Sampayo, Zitarrosa y más en la visión de Erika Busch

Recitales. Esta noche presenta temas de su nuevo disco

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MATÍAS CASTRO

Si para algunos músicos el trabajo cotidiano puede ser el contrapeso o el lastre de su actividad artística, para Érika Busch es su complemento. Algo de esto demostrará esta noche, a las 21.30, con un show en Bar Lobo (Montero y Cnel. Mora).

Busch no es solamente intérprete y compositora desde hace más de una década, sino que también es docente. Tiene un taller de música para niños, da clases de formación de maestros en un centro montevideano y ofrece talleres en un centro de rehabilitación psicosocial. "Son tareas muy jugosas porque en el mano a mano con los alumnos se encuentran experiencias que aportan muchísimo a la carrera en la música", decía ayer. Su nuevo disco, Ofrendas del barro, está en proceso de grabación y es el que da título al concierto de esta noche y del próximo sábado.

El título remite a una imagen bastante clara. "Las ofrendas implican revivir las obras de grandes poetas y rehacerlas", cuenta. Con su estilo, recrea en el disco y en el nuevo espectáculo, temas de poetas y compositores latinoamericanos. La canción Peine de agua, de Aníbal Sampayo, forma parte del repertorio. También hay un texto de Circe Maia, al que Busch le puso música, uno de Enrique Estrázulas, otro de Zitarrosa (Canción para Roberto), Alan Gómez, "un gran compositor de Artigas muy poco conocido por acá", Silvio Rodríguez y uno de Violeta e Isabel Parra.

"Son casi todos autores que nos hablan desde hace muchos años y que han aportado muchísimo según sus épocas" dice. Desde su punto de vista, en sus composiciones hay temas que permanecen constantes a pesar del paso de las décadas. Pero en esta forma de ver la vigencia de algunas obras, también pesa su experiencia de docente. "Yo creo que lo que cambia es la comunicación, el cómo, si a los chiquilines vos sabés transmitirle ellos pueden amar a Sampayo" dice. "Hay obras que son herramientas de la vida, cultivan el espíritu, uno reflexiona sobre eso y es un ingrediente que se siente".

El disco y estos dos conciertos incluyen algo más que composiciones de autores clásicos o consagrados. También hay canciones originales de Busch, que refieren sobre todo a su forma de ver la vida contemporánea. Parte de eso tiene que ver con lo que observa, aprende y siente en sus tareas como docente, aunque no sea de forma explícita. "La canción Contamos con todo habla de apuntar al mundo interior, no estar tan pendiente del afuera. Generalmente en la vida de hoy todo está pendiente del afuera y soy por lo que tengo. Como soy educadora preescolar son cosas que observo en los alumnos, con autoestima baja, que el estímulo siempre es externo. Y cada ser humano tiene todo para dar, las canciones hablan de llevar el universo dentro".

A sus treinta y seis años, Busch considera que está en un momento de su carrera que sintetiza todos los frentes en los que ha trabajado. Mucho de esto será puesto en práctica en su próxima gira por Ecuador, donde el disco se editará antes que en Uruguay. Invitada por el gobierno del país, dará recitales en varias ciudades y también ofrecerá talleres y tendrá instancias de intercambio con docentes locales. "Una de las cosas que estoy tratando es tener encuentros con la cultura indígena, para llevar música de acá e intercambiar", cuenta. Y de ahí, seguramente, se abrirán nuevas oportunidades.

Intensa carrera

Vieja compañera de ruta de Numa Moraes, con quien hizo un duradero espectáculo en sala Zitarrosa y luego una gira por Canadá, Busch tiene una carrera de una década en la música. Su primer disco, Tocando el tiempo, fue editado en forma independiente en el 2002. Del mismo modo editará el nuevo. Grabó tres discos para niños editados a la vez en Estados Unidos, Argentina y México y su salto internacional fue cuando se presentó en el festival de Viña del Mar, en 2006.

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