos".

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