Matías Castro
Hoy se cumple la primera semana de rodaje de "La Redota" en Tacuarembó. Centenares de extras, grandes instalaciones, varios escenarios, vehículos de todo tipo y despliegue de vestuario y decorados se han movilizado a diario.
El rodaje iba a comenzar el 12 de octubre, pero como los terrenos en que originalmente se iba a filmar quedaron inundados, debieron cambiar de lugar y también posponer el inicio del trabajo. Hasta el lunes al mediodía, las lluvias y el clima que venían azotando a Montevideo ni se hicieron sentir, por lo que el cronograma de trabajo se cumplió al pie de la letra, según contaba la productora Natacha López, responsable de la pata uruguaya de esta película.
Lo que se está filmando en Tacuarembó es la reconstrucción del campamento que Artigas y el pueblo Oriental establecieron a orillas del Ayuí, entre 1811 y 1812. En los primeros cinco días de rodaje se filmaron las escenas que requieren el mayor despliegue de producción, tanto delante como detrás de cámaras.
Para dar una referencia del despliegue, se puede apuntar que solamente el vestuario para los extras exigió cinco carpas con percheros e instalaciones. Para el equipo de catering, es decir, los encargados de hacer y servir la comida, se vienen empleando veinte personas.
Las jornadas de trabajo se extienden por doce horas diarias o más. Los extras se rotaban en grupos de 300 cada cuatro horas, mientras el equipo de producción también tenía que disponer el movimiento de animales, carretas y caballos. Cada set de rodaje está separado del otro por varios kilómetros de distancia.
Para trasladarse constantemente de un sitio a otro los productores, técnicos y actores han contado en buena medida con el apoyo del Ejército. De hecho, esta institución ha aportado gran cantidad de elementos, desde vehículos, carpas y personal.
procesos. En estos días se han filmado escenas que tienen que ver con escaramuzas entre artiguistas, portugueses y soldados españoles, cuenta la productora. También se han filmado jineteadas, escenas de la vida cotidiana en el campamento del Ayuí y también ejercicios y preparativos de la infantería. Al final, según adelanta, se representará en pantalla un lugar en el que habían unas cinco mil personas. Este desafío inédito para la producción de cine en Uruguay, se realizará con un fuerte trabajo de posproducción digital, agregando escenarios y personas con computadoras.
De ahora en adelante, mientras sigan instalados en Tacuarembó, se dedicarán a filmar escenas más pequeñas que implicarán conversaciones entre Artigas, interpretado por Jorge Esmoris, y sus capitanes. La mayor escena que todavía les queda, cuenta la productora, se filmará este fin de semana y se realizará en villa Ansina, a orillas del Tacuarembó Grande. Esa es otra referencia de las complicaciones logísticas de este emprendimiento, ya que Ansina queda a unos 120 kilómetros de Curtina, donde están actualmente instalados.
Una y otra vez los responsables de la película han dicho que no se trata de una recreación de un episodio histórico real, sino que en un marco real y estudiado se armará una intriga que funcione a los efectos de sostener una película de una hora y media. Por eso la trama se centra en un sicario, interpretado por Rodolfo Sancho, enviado desde Buenos Aires para matar a Artigas; y al mismo tiempo muestra como Blanes va construyendo su cuadro del caudillo.
La presencia de Sancho, hijo de Sancho Gracia (productor e impulsor de este proyecto y de la serie "Libertadores", en la que se enmarca) ha tenido su impacto en las inmediaciones del rodaje. El actor encontró, al llegar, que allí es muy conocido gracias a las producciones de TVE en las que ha trabajado y que llegan a Uruguay a través de la televisión por cable.
Sancho Gracia, que es el alma mater de todo el proyecto (aunque Uruguay, al igual que los otros países participantes, debe poner su cuota como coproductor), ha seguido el desarrollo de todo. Originalmente se había dicho que visitaría el rodaje el fin de semana pasado, pero debido a su compromiso con una obra de teatro no pudo dejar España, y vendrá a Uruguay en las próximas semanas.
El film se estrenará, tentativamente, en Uruguay el año próximo. De todos modos existe la posibilidad de que su llegada a salas se demore hasta 2011, con los 200 años del momento histórico que recrea.
La cámara como parte del cuerpo, al servicio de la historia
César Charlone aparte de director, es el responsable de la fotografía de La redota, una doble tarea que ya había asumido en El baño del Papa. Filmando en estos días en Tacuarembó llega temprano en la mañana ya armado con su cámara, dispuesto a trabajar y a poner en acción el pulso que ha demostrado en otros trabajos. Es muy singular verlo mover su cámara, guiado por un monitor prácticamente implantado en uno o ambos ojos. Es el mecanismo que ha encontrado para desempeñar un rol que, según él, siempre debe estar a disposición de la historia, de los personajes y de lo que el director marque.
Al rodaje tacuaremboense llega con el equipo ya incorporado a su cuerpo, sin que ello le quite movilidad. Pero la de él no es la única unidad de fotografía, ya que hay escenas que se filman hasta con tres cámaras.
Hace un tiempo recordaba a un diario español: "Hay un director de fotografía amigo, que dice `nosotros los fotógrafos somos como prostitutas, satisfacemos al cliente`. Yo creo que es una alegoría muy justa porque tiene mucho que ver. Si el director la tiene muy clara, nos toca poner la cámara, las luces y filmar. Si el director no la tiene tan clara nosotros vamos buscando y buscando hasta que satisfacemos su deseo". Claro que en La redota esa cámara está a su entera disposición, para poner en pantalla la intriga cuyo guión escribió él mismo junto a Pablo Vierci. La libertad que consigue es muy visible en las películas más conocidas de las que participó: Ciudad de Dios (por la que fue nominado para el Oscar), El jardinero fiel y la reciente Ceguera.
Desde Uruguay hasta Paraguay, con paradas en el entretiempo
Un avión militar, además, será el que traslade al equipo de filmación a Paraguay, cuando el 9 de diciembre se instalen allí para filmar algunas escenas (sobre todo las que requieren de fisonomías indígenas). Tacuarembó no será la única locación para esta película, aunque sí será la más importante. El equipo dirigido por César Charlone dejará el lugar dentro de una semana y media. Seguirán algunas escenas de interiores, filmadas en el Cabildo y en otros lugares de Montevideo; algunas escenas en Colonia donde se simulará Buenos Aires; y también en Piriápolis, en el Castillo de Piria (que será la casa de Juan Manuel Blanes) y en el escenario abandonado que fue construido para la filmación de Curro Jiménez (que hará las veces de un pueblo abandonado tras el Éxodo).