Hubo un tiempo en el que la serie The Boys era solo una sátira sobre superhéroes sin moral. La quinta y última temporada de serie de Prime Video ya llegó a la plataforma, y se despide convertida en una inquietante “bola de cristal” que refleja, cada vez con mayor nitidez, la realidad política y social contemporánea.
Caracterizada desde sus inicios por su tono explícito, su violencia gráfica y unos personajes sin límites ni escrúpulos, ayer se estrenaron los dos primeros episodios de su temporada final.
El desenlace llevará al límite la colisión entre el sádico Homelander (que tiene los poderes de Superman y varios traumas por resolver) que interpreta Antony Starr, y el implacable Billy Butcher (un genial Karl Urban) que busca detenerlo. Se estrenará un episodio por semana hasta el 20 de mayo.
“Ninguno de nosotros hubiera deseado que la serie tuviera paralelismos tan fuertes con la realidad, pero el hecho de que sea así la hace mucho más catártica”, dijo a Agencia efe, Erin Moriarty que interpreta a Starlight, una de las primeras Superhéroes en hacerle frente a Homelander.
La actriz subrayó la importancia de ficciones como The Boys en las que los guionistas intentan tomar el pulso de la sociedad y convertirlo en una versión extrema.
“Necesitamos medios de todo tipo que hagan comentarios sociales y políticos cuando el mundo está en un estado tan caótico, frenético y, francamente, de mierda”, agregó.
El equipo de la serie atribuye un carácter casi premonitorio a su creador, Eric Kripke, debido a que los episodios, escritos con dos años de antelación y rodados mucho antes de su estreno, parecen adelantarse sistemáticamente a los acontecimientos sociales.
“Deberíamos encargarle a Kripke su próxima serie sobre la paz mundial”, bromeó Jensen Ackles, que se sumó en la tercera temporada, interpretando a Soldier Boy, una parodia de Capitán América.
En este sentido, Laz Alonso (en la serie: Leche Materna) expresó su deseo de que la sociedad logre “autocorregirse” antes de terminar pareciéndose demasiado a lo que muestran en pantalla.
El actor, de origen cubano, alertó también sobre un “adormecimiento” producto de la sobreinformación: “Nos bombardean a diario hasta el punto de que algo que hace diez años habría sido un gran escándalo, ahora es solo una cosa más entre otras veinte que veremos cada día”.
Desensibilizados por la costumbre
Tras casi una década de ver vísceras, extremidades y sangre artificial, el impacto inicial ha dado paso a la costumbre. Urban reconoce que, aunque al principio estaban impactados por la naturaleza gráfica, para la tercera o cuarta temporada ya estaban “totalmente desensibilizados”.
“A veces te encontrabas en el set, veías las cosas más extravagantes y simplemente no te dabas ni cuenta”, dijo, y bromeó que su próximo personaje debería ser alguien que “no tenga que usar tantas palabrotas; eso será refrescante”.
Ackles, cuyo personaje regresa para este asalto final, admitió que la serie ha elevado su umbral de asombro: “Siento que en cualquier trabajo futuro voy a decir: ‘Vaya, esto no es nada comparado con lo que tuve que hacer en The Boys’”.
Jack Quaid (Huggie) dijo que no extrañará “la sangre falsa”, y Ackles bromeó con conservar algún recuerdo del vestuario: “Me quedaría con un pedazo del escudo; el resto del traje lo pueden quemar”.
Un adiós agridulce
El final de la producción, tras cinco temporadas y casi nueve años de relación entre el equipo, ha dejado un sentimiento de pérdida en el elenco. Karen Fukuhara (Kimiko) describió el cierre como algo “increíblemente agridulce”.
“Ha sido como una mezcla de duelo, luto, ruptura y graduación, todo al mismo tiempo”, señaló la actriz.
Basada en el exitoso cómic, The Boys ha acumulado 12 nominaciones a los Emmy en sus cuatro primeras temporadas, y recibió cuatro estatuillas.
Agencia EFE