"Si te pueden convencer, retírate"

| El próximo viernes se estrena "Buenas noches y buena suerte", un drama real en blanco y negro

SOBREPESO.     Para interpretar a Robert Barnes, protagonista      de “Syriana”, Clooney tuvo que dejarse la barba y aumentar        13 kilos:          “Lo hice por una vez, pero no lo volvería a hace 200x140
SOBREPESO. Para interpretar a Robert Barnes, protagonista de “Syriana”, Clooney tuvo que dejarse la barba y aumentar 13 kilos: “Lo hice por una vez, pero no lo volvería a hace
AFP

CINDY PEARLMAN | SERVICIO EXCLUSIVO "HOLLYWOOD WATCH" / THE NEW YORK TIMES

"Un día, mi padre se sentó conmigo y me dio el que quizá sea el mejor consejo de mi vida," recuerda George Clooney. "Me dijo: Hagas lo que hagas, no vayas a despertar un día a los 65 años y pensar en lo que hubieras hecho de tu vida."

"Siempre pienso en eso," dice el actor de 44 años de edad. "Es a eso a lo que regreso cuando pienso como vivir mi vida y qué oportunidades debo darme a mí mismo."

Ultimamente, a Clooney se le ha hecho costumbre darse oportunidades. Despertó expectativas de ganar un Oscar al escribir y dirigir su segunda película, un drama en blanco y negro basado en hechos reales de los años cincuenta, Buenas noches y buena suerte, y produjo y actuó en Syriana, una película de suspenso político, impresionantemente compleja, sobre el explosivo tema de la implicación de Estados Unidos en el negocio mundial del petróleo. Buenas noches y buena suerte se estrena el próximo viernes en Montevideo, y Syriana llegara la otra semana.

POLITICA. "Es una película sobre la corrupción," explica Clooney refiriéndose a Syriana. "Trata del petróleo del mismo modo que Traffic (2000) trata sobre las guerras de las drogas. Creo que es un punto de partida muy interesante en estos días. Así que es una de esas películas en las que la intriga está allí mismo: depende de nosotros no echarla a perder." En la película actúan también Chris Cooper, Matt Damon, William Hurt, Amanda Peet y Jeffrey Wright, y fue escrita y dirigida por Stephen Gaghan, ganador del premio de la Academia al mejor libreto cinematográfico por Traffic.

En ella, Clooney interpreta a Robert Barnes, veterano agente de la CIA que se encuentra al final de una larga y distinguida carrera. Su última misión —asesinar al carismático líder de un país petrolero del golfo Pérsico — sale mal y Barnes se convierte en chivo expiatorio del gobierno. Desilusionado, empieza a sondear lo que ocurre bajo la superficie de la corrupta intersección de la política internacional y el negocio del petróleo.

"El es un creyente, no es un cínico," comenta Clooney, sorbiendo agua embotellada en el hotel Four Seasons de Los Angeles. "Este hombre cree que su trabajo ayuda a su país, pero se desilusiona."

Para interpretar a Barnes, Clooney se dejó crecer la barba y subió 13 kilos de peso, cosa que no disfrutó mucho.

"Tenía que subir de peso," dice el actor, "pues este tipo era un agente de mediana edad con una espesa barba. El tiene ese aspecto para que pueda encajar en cualquier parte."

"Pero no volvería a subir de peso," aclara. "Lo hice una vez para un papel, pero después vino el difícil proceso de perder todos esos kilos. Fue rudo y muy pesado para mi organismo."

La experiencia tuvo algunos interesantes efectos secundarios para alguien que suele aparecer en las listas de hombres más sensuales del mundo.

"Ciertamente me volví menos reconocible," explica Clooney, "lo que de algún modo me hizo interesante la vida. En cierto sentido fue como regresar al principio de mi carrera, cuando podía entrar en cualquier restaurante de la ciudad y no conseguir mesa."

La película afectó físicamente a Clooney de otra manera: al hacer una acrobacia en Syriana se desgarró la duramadre, la membrana que recubre la médula espinal. Esto le provocó fuertes dolores de cabeza que tuvieron que ser aliviados mediante cirugía de la espalda.

"Supongo que eso es lo que sucede después de los 40 años," bromea el actor. "La cosa es andar taponando los agujeros del bote".

PERIODISMO. Estos días, Clooney está bajo el escrutinio público, gracias a Buenas noches y buena suerte, el drama sobre el enfrentamiento del periodista Edward R. Murrow con el senador anti-comunista Joseph McCarthy (republicano por Wisconsin). Además de escribir, dirigir y producir la película, Clooney también la coestelariza como el productor Fred Friendly, socio de Murrow, mientras que David Strathairn interpreta al legendario periodista de radio y televisión.

"Me alegro mucho por David, que es un actor asombroso," dice Clooney. "El de plano bateó de hit con la película e hizo la mayor parte en dos tomas. Algunas de las escenas grandes las hizo en una sola toma y yo hacía una segunda toma sólo porque me sentía mal conmigo mismo."

"Hizo un monólogo de diez páginas y yo sabía que ya había quedado, pero de todos modos le dije: David, quizá tengamos que hacer otra toma, pues nos veríamos muy tontos si hiciéramos sólo una."

Como hijo de Nick Clooney, periodista de radio y televisión de Kentucky, el actor ve la vida de Murrow a través de una lente muy personal.

"Hice la película porque Murrow fue parte muy importante de mi crecimiento," revela. "Tiene que ver con el hecho de que mi padre fue un locutor que dedicó toda su vida a dar las noticias. Murrow era el nivel más elevado para los periodistas de radio y televisión. Mi padre se refería a él como la norma que se había establecido y que nadie más iba a volver a alcanzar."

Clooney le presentó el proyecto a CBS, la cadena para la que trabajara Murrow, como película para la televisión. La televisora se abstuvo.

"Pero yo no lo podía dejar," agrega, "ya que la televisión es una gran pasión para mí. El periodismo televisivo, para mí de joven, dictaba si vivíamos en una casa bonita o no. Conozco todos los pormenores de ese negocio."

Las cuestiones en el periodismo actual son más turbias, afirma, de lo que eran en los años cincuenta, cuando Murrow y Friendly la tomaron contra un senador federal en funciones a nombre de sus principios.

"No creo que haya falta de periodismo hoy en día," asegura. "No hay un solo reportero que yo conozca que no quisiera dar una gran noticia ... eso es lo divertido. El problema es que, en ocasiones, cuando plantea una pregunta difícil, al periodista lo mandan al fondo del salón de conferencias y pierde el acceso. Entonces pierde la noticia para conservar el acceso de toda la cadena."

"Así es como se ejerce la censura hoy en día," continúa Clooney. "No es que no se pueda hacer preguntas, es que la respuesta puede ser: Muy bien, estás acabado. Vete al fondo de la sala. Yo he hablado con presentadores de noticias que me dicen: George, me gustaría decir esto, pero si lo hago, me voy."

"Eso en verdad es muy malo," dice Clooney con un suspiro. "Pero luego veo que hay jóvenes reporteros que mueren en Afganistán e Irak todos los días. Están tratando de obtener la noticia, y eso es hermoso y conmovedor."

Y no, a pesar de sus recientes incursiones en el guionismo, la dirección y la producción, Clooney no tiene planes de dejar la actuación.

"Creo que fue Jimmy Stewart el que dijo: Si alguien puede convencerte de que dejes la actuación, debes hacerlo," dice Clooney sonriendo. "Nadie ha podido convencerme de que la deje."

Italia, un sitio perfecto

Casado con la actriz Talia Balsam de 1989 a 1993, a Clooney se le suele ver con beldades como Krista Allen y Lisa Snowdon, pero rechaza — cortés pero firmemente — hablar de su vida personal.

"Por algo se llama vida personal," dice de buen talante. "Es personal y no me gusta compartirla con la prensa."

Lo que se sabe es que Clooney vive solo— excepto por Max, su cerdo— en una palaciega casa de Italia, en la que amigos famosos y estrellas son visitantes frecuentes. Matt Damon, que estelarizó junto con Clooney La gran estafa (2001) y La nueva gran estafa (2004), fue un huésped frecuente durante el rodaje de Syriana.

"Puedo decir que Matt es muy limpio," dice Clooney riendo. "El ordenaba su cuarto."

"Honestamente, es muy divertido que mis amigos vayan a Italia," agrega, "porque siempre nos la pasamos muy bien. Simplemente tomamos el bote y nos vamos a departir. Es una forma muy relajante de pasar el tiempo."

En general, Clooney siente que es un hombre muy afortunado.

"Soy un tipo que no podía durar en los programas cómicos —explica—, y ahora tengo una casa en Italia. Crecí en Kentucky, no viajábamos mucho cuando era joven... pero en los últimos años he estado descubriendo muchas cosas del mundo."

Conquistando Berlín

George Clooney se convirtió el viernes en la estrella del 56 Festival Internacional de Cine de Berlín con el film Syriana, un fascinante y corrosivo thriller sobre las problemáticas relaciones entre los círculos políticos y petroleros, en el que el actor encarna a un agente de la CIA.

Si bien Syriana no compite, la película escrita y dirigida por Stephen Gaghan eclipsó a los dos films que se presentaron a concurso ese día. Y esto por dos razones: la cantidad de estrellas que figuran en el reparto de Syriana (además de Clooney, Matt Damon, William Hurt, Christopher Plummer) y el explosivo tema de la película (petróleo y política).

Clooney encarna a Bob Barnes, veterano de la CIA destinado en Oriente Medio que se propone una última misión: eliminar al príncipe Nasir, heredero reformista y progresista del trono de un emirato árabe, que decidió acordar los derechos de explotación de gas natural a una sociedad china en detrimento del gigante tejano Connex Oil. Paralelamente, Connex es objeto de una investigación.

"No pretendemos dar lecciones a nadie ni imponer una verdad", dijo Clooney en conferencia posterior a la proyección del film. "Mi labor es plantear cuestiones, pero no dar respuestas", agregó. "Se trata de un buen film para comenzar un debate, una discusión sobre la dependencia del mundo de la producción de petróleo, pero también sobre la corrupción, la eficacia de la CIA...", estimó el actor y director, quien dijo que conduce ya un automóvil totalmente eléctrico.

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