Esta noche Montevideo se verá conmovido por un verdadero acontecimiento cultural. Se trata de un proyecto que involucró a 84 artistas plásticos uruguayos en torno a una propuesta singular: abordar, plásticamente, la iconografía del cristianismo y del judaísmo. Debido a la magnitud de este emprendimiento ecuménico que tiene por objetivo entablar un diálogo estrictamente artístico entre estas dos ricas tradiciones espirituales, la muestra se llevará a cabo en dos salas de exposiciones de manera simultánea: en el Museo de Arte Contemporáneo de El País y en el Centro Municipal de Exposiciones del Subte. La muestra de la primera sala se inaugura a las 18.30, mientras que la de la segunda se abre una hora más tarde, a las 19.30.
La muestra —titulada Pertenencias: formas de creer/crear—convocó a 84 creadores, que produjeron más de 350 obras en diversas técnicas y lenguajes. Esta vasta exposición fue impulsada por la curadora Alicia Haber, quien, como propuesta cardinal incitó a los artistas a abordar la temática sin ninguna clase de dogmas. Esto es, sin importar si los creadores participaban de algún credo religioso o si observaban los ritos judíos o cristianos. Cabe resaltar, a la vez, que esa ausencia de ortodoxia la aplicó ella misma al momento de convocar a los participantes. La propuesta fue abierta a creadores en el sentido más amplio de la palabra, sin caer en la caprichosa distinción entre artistas y artesanos.
En su texto curatorial Alicia Haber señala que "el tema se planteó a los artistas como propuesta de investigación y no como propuesta religiosa". "Este es un proyecto en el que lo religioso puede estar presente para quien sea creyente o practicante, pero también sirve para todo aquel que quiera rescatar tradiciones familiares y propias o simplemente conocer al Otro. No hubo dogmas ni planteos teológicos. Quienes quisieron acudir a fuentes judías pudieron hacerlo. Quienes quisieron acudir a fuentes cristianas pudieron hacerlo".
DIVERSIDAD. Sólo algunas palabras que expresan conceptos y valores éticos sirvieron de estímulo para los creadores. Así, la curadora propuso trabajar a partir de ideas como tolerancia, respeto, memoria, innovación, apertura, identidad, otredad, diálogo, pertenencia o resemantización de lo ancestral, entre otros conceptos sirvieron de base para los artistas que toman de esta muestra doble. Sin embargo, al mismo tiempo se propuso trabajar desde una visión contemporánea y uruguaya.
Según cuenta Haber, a lo largo del diálogo que precedió a estas dos exposiciones se consideró el entorno cultural dentro del cual se creaba y se enfatizó que la muestra fuera abordada a la uruguaya. "Si bien se parte de un respeto a la memoria y a la continuidad, se estimula la expresión artística contemporánea y la necesidad de desarrollar nuevos lenguajes. La propuesta es incitar la interpretación subjetiva. En ningún momento se impusieron códigos fijos sino que, por el contrario, se solicitaron especialmente aperturas a nuevas posibilidades visuales, para acicatear la creatividad, la innovación, la expresión idiosincrásica, la capacidad de establecer contrastes con el pasado", señala. "Variedad estética y libertad creativa son finalidades esenciales en este proyecto, por lo que se estimuló a los artistas en las novedades en el diseño y en las técnicas. Se los impulsó a abordar una amplia diversidad de actitudes", agrega Haber.
Entre los 84 participantes cabe mencionar a creadores como Wifredo Díaz Valdéz, Agueda Dicancro, Andrea Filkenstein, Nora Kimelman, Daniel Escardó, Olga Pareja, Ricardo Pascale, Julio Testoni, José Pelayo, Nelson Ramos, Margaret Whyte y Jaime Nowinisky, entre muchos otros.
Si bien el grupo de artistas que participan de este proyecto es muy amplio y diverso, se ha señalado la alta calidad de todo el conjunto de obras, atributo que da cuenta del compromiso y seriedad con que todos los artistas han abordado un tema complejo y removedor como es la creación de obras que tienen tanta implicancia simbólica, religiosa y hasta ideológica.
Cabe señalar que ambas muestras tienen acceso libre.
El Museo de Arte Contemporáneo de El País queda en el segundo piso del edificio de 18 de julio 965, mientras que el Centro Municipal de Exposiciones está en el subsuelo de Plaza Fabini (18 y Río Negro).
Para propiciar un diálogo de apertura
Esta doble muestra simultánea que hoy se libra al público se entronca con una vieja tradición plástica uruguaya que buscó siempre disolver la frontera entre el arte académico y el objeto artesanal. Esta forma de entender la creación fue defendida y promovida por dos de los más grandes artistas —y teóricos— de Uruguay: Figari y Torres García. Deliberadamente la prédica de estos dos maestros uruguayos fue recogida por la curadora Alicia Haber como un principio rector para la realización de este proyecto, que busca un diálogo entre universos que muchas veces se visualizan como divorciados o antonómicos, como puede ser la religión judía con la cristiana o la creación artesanal con la artística. La curadora ya tiene un antecedente, en el sentido de promover interacciones creativas entre los artistas uruguayos, como fue la muestra Diálogos (2001, Museo Zorrilla), en la que la curadora le planteó a un conjunto de artistas contemporáneos que, precisamente, establecieran un diálogo pictórico con otros artistas uruguayos del pasado.