Un sello discográfico que tiene al mundo por estrella

| Especialistas hablan del éxito de la "etnomúsica". El fenómeno se alimenta en la diversidad musical

SÍMBOLO. Un árbol de la vida poblado de músicos: un emblema creado por la británica Nicola Heindl. 200x268
SÍMBOLO. Un árbol de la vida poblado de músicos: un emblema creado por la británica Nicola Heindl.

HENRY SEGURA

Diez millones de discos vendidos, han hecho de Putumayo uno de los sellos de mayor personalidad en el mercado mundial. No se trata solamente de un fenómeno de ventas, del cual participa Uruguay, sino de una empresa que construyó un perfil musical tan singular como reconocible.

Su propio surgimiento es bastante especial, porque la música se empezó a colar entre la ropa que Dan Storper, el fundador de Putumayo, ofrecía en la pequeña tienda que abrió en Manhattan en 1975. A los seis años la cadena ya tenía siete lugares de venta y colocaba parte de su producción en otras boutiques con tal suerte que se comenzó a hablar del "look Putumayo" que Andie MacDowell, Phoebe Cates y Suzy Amis se encargaban de publicitar des- de las más exitosas revistas. La fama se ensanchaba además a través de clientas como Jane Fonda y Mia Farrow.

Pero la música pu-do más que la ropa y hacia 1993 nació Putumayo World Music, el sello ha marcado al mercado internacional, donde compite con las grandes multinacionales. Ese fenómeno mes a mes lanza novedades discográficas, siguiendo sus propias pautas comerciales, donde el imperio del cambio (que aflige a todos) no es una urgencia para quienes optaron por ser fiel al perfil con el cual nació.

UNIVERSO. No se trata solamente de la apariencia exterior, que disco a disco reafirman el estilo que la ilustradora británica Nicola Heindl creó para la primera producción fonográfica de la empresa. Sus dibujos son una síntesis de las ideas musicales: expresiones populares de culturas muy diferentes pero fácilmente apreciables a escala mundial.

"Siempre buscamos canciones universales", aclara Jacob Edgar, el etnomusicólogo que realiza todos los trabajos de exploración para Putumayo. "Esto quiere decir que no hay que entender la cultura, las palabras. Solamente es necesario oír la música porque hay cosas en las melodías, en los ritmos, que dan una buena impresión y que provoca el querer saber más sobre esa cultura", explica por teléfono desde Toronto, donde se encontraba trabajando.

Esa idea ya había mostrado su costado conquistador hacia 1996, dos años antes de que Edgar ingresara a Putumayo. Aquel año el disco One World, que incluía a Bob Marley, Gipsy Kings y Peter Gabriel se colocaba entre los más vendidos. Desde entonces varias ediciones del sello estuvieron en las listas de Billboard.

Las expresiones musicales que busca Edgar juegan con los extremos de lo universal y lo singular. "Universal solamente quiere decir que hay algo en cada cultura musical que la gente puede apreciar y que no viene de esa cultura", dice. "Estamos siempre buscando música diversa pero también accesible que se puede degustar en todo el mundo. Putumayo celebra esas diferencias. Por eso la búsqueda de cosas que tienen sonidos originales, con raíces en sus culturas".

PRINCIPIOS. La ausencia de estrellas es una de las constantes en la discografía del sello. Los nombres de sus obras hacen referencia a países, a géneros, a caracteres étnicos o a temáticas.

De manera excepcional asoman nombres que arrastran trayectorias reconocidas. Es el caso de la legendaria Miriam Makeba que en 2000 grabó Homeland para el sello y con el cual incluso consiguió una candidatura a los Grammy.

En Africa también se recogió la músi- ca de otro grande: el maliense Habib Koité. Dos discos en Putumayo (Ma Ya, 1999, y Baro en 2001) abrieron paso para ese talento en revistas y programas de gran audiencia.

Esas son las excepciones. Como dice Jacob Edgar: "Estamos intentando abrir una puerta, porque hay gente que tiene interés en músicas de distintas culturas pero no sabe cómo entrar en ese mundo".

Ese primer paso tiene sus propias pautas. "Es que no intentamos hacer una recopilación completa de la música de una región. Antes que nada buscamos hacer una selección de canciones que puedan ir bien juntas, que estimulen a la gente a una investigación más profunda".

CAMBIOS. La crisis del soporte físico de los discos ante la irrupción de la tecnología digital no es algo que preocupe en especial a la gente de Putumayo. El concepto que manejan es el del disco como un objeto similar al libro, algo que es necesario ver y analizar en la mayor dimensión posible. Lo cual es muy difícil de conseguir a través de los medios digitales de expresión física casi nula.

El disco como objeto es de las ideas primarias en la empresa que insólitamente prefiere vender sus cd`s fuera de las disquerías, en boutiques o tiendas de regalos.

Cuando Storper intuyó que había un espacio para la música en sus tiendas de ropas, también estaba iniciando un camino que impidiera ese entierro masivo de compactos en los cuales parecen haber caído las tiendas de discos, donde el visitante debe llegar muy advertido para poder descubrir algo que le interese, más allá de las novedades y de los títulos que encabezan las ventas.

Por la misma razón, Putumayo no vende sus discos por Internet, porque allí, según Edgar, si bien hay una oferta musical muy generosa es muy difícil discriminar acerca de su calidad y de agregar información acerca de los compositores e intérpretes.

En los últimos años Putumayo ha dado otro paso, al comenzar a editar DVD, otro soporte para defender la música que eligen. También la realización de giras empieza a sacudir al sello.

El poder de la musica

DIRECCIONES. Más allá de las series, Putumayo ha creado divisiones dentro de la empresa: una atiende al material destinado de los niños, otra a la música latina y una tercera a la africana.

RADIOS. El sello tiene un programa de difusión radial titulado "Putumayo World Music Hour" que inició en 1999 y que hoy es reproducido por más de 120 estaciones en diez países. La emisora insignia se encuentra ubicada en la bahía de San Francisco.

CIFRAS. El catálogo del sello tiene un centenar y medio de títulos. Está presente en cincuenta países. Entre lo editado hay más de veinte discos que han vendido más de cien mil ejemplares.

ACCESORIOS. Hace dos años Putumayo comenzó a diversificar sus productos, aunque siempre asociados por la música. Entre sus ofertas aparecen colecciones de tarjetas sobre las portadas de sus discos, agendas de viajes y hasta coloridos calendarios.

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