CARLOS REYES
Mañana a las 21:30 horas se presenta en La casa de los Siete Vientos (Gonzalo Ramírez 1595) un interesante montaje que traslada la prosa del magistral escritor argentino Roberto Arlt a escena.
El espectáculo, que tiene aspectos de interés, tiene su historia. En 2008 Fernando Nieto ganaba en premio Florencio al mejor autor nacional por Quiroga, con la luz prendida. La obra, llevada a escena en la Fundación Espínola Gómez, ofrecía también un montaje impactante, en el que el dramaturgo y director hurgaba en la vida y la obra del autor de La gallina degollada, y entremezclando ambos aspectos, trascendía la mera biografía escénica. El lenguaje del espectáculo contribuyó a hacerlo recordable.
Con Siete locos Nieto vuelve a mostrar su capacidad como dramaturgo, y como dramaturgista, como gustan decir.
Seguramente el nexo entre aquel Quiroga y este Arlt no es casual, dado que los dos autores son en cierta forma contemporáneos, y sus obras avanzan en paralelo, indagando en la psicología de los personajes con estilos tan personales como contundentes.
Claro que Siete locos permite al director centrarse en una novela, y tomar de ella lo que necesita para el escenario. Una novela que ya tiene pasajes dialogados, y de la que lógicamente, queda mucho en el tintero. Nieto rehace el gran texto de Arlt, aprovechando tanto la belleza de su prosa como el carácter oscuro de su crudos personajes.
Pero también el director se vale de una gran libertad de acción, creando en escena con lenguaje propio, como ya lo había hecho con Quiroga, con la luz prendida. En un juego de distintos niveles teatrales, con las indicaciones del montaje al descubierto (conquista que Tadeusz Kantor capitalizó para el teatro de occidente), con toda una paleta de recursos, Nieto sirve hábilmente su texto, a través de un buen equipo de artistas en los rubros técnicos, y un empeñoso grupo de actores, él incluido.
La novela de Arlt le ofrece al director una cantera de temas, frases impresionantes, ambientes, perfiles psicológicos, y vínculos entre personajes. De hecho, el escritor argentino no solamente creó novelas ricas en teatralidad: él aporta detalles de los movimientos físicos de los personajes, colores de las escenas, los gestos, todos datos e impresiones que el director suma para su obra.
Esos elementos se conjugan en un montaje de ribetes underground, de producción limitada pero bien aprovechada, que permite tramos de escenas de realismo, barajadas con rupturas y juegos escénicos. El espectador podrá descubrir y encontrar sorpresas, grandes y pequeñas, en todos los órdenes: desde detalles de maquillaje, hasta el eficaz juego de luces, que le valió al iluminador Fabián Alfonso estar nominado para ese rubro en los premios Florencio que se entregan en 11 días. La música, muy variada, completa esta fiesta para los sentidos.
Siete locos cuenta con las actuaciones de Eliana Goicoechea, Fernando Nieto Palladino, Luis Flieller, Rodrigo Brutti, Bettiana Pastrana y Leonardo Lorenzo.