GUILLERMO ZAPIOLA
La música de Abba y el carisma de Meryl Streep pueden ser los dos ganchos fundamentales del musical "Mamma Mia!", dirigido por Phyllida Lloyd, que ya se exhibe en calidad de preestreno y llega oficialmente el viernes.
El musical Mamma Mia! fue escrito por Catherine Johnson en base a las canciones del grupo Abba. El título corresponde a uno de los temas de mayor éxito del conjunto sueco, publicado en 1975.
La historia transcurre en una isla griega ficticia. Sophie, una inglesa veinteañera (en el film, Amanda Seyfried), descubre el viejo diario de su madre (Streep) y se entera de sus relaciones íntimas con 3 hombres, veinte años atrás. Cualquiera de ellos (Stellan Skarsgard, Pierce Brosnan, Colin Firth) puede ser el padre de la chica, y ella se dispone a descubrirlo. A partir de ahí se suscitan diversos contratiempos y equívocos.
La obra se estrenó en Londres el 6 de abril de 1999. La primera representación en América tuvo lugar en Toronto, el 23 de mayo de 2000. Algún tiempo después llegó a Broadway. En el 2007 ya se había estrenado en diez países y se tradujo al alemán, japonés, ruso, coreano, español, sueco, holandés y flamenco. La versión castellana se estrenó en el Lope de Vega de Madrid en noviembre de 2004, manteniéndose tres años en cartel.
Meryl Streep ha contado que entró en contacto por primera vez con Mamma Mia! cuando lo vio en Broadway en el año 2001, junto con su hija y otros cinco niños de once años. Pensó que los chicos iban a divertirse con el espectáculo, pero pronto se dio cuenta de que ella también la estaba pasando muy bien. Descubrió que estaba bailando en la butaca, gritando y aullando. Se enamoró de la obra, dice: fue una infusión de regocijo.
De hecho, escribió al elenco una carta de admiración y, eventualmente esa misiva llegó a manos de las responsables del espectáculo, Phyllida Lloyd, Ca-therine Johnson y Judy Cray-mer. Cuando el equipo de producción decidió llevar al cine la obra, pensaron en Streep.
En la función de gala de lanzamiento del film la actriz ha contado que cuando la llamaron, el tono de las productoras era dubitativo. Creyeron que no estaría interesada. Ella les contestó simplemente que si creían eso estaban locas y el trato se cerró casi de inmediato. El rodaje, asegura la actriz, fue tan divertido como lo había esperado. La música lo cubría todo.
Al igual que el resto del elenco, Streep, quien tiene un entrenamiento operístico y es una excelente cantante (como ya lo demostró en Noches mágicas de radio de Robert Altman), hizo sus propias interpretaciones. Admite haber estado nerviosa cuando tuvo que cantar ante Benny Andersson, que con su ex compañero de Abba, Björn Ulvaeus, fue uno de los productores ejecutivos de la película. Aunque no es la primera vez que canta en la pantalla (antes de Noches mágicas de radio lo hizo también en Recuerdos de Hollywood, donde encarnaba a un "alter ego" de Carrie Fisher), Mamma Mia! ha sido el primer film estrictamente musical interpretado por Streep. Y asegura que fue duro.
La actriz trabajó con el director musical de la película unas tres o cuatro veces antes de pisar el estudio de grabación y luego se zambulló en la interpretación. Ahora recuerda que en el momento en que Abba se encontraba en el pico de su popularidad (y ella en la Escuela de Drama) no era una fanática del grupo: solamente escuchaba a Lou Reed. "No había nada optimista en mi horizonte entonces", rememora. Pero al comenzar a trabajar en Mamma Mia! se dio cuenta de que conocía la música y las canciones. Estaban escondidas en algún rincón de su memoria.
Mamma Mia! constituye una experiencia novedosa en la carrera de Streep desde otro punto de vista: está escrita, producida y dirigida por mujeres (la directora es Phyllida Lloyd, responsable también de la puesta en escena en Broadway). A juicio de la actriz ello implica también diferencias. Streep cree que la historia celebra todo lo bueno que tienen las mujeres. Según Streep (que en el fondo es una conservadora), casi todo lo que ve y oye hoy sobre mujeres le parece retrógrado: chismes, sensacionalismo, murmuración. Idealizando el pasado, sostiene que en los años setenta las cosas no eran así y, en Mamma Mia! cree reencontrar ese espíritu que la estimula. Eso la hizo feliz.
Pero no todo fue diversión. La película también le hizo doler las articulaciones. Con sus cincuenta y nueve años muy bien llevados a cuestas (los cumplió el pasado 22 de junio) Streep no solamente tenía que cantar sino también bailar. Todavía recuerda a su coprotagonista Colin Firth llegando el primer día al lugar de rodaje, vestido con un traje. Ella había empezado una hora antes y estaba completamente transpirada ("olía como un camello". declara): se supone que esas cosas no le ocurren en público a las damas, en especial si son estrellas del cine de primer nivel. Pero se tranquilizó cuando vio que muy pronto también la blanca camisa de Firth estaba toda pegoteada a su cuerpo. Bienvenido al trabajo, pensó.
ESFUERZOS. Streep no fue la única que tuvo que transpirar para actuar en ¡Mamma Mia! Otro de sus coprotagonista, Pierce Brosnan, el ex-007, practicó interpretando recitales de karaoke en Hawai, con música de Abba, para estar mejor preparado para la película. Y el treintañero Dominic Cooper, que encarna otro de los papeles principales, estuvo a punto de rechazar la oferta porque no se consideraba apto para actuar en un musical.
Cambió de opinión cuando vio que Streep, Firth y Brosnan también tenían problemas con el ritmo y la música y, en algunos momentos, eran tan torpes como él. Ahora todos se felicitan por haber aceptado.
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