MATÍAS CASTRO
Lo que a primera vista podría parecer una película más de acción e intriga, esconde algunos puntos de interés. "El ocaso de un asesino" junta al célebre fotógrafo holandés Anton Corbijn con Clooney, en un papel algo distinto a lo habitual.
El popular crítico estadounidense Roger Ebert comparó la actuación de Clooney en esta película con la de Alain Delon en El samurai. El vínculo entre ambas no es casual. Aquella película de 1967, de Jean-Pierre Melville, mostraba de forma minimalista la historia de un asesino a sueldo y su intimidad. El personaje del estadounidense en El ocaso de un asesino tiene el mismo oficio y es, según el crítico, igualmente impenetrable. Pero el argumento, escrito por el interesante Rowan Joffe a partir de la novela A very private gentleman, se encarga de poner a prueba la dureza del protagonista. De otra forma no habría drama ni interés.
Clooney interpreta a un asesino identificado simplemente como Jack (de hecho todos los personajes son nombrados sin apellidos), que viaja de un lugar a otro, buscando trabajos nuevos y sitios donde ocultarse y disimular su identidad. Y siempre va solo. La misión que abre la película lo lleva a Suecia, pero el resultado es inesperado y lo obliga a refugiarse en la campiña italiana. El ambiente del viejo pueblo medieval lo invita a dejar del todo atrás su trabajo y cambiar de vida. Pero como el pasado siempre trae consecuencias, una mujer da con su paradero y le encarga construir un arma.
Abruzzo es la región en la que transcurre la película, y tiene más de un punto de contacto con el actor. Por una parte Clooney tiene propiedades en Italia y por otro está en pareja con una modelo y actriz de ese país. En abril del año pasado, poco antes del inicio de la filmación de la película, un fuerte terremoto sacudió Abruzzo y otras zonas, dejando a unas 65 mil personas sin hogar. Esto obligó a la producción a buscar otros lugares para filmar, siempre copiando lo que Abruzzo tenía de bueno para ellos: un paisaje atractivo pero difícilmente identificable con las típicas postales turísticas. Finalmente rodaron, por iniciativa del director, del actor y del productor italiano, en la misma región pero en zonas menos afectadas. En ese período Clooney visitó la ciudad de L´Aquilla, consciente de que su presencia, junto con la del actor Bill Murray y la de la Primera Dama Michelle Obama, contribuirían a la reconstrucción del lugar. "La única forma en que los famosos pueden ayudar es atrayendo atención", dijo el actor a la prensa que lo entrevistó en esa ocasión. "Creo que insistir con la filmación de esta película aquí será la mejor forma de dar una mano para impulsar la economía. Estamos aquí para atraer la atención hacia esta tragedia… para ayudar a que la gente pueda volver a arrancar. La gente con la que hemos hablado no está buscando caridad sino poder levantarse, quieren ayuda para volver a sus casas".
Ese contexto social no es parte de lo que se ve en pantalla, aunque el denominador común esté en el ambiente del film. En las montañas de Abru-zzo Jack comienza a apreciar la tranquilidad y la lejanía de la carga que implica su trabajo. Allí traba amistad con el padre Benedetto, interpretado por el italiano Paolo Bonacelli, al que los cinéfilos recordarán como el Duque de Blangis en la dura Saló, de Passolini. Y, como no es raro en una película de Clooney, se involucra en una relación con una lugareña, interpretada por la italiana Violante Placido, una cantante y actriz de 34 años. La trampa es que el romance entre el asesino y la italiana, cruzado con el último encargo que recibe, amenaza con sacar su pasado a relucir y así atraer la atención de quienes lo siguen desde el trabajo en Suecia con el que comenzó la película.
"Éste es un personaje distinto a los que he interpretado anteriormente", comentó el actor durante una entrevista para la promoción del lanzamiento. "Siempre es interesante cuando encontramos algo nuevo. Mi personaje en esta película es un hombre de pocas palabras que siempre está vigilante y constantemente está tenso". Su actuación, justamente, es el punto de coincidencia de los críticos, incluso entre aquellos que no trataron bien el film. Sin embargo el juego entre austeridad, contención y tensión que debió manejar Clooney promete ser, según lo que se anticipa, uno de los puntos fuertes, especialmente porque la trama lo pone en situaciones en las que debería tener que romper con esa barrera emocional del personaje.
"Jack tiene que moverse inadvertidamente para mezclarse en cualquier ambiente. Quiere evitar su pasado y convertirse en una persona normal, y por ello elige un pequeño pueblo italiano, que es casi una villa", explicaba. El comentario tenía que ver con su presencia en pantalla, muchas veces asociada con el glamour y la elegancia que impone su condición de estrella de Hollywood.
Sin embargo, este film fue un proyecto relativamente independiente, que costó unos veinte millones de dólares y que fue dirigido por Corbijn, uno de los mayores fotógrafos y videastas del mundo del rock y el pop. Ese ajuste de imagen para el actor también tuvo que ver con su imagen. "Tener a alguien como Clooney haciendo un personaje así", explicaba la diseñadora de vestuario del film durante el estreno, "implicaba desnudarlo de todo aquello que era glamoroso o acorde con el mundo de la moda". El objetivo era volverlo casi normal, especialmente porque el ambiente en el que se inserta el personaje es un pueblo y no una ciudad asociada a la moda, como Roma o Milán. "Él eligió un pequeño pueblo donde veteranos de 75 años se sientan a beber sus capuchinos. Y al mismo tiempo que tengo un personaje en esa situación, también tengo que considerar que es interpretado por uno de los hombres mejor vestidos en el planeta y que no quiero quitarle esa condición particular que tiene. Fue un balance", explicó.
Un largo proceso. La actuación de George Clooney tiene que ver también con el resto del equipo y no sólo con su aporte como actor. Cuando él entró al proyecto, gracias a que había visto Control, el largometraje de Corbijn sobre el grupo Joy Division, el personaje estaba prácticamente armado y todo lo suyo ya estaba planificado. Pero no hay que olvidar que se trata de una estrella y también del productor. "Obviamente, al ser también productor ha participado de manera más activa en todo el proceso", relató el director; "por ejemplo en el final, que modificamos respecto de la novela original, algo en lo que él tuvo mucho que ver. Tiene muchísima experiencia dentro de la industria, al contrario que yo, que llevo poco en esto y trabajo más desde la intuición. Uniendo nuestras visiones y perspectivas sacamos todo adelante". Y, curiosamente, Corbijn consideraba que un actor de su perfil funcionaría bien por no ser la primera elección obvia para un "papel tan oscuro".
Una de las mayores responsables de que este proyecto se haya convertido en realidad fue Anne Carey, la productora. Ella fue la que leyó la novela original hace unos diez años atrás y comenzó a buscar alternativas para convertirla en película. También fue la responsable de convocar a Corbijn, un artista que reconoce que no ha visto demasiado cine en su vida y que ha hecho dos largometrajes de forma casi excepcional. "El personaje de Clooney es un hombre que ha vivido regido por las armas y la violencia de su vida amenaza con infectar la paz que está intentando encontrar en un lugar en el que piensa que puede vivir", comentó sobre el actor.
La estrategia de Carey fue aliarse con otras dos productoras que también querían comprar los derechos de la novela. El resto del trabajo consistió en armar el equipo, cosa que terminó de hacerse cuando Clooney se asoció al proyecto como protagonista y coproductor. "Lo que a todos nos atrajo del libro fue el personaje solitario que quiere encontrar amor y redención, a pesar de su creciente confusión interna," explicó.
En su fin de semana de estreno en cines de Estados Unidos, El ocaso de un asesino se instaló como la primera en recaudación. Fue la prueba de que el tener una estrella siempre ayuda. Sin embargo, no estaba en los planes de Corbijn, quien se encontró con este proyecto sin buscarlo particularmente. De hecho, según ha declarado en una entrevista reciente, no le interesa meterse en el mundo de las superproducciones de Hollywood, ni siquiera del cine estadounidense. "La principal desventaja es que cuando el espectador ve el nombre de George Clooney, va al cine a ver a George Clooney y deja su personaje en segundo plano. Pero en este caso, lo hace tan, tan bien, que te olvidas de él completamente".
Un actor que mezcla el activismo y el estrellato
A sus 49 años, Clooney es una de las figuras más serias del panorama que presenta hoy Hollywood. No solamente tiene una carrera variada como actor, sino que también dirigió tres películas con buena repercusión de crítica. Pero además, como muchas otras estrellas, tiene su costado de activista social y político. Su film "Buenas noches y buena suerte" hacía referencia a la experiencia periodística de su padre e incluía algunos apuntes sobre la prensa. "El ocaso de un asesino" fue filmada, en parte por iniciativa suya, en una zona de Italia devastada por un terremoto y como forma de asistir a las víctimas. Nombrado "Mensajero de la paz" por las Naciones Unidas, ha contribuido a la recolección de fondos para asistir a víctimas de diversas crisis. Su idea, tal como dijo en el rodaje de este film, es de utilizar la fama como forma de incentivar la solidaridad.
Hablan la actriz, el actor y el director
Violante Placido
Escenas difíciles
"Hubo escenas de intimidad en las que estabamos con George y que no fueron fáciles de filmar. Pero cualquier escena puede ser difícil a la hora de ponerse delante de la cámara. En cierta forma, estamos desnudos cada vez que actuamos".
Paolo Bonacelli
personajes y una actriz
"El padre Benedetto, que es el personaje que yo interpreto, quiere ser su amigo, pero Jack, el personaje que hace Clooney es muy cuidadoso y sospecha de todo y de todos... Violante, por otra parte, es de una belleza italiana clásica y una actriz muy inteligente".
Anton Corbijn
un western
"El estilo, las historias y la moral de los westerns siempre me atrajeron. A pesar de que ésta no es un filme del Oeste, está estructurada como tal. Un desconocido llega a un pequeño pueblo y se relaciona con sus habitantes, el pasado lo alcanza y hay una balacera".
Un artista detrás de cámaras
"No me interesa Hollywood, me considero un director totalmente europeo", afirmaba el holandés Anton Corbijn. Este es el segundo largo de su carrera y es casi una excepción ya que a lo largo de las últimas décadas se ha consagrado como uno de los mayores fotógrafos del mundo del rock. Sus retratos incluyen a las más variadas figuras, pero ha trabajado con más frecuencia con bandas como U2 y Depeche Mode.