Segunda visita a un viejo sueño

| A los 12 años el director de "El señor de los anillos" hizo una primera versión del film de 1933

RELIQUIA. Jackson se presentó en la función de gala con el primer muñequito que evocaba a Kong 200x148
RELIQUIA. Jackson se presentó en la función de gala con el primer muñequito que evocaba a Kong

IAN SPELLING | SERVICIO EXCLUSIVO DE "HOLLYWOOD REPORTER"/ THE NEW YORK TIMES

"Pienso a menudo que esta es la película que ha servido para iniciar trayectorias profesionales dentro del cine, más que cualquier otra", dice Peter Jackson. "Estamos en la tercera generación de gente que ha desarrollado sus carreras dentro de la industria, en una forma u otra —dirigiendo, haciendo efectos especiales o lo que que sea— por haber visto King Kong. Hay algo especial en esta película que tiene ese efecto mágico".

"La vi cuando tenía 8 o 9 años", recuerda el ganador del Oscar, "y había algo en la suma de todos los elementos que me cautivó. Es el perfecto escapismo. Tiene una maravillosa mezcla de aventura, misterio y misticismo junto a una reconstrucción de época y un personaje como Kong. Y, por supuesto, está el elemento de la animación ‘stop-motion’, y la manera en que esa particular técnica le da vida a objetos inanimados, que siempre me fascinó. La ‘stop-motion’ es una increíble expresión artística que me cautiva. Tiene todo eso, y además, al final te hace llorar. O sea, también tiene un premio emocional y todo eso no se encuentra muy a menudo en una película. Sin embargo, creo que es la aventura, ese elemento escapista con el que sueña cualquier niño".

PERSECUCION. La película original de 1933 fue una parte constante de los sueños de Jackson durante su infancia. A los 12 años, con una cámara Super 8 y con utilería fabricada por él mismo, Jackson filmó algo de lo que él pretendía como una remake de ultra bajo presupuesto.

En 1996 y luego de haber obtenido cierta notoriedad como director de películas de terror: Mal gusto, Meet the Feebles, Criaturas celestiales y Muertos de miedo, Jackson y su compañera Fran Walsh se sentaron a escribir una nueva versión de King Kong para Universal Pictures. Pero eso quedó en la nada. Universal consideró Muertos de miedo como un fracaso y le retiró el apoyo a Jackson.

Luego de esa decepción, Jackson logró convencer a New Line Cinema de que él era el hombre indicado para adaptar y dirigir el libro de J.R.R. Tolkien El Señor de los Anillos. Siete años y tres películas después, El Señor de los Anillos ha batido récords de taquilla, cautivado a los críticos y recogido una hilera de premios Oscar, incluyendo los de Mejor Película y Mejor Director. El éxito de esa trilogía en todos los campos que Hollywood aprecia coloca a Jackson en una encrucijada envidiable: para su película pos-El Señor..., Jackson podía hacer lo que se le antojara. Se le antojó hacer King Kong. Dos años y 200 millones de dólares invertidos por Universal después, el nuevo King Kong rugirá en los cines a partir del 14 de este mes.

Naomi Watts será la protagonista, Ann Darrow, la actriz que agita el corazón del primate de más de seis metros de alto. También estará Jack Black como Carl Denham y Adrian Brody, como el dramaturgo Jack Driscoll, quien compite con Kong por el afecto de Darrow. Andy Serkis, quien hizo el Gollum en El Señor..., "interpreta" al digitalmente realizado Kong, además de Lump, el cocinero a bordo de la nave que lleva a los personajes centrales al fatídico rendez-vous en la Isla Skull (calavera).

Desde su Nueva Zelanda natal y hablando por video satelital, Jackson parece contento comentando sobre King Kong. Tiene hasta utilería para exhibir. Con ánimo alegre y casi infantil, agarra una caja de cartón y saca su contenido con delicadeza: una ajada pero perfectamente reconocible reproducción de Kong. "Pensando en este encuentro, busqué el modelo que había hecho para la película que quise filmar cuando tenía 12", dice. "Se está descomponiendo ahora. Fue hecho con un material similar al caucho, mi madre me dio un tapado de mink trucho, para el pelo, y lo hice, con alambres por dentro y todo. Se me está descomponiendo ya, pero es mi King Kong... y también hice esto", dice antes de estirarse y traer a la pantalla una réplica —bastante mejor preservada— de la parte superior del Empire State Building. "La hice con cartón. Todo esto formó parte de mi intento de filmar una remake de King Kong cuando tenía doce. No pude hacer mucho en esa época..."

VERSION. Ahora que pudo completarla, ¿cuán fiel es la nueva versión al original? "Es fiel, y al mismo tiempo no", responde el cineasta. Creo que me cubrí bastante bien en todos los aspectos. Es fiel en el sentido de que se apega de manera razonable a la historia original. La estructura narrativa es bastante similar y eso fue importante para mí. Porque no quise dar una nueva visión sobre King Kong, sino honrar la historia original. Pero los personajes de esta película sí son bastante diferentes. El Carl Denham de Jack Black es muy diferente al de Robert Armstrong, como así también el Jack Driscoll de Brody difiere bastante del de Bruce Cabot".

"Naomi sí tiene algo de Fay Wray, porque tuvimos encuentros con ella. Arreglamos una cena entre los tres y la pasamos muy bien. Naomi tuvo oportunidad de hablar bastante con ella, pero no fue tanto sobre cómo fue actuar en la película, sino cómo era actuar en esa época, en la década de los años 30. Y nos contó que el mismo año en que actuó en King Kong, también lo hizo en doce películas más. Ella tenía un esposo que era jugador compulsivo que perdía mucho dinero en las apuestas y la mandaba a trabajar incesantemente. Viendo a Naomi, reconozco en su actuación pequeños rasgos de Fay y creo que es a propósito".

Jackson estaba considerado, antes de hacer la trilogía sobre los libros de Tolkien, como un cineasta algo marginal. Pero luego de ese éxito, las expectativas depositadas en King Kong son gigantescas. Este no es un proyecto fácil o seguro, como puede atestiguar el productor Dino De Laurentiis, cuya ‘remake’ de 1976 sigue provocando la burla generalizada. "Trato de no pensar en eso, porque esas expectativas no ayudan en nada. Solo quiero hacer películas que a mí me gustaría ir a ver, ¿entienden? En última instancia, hice la película que quise ver toda mi vida y que intenté realizar cuando tenía doce años".

(Traducción: Fabián Muro)

Relaciones complicadas

Aunque King Kong hizo su fama, Fay Wray (1907-2004) siempre consideró que La marcha nupcial (1927) de Erich von Stroheim había sido su mejor película. Afirmaba que Stroheim fue "un maravilloso ser humano", y le había dado una verdadera oportunidad.

Su relación con el viejo Kong fue más complicada. "Solía molestarme King Kong", comentó la actriz en una entrevista de 1963, agregando: "Pero ahora no me opongo más. Me doy cuenta de que es una película clásica, y me complace que se me asocie con ella". Una década más tarde, su aceptación era aún mayor: en 1976, en ocasión de la "remake" del film en el que Jessica Lange interpretó el papel de la bella Anne, Wray rechazó la pequeña participación que se le ofreció en una suerte de tributo. Entonces dijo: "La película que interpreté era tan extraordinaria que para mí jamás podrá ser igualada". Y hacia 1993 el entusiasmo era mayor todavía: "Con los años comprendí que King Kong fue algo muy especial para muchos, pero también para mí".

King Kong estableció también una imperecedera relación entre la figura de Wray y el Empire State Building, donde transcurrían las escenas finales de la famosa película. En 1988, la actriz escribió en sus memorias: "Cada vez que llego a Nueva York y veo el perfil citadino y la exquisita silueta del Empire State, mi corazón late con mayor rapidez. En realidad, me gusta esa sensación". En 1991 fue invitada de honor en la ceremonia del 60 aniversario del famoso rascacielos. Casi al final de su vida Peter Jackson le pidió que apareciera en el nuevo King Kong, pero declinó la oferta.

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