Se inicia hoy en la sala Linterna Mágica de Cinemateca Uruguaya una muestra dedicada al reciente cine checo, fundamentalmente centrada en la obra del cineasta Vladimir Michalek pero que también recoge títulos de algunos "históricos" como Vera Chytilova y Jiri Menzel.
El ciclo, que se presenta con el apoyo de la Embajada de la República Checa en Buenos Aires y los auspicios de su equivalente en el Uruguay, arranca con Solos (2000) de David Ondricek, una comedia muy checa y bizarra, con toques de observación de conductas, absurdo y melancolía. En días siguientes irán Herencia (199) de Vera Chytilová, una de las más exitosas comedias del cine checo; La tonsura (1980) de Jiri Menzel, cuadro pueblerino muy típico de su autor; y cuatro films de Vladimir Michalek, comenzando por la adaptación kafkiana de Amerika (1994) y siguiendo con Luces perdidas (1996), Sekala debe morir (1998) y Angel Exit (2000).
El descubrimiento del cine de Vladimir Michalek puede ser el punto más llamativo del ciclo. Nacido en Mlada Bolesla en 1956, Michalek comenzó a estudiar cine en Praga en 1987 y se diplomó como documentalista en 1992. Ha trabajado como asistente en diversas producciones internacionales filmadas en los estudios Barrandov e hizo varios cortos y cinco largos, cuatro de los cuales son los que se exhiben en esta muestra. Inventivos, poéticos, con una fuerte base literaria y un componente de imaginación visual, los films de Michalek pueden ser un real descubrimiento. El cine checo continúa proporcionando nombres a tener en cuenta.