Morgan Freeman a los 89 años: "Si te pagan lo suficiente, pasas por alto algunos de los defectos del guion"

Fue Dios y presidente de Estados Unidos, es una de las grandes voces del cine y no para de trabajar; está en la serie Lioness en Paramount donde comparte elenco con Nicole Kidman

Morgan Freeman
Morgan Freeman

Jonathan Abrams, The New York Times
Morgan Freeman insiste en que todavía no entiende el revuelo que genera su voz. El actor, ganador del Oscar y de 89 años, ha prestado su voz a Dios y a presidentes, y es el narrador predilecto de muchos documentalistas. Sin embargo, sigue restándole importancia al impacto de ese barítono resonante e inmediatamente reconocible.

Freeman, cuya carrera despegó recién en una etapa avanzada de su vida, está cerca de cumplir 90 años, pero continúa plenamente activo. Volverá a interpretar a Edwin Mullins, el secretario de Estado de Estados Unidos, en la tercera temporada del thriller de espionaje Lioness, de Taylor Sheridan, para Paramount+, que también protagonizan Zoe Saldaña y Nicole Kidman. Además, siente el deber de preservar el blues: es fundador de un club en vivo en Clarksdale, Mississippi, y produjo y narró un disco de blues cuyo lanzamiento está previsto para agosto.

Aquí habla sobre su trabajo en el universo de Sheridan, esa voz tan característica y la manera en que elige sus proyectos.

—Sheridan logra atraer a estrellas de cine para sus series. ¿Qué tiene su escritura que hace que sus producciones resulten tan atractivas?

—Tiene mucho que ver con la experiencia humana, con lo que la gente realmente está atravesando, emocionalmente, en muchos casos. Eso se veía mucho en Yellowstone, y en realidad se ve en cualquiera de sus trabajos. Y aquí, en Lioness, en el caso de Joe (el personaje de Saldaña), por ejemplo, está tratando con una mujer cuya vida está muy a menudo en riesgo. Tiene hijos y un marido. Toma decisiones y debe tener todo eso en cuenta. Hace falta valentía para escribir sobre cosas así, y Taylor parece tener muchísima.

—Antes no era habitual ver a grandes estrellas de cine incorporarse a series. ¿Por qué tantos lo están haciendo ahora?

—Hay más trabajo en las series por streaming que en las películas que llegan a los cines. Si la gente puede quedarse en su casa y ver algo extraordinario, eso es lo que va a hacer. Por eso Warner Bros., Paramount, Hulu y todas las demás tienen sus plataformas de streaming.

—Interpreta a un funcionario del gobierno en un momento en el que existe tanta inestabilidad geopolítica en la vida real. ¿Siente alguna responsabilidad en ese papel?

—No estamos intentando abordar cuestiones geopolíticas contemporáneas. Sabemos que la gente sacará sus propias conclusiones sobre lo que vio y sobre lo que significa, pero tal como nosotros lo presentamos, no tiene absolutamente nada que ver con las situaciones actuales.

Morgan Freeman en Lioness
Morgan Freeman en Lioness
Foto: Ryan Green/Paramount+

—La serie está llena de acción, pero sus escenas son en una sala de crisis. ¿Cómo construye la tensión cuando solo cuenta con esa habitación como escenario y con su voz como instrumento?

—No tenemos que hacerlo. Es el diálogo el que la genera. Estamos hablando de situaciones de vida o muerte para los equipos que están sobre el terreno. Así que simplemente tomas lo que tienes en el guion y lo interiorizas.

—¿En qué momento se dio cuenta de que su voz era un instrumento tan singular?

—Todavía no me he dado cuenta. Solo me lo dicen.

—¿A qué edad se lo dijeron por primera vez?

—No lo sé... A los 80, a los 75.

—Cuesta creerlo.

—No le cueste creerlo. Mi carrera ni siquiera había despegado cuando tenía 50 años.

—¿Qué piensa cuando la gente le dice que tiene una voz y una cadencia tan profundas?

—Lo que pienso es: “¡Caramba! ¿De verdad? Muchísimas gracias”. Eso es todo. ¿Qué otra cosa podría hacer con eso?

—¿Ha hecho algo en particular para perfeccionarla con los años?

—No. Solo intento hablar con claridad. Nada más. Lo que hay, está ahí.

—Se ha involucrado mucho en el blues. ¿Por qué es tan importante?

—En realidad nunca me senté a pensar que esto era algo que debía hacer. Fue algo que se me impuso. Estaba un día en Clarksdale y un par de mochileros buscaban un lugar donde escuchar blues, y no había. Con mi socio decidimos que eso no podía seguir así. Así que no puedo decir que haya sido la pasión de toda mi vida. Se presentó la necesidad de hacerlo y actué en consecuencia.

—¿Hay algún elemento clave en un guion que haga que diga que sí?

—Si alguien te ofrece un trabajo, está muy bien que además te ofrezca un guion apasionante. Pero, en realidad, entran en juego dos o tres cosas. ¿Cuánto te van a pagar? Si te pagan lo suficiente, pasas por alto algunos de los defectos del guion. A veces puedes señalar cosas que no terminan de funcionar para ti y, por lo general, eso se corrige.

—¿Queda algún papel que no haya interpretado y aún quiera hacer?

—No. Casi tengo 90. Los papeles que me habría gustado interpretar los hará Denzel Washington.

—¿Qué es lo que lo sigue impulsando a crear arte?

—En eso soy como Clint Eastwood: no hay que dejar entrar al viejo. Así que hay que seguir trabajando. Si puedes levantarte de la cama y no caerte al hacerlo, entonces da gracias por ello y sigue adelante. Trabajaré mientras pueda, mientras alguien me diga: “¿Quieres hacer este papel?”.

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