Regresa el Señor de la Noche

La opción de Christopher Nolan ha sido la de un adecuado equilibrio entre la tradición y la renovación. Su Batman bebe de varias fuentes, incluyendo un espíritu cercano al original de Bob Kane (que siempre quiso que su personaje asustara, y detestaba la payasesca caricatura de la serie televisiva "pop" de los sesenta), un estilo visual derivado en parte de Frank Miller y en parte de la versión animada de la tele, y otros personajes y situaciones extraidos de variantes más recientes del cómic. Alejándose de las raíces establecidas por Bob Kane en su historieta inicial de 1939, Burton había imaginado un Batman que optaba por la justicia luego de que sus padres fueran asesinados por el futuro Guasón. Esta nueva versión tiene también a la muerte de los padres como uno de los disparadores de la conducta de Bruce Wayne y su transformación en justiciero enmascarado, pero la cuenta de manera distinta, y su efecto psicológico sobre el hijo sobreviviente es igualmente diversa. Este Batman no solamente emprende un viaje iniciático desde el instintivo impulso vengador hasta posturas éticas más sanas, sino que lo hace sublimando sus propios miedos que se mezclan con la culpa: si no se hubiera asustado de una representación teatral que sacó a relucir temores reprimidos previos, quizás los padres no hubieran conocido un final trágico.

En varios sentidos, el Batman de Nolan es un personaje de transición, en un mundo también en transición. Tiene que combatir a un villano tradicional de "cancha chica", un "capo mafioso" llamado Carmine Falcone (Tom Wilkinson), pero también a una más globalizada y permanente encarnación del Mal, Ras-Al-Ghul (Liam Neeson), un personaje que ya tiene su historia en el cómic pero al que con la corrección política del caso el libreto ha atenuado sus rasgos islámicos, rodeándolo de ninjas, un japonés que fue candidato al Oscar (Ken Watanabe) y una ambientación vagamente tibetana.

Aún con esas variantes, el carácter de la amenaza resulta bastante reconocible: la Liga de las Sombras que en determinado momento influye en el protagonista y luego provoca su rechazo es una organización milenaria, extremista y fanática, cuyo prontuario incluye las actividades de los Asesinos del Viejo de la Montaña, la epidemia de peste negra que arrasó el mundo en el siglo XIV, el incendio de Londres y otras calamidades colectivas. No es difícil imaginar que también tenga algo que ver con Al Qaeda. En todo caso, el destino que el grupo tiene previsto para Ciudad Gótica no difiere (aunque es un poco peor) del que Osama Bin Laden soñó para Nueva York. Y se sabe también que Ciudad Gótica es Nueva York, o por lo menos su distorsión expresionista. No hay que creer empero que el film adhiera a una postura de patrioterismo "neocon": la amenaza no es solo externa, sino que responde también a la corrupción y la malignidad de la propia sociedad. Batman nunca va a ser Superman, ese ingenuo superintegrado, sino un tipo afortunadamente mucho más ambiguo y oscuro.

REALISMO. Por supuesto, cuando se trata de Batman, el término "realismo" debe ser tomado con las pinzas del caso, pero sin soltar esas pinzas puede afirmarse que esa ha sido la opción preferencial de Nolan como director. Frente a los expresionismos de Burton (en Batman y Batman vuelve) y los colorinches de Schumacher (en Batman eternamente y especialmente Batman y Robin), Nolan evita los villanos caricaturales y los colores estridentes: los personajes tienen mayoritariamente aspecto de gente "normal", y en su película predominan los marrones, los amarillos y los rojos oscuros, que han hecho pensar a alguien en los colores del amanecer (otra vez el "inicio"). En términos visuales, la fuente puede ser en Año Uno de Frank Miller, aunque la anécdota se aleje de él. También el formato de pantalla ha cambiado: este es el primer Batman que disfruta de la amplitud del "scope", acentuando un carácter "épico" y no "gótico". No una secuela, sino un nuevo comienzo. Ni siquiera está Danny Elfman a cargo de la música, reemplazado por el también interesante Hans Zimmer.

Christian Bale no era acaso la opción preferible para Bruce Wayne/Batman, aunque no deja de resultar sugestivo que el actor que encarnó al Psicópata Americano de Brett Easton Ellis sea ahora otro ejecutivo con una personalidad dividida: quizás el mero azar esté diciendo algo acerca del carácter del héroe (de acuerdo, Bale fue también Jesucristo en una película de televisión, y eso no prueba nada).

Una de las fuerzas de Batman inicia radica en cambio en el elenco secundario: dos "torres de fortaleza" (Michael Caine, Morgan Freeman) como voces de la conciencia y respaldo técnico del protagonista, un "maestro oscuro" (Neeson) que tiene también su fuerza como incitación para el costado maligno del personaje, un inesperado "bueno" a cargo de Gary Oldman (el clásico comisario Gordon, aquí reducido a sargento y a ser uno de los pocos policías honestos de Ciudad Gótica), una dosis de interés romántico a cargo de Katie Holmes (la nueva chica Cruise) que encarna a una amiga de la infancia de Bruce Wayne convertida en fiscal que intenta combatir la corrupción. Esas luminarias aportan lo suyo a un pasatiempo de gran espectáculo que probablemente convoque multitudes en las próximas semanas.

Declaraciones de los responsables

"Este guión tenía un relato mucho más oscuro, severo y, francamente, más interesante que el resto. No entiendo por qué no habían hecho antes algo con eso. El mejor material estaba ahí a la mano, y nadie lo tomaba. Además, cuando Bob Kane creó el personaje tenía la intención de que fuera una criatura que inspirara miedo. Hablé con la esposa de Kane (el dibujante falleció en 1998) y me dijo que él estaba bastante disgustado con la versión televisiva de Batman. Así que espero que esta película lleve al personaje de vuelta a las intenciones originales de hace sesenta y seis años" (Christian Bale, protagonista).

"Creo que hay tremendas ventajas en el hecho de que otras personas hayan hecho esto antes, porque pude aprender de lo que funcionó o no antes. Por ejemplo, cuando Tim Burton hizo su film en 1989, nadie creía que podía haber una versión cinematográfica creíble de Batman por cómo había sido la serie de televisión, algo tonta y burlona. Y Burton lo logró y de manera fabulosa. Así que ahora no me tuve que preocupar porque la gente se creyera al personaje. Sólo tuvimos que hacerlo" (Christopher Nolan, colibretista y director).

"Antes de que se filmara Harry Potter y el prisionero de Azkaban nadie había encarnado a Sirius Black en la pantalla: eso me dejaba el campo libre para crear al personaje y hacerlo original. Al contrario, pare el comisario Gordon había un punto de partida: había sido interpretado por Pat Hingle en cuatro películas. Me metí en la web y quedé sorprendido por la cantidad de información que había sobre el personaje. Es increíble todo lo que se ha escrito sobre Gordon" (Gary Oldman, quien encarna al "sargento" Gordon).

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