Recupera terreno en la era digital

| Mientras en EE.UU. está otra vez de moda, en Uruguay duplicó sus ventas

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ALEJANDRA VOLPI

En los últimos tres años la venta de vinilos en Uruguay se incrementó en un 100%, según datos proporcionados por Palacio de la Música. Hoy es posible además tener un tocadiscos con conexión USB.

Mientras el CD se encuentra en vías de extinción -y el casete está directamente enterrado- el vinilo es protagonista de este inesperado regreso. En un mundo dominado por iPods y reproductores MP3, el soporte análogo que gira a 33 y 45 revoluciones por minuto suma cada vez más adeptos, gracias a un sector del público que busca mayor calidad de sonido y a que la industria ve en él una forma de contrarrestar la piratería.

Uruguay no es ajeno a esta tendencia mundial. Palacio de la Música es la única tienda que ofrece vinilos originales nuevos importados de Estados Unidos.

El encargado del área, Álvaro Huluk, explicó a El País que "en los últimos tres años comenzaron a venderse cada vez más. Hubo un resurgimiento y se duplicó su comercialización". Esto llama más la atención si se tiene en cuenta que entre 1999 y 2009 fue un objeto a la sombra, prácticamente retirado de las góndolas. Los vinilos de este siglo vienen mejorados, son reediciones o lanzamientos hechos en un material de mejor calidad que sus antecesores. Y esto se nota especialmente en el peso (180 gramos) porque los primeros eran más livianos.

La famosa frase "el futuro está en el pasado" parece adecuarse a esta moda, que tiene incluso la intención de atraer a los jóvenes. Para aquellos que todavía sean reticentes a la tecnología análoga que los mayores de 30 años conocen bien, hay en el mercado reproductores de vinilos con conexión USB para poder escucharlos en la computadora. No son caros: en Palacio de la Música, por ejemplo, se consiguen a partir de 200 dólares. En cambio, los vinilos cuestan de 20 dólares en adelante, dependiendo del título y de la dimensión de la publicación (algunos CD en su pasaje de formato requieren más surcos de los que contiene un solo vinilo). Una caja especial con diez discos de los Rolling Stones asciende a 500 dólares.

La única banda uruguaya joven que se animó a este soporte es No Te Va Gustar. Publicó El camino más largo y Por lo menos hoy. La fabricación de esas copias, destinadas especialmente a los coleccionistas, se realizó en Brasil y Estados Unidos.

El catálogo de Palacio de la Música incluye cerca de 300 artistas, y los más buscados son los clásicos, especialmente Pink Floyd, Bob Marley y los Rolling Stones. Entre los favoritos están Abbey Road de The Beatles, The dark side of the moon de Pink Floyd y Black Album de Mettalica.

Si se habla de lanzamientos, quienes están a la cabeza son la cantante Adele con 21 y el DJ David Guetta.

"En los primeros períodos fui muy conservador al comprar títulos, pero ahora empecé a arriesgar más porque el público responde.

En general es gente de treinta años para arriba, quienes vivieron la época del vinilo. Muchos son melómanos que quieren tener todo de sus artistas preferidos. Además, este formato tiene otra magia. El sonido es más fiel y natural, el CD suena más metálico al oído humano", agregó Huluk.

Pero hay otro mercado: el de los vinilos usados que se encuentran en las ferias. Todos los domingos en Tristán Narvaja hay una gran cantidad de ellos diseminados por distintos puestos ambulantes. Sin embargo, el lugar más confiable es Discomoda, un local que funciona desde hace cuatro décadas sobre esa misma calle a la altura de Mercedes.

Allí pueden conseguirse también casetes y es atendido por su dueño, "Pinocho" Acosta, de 75 años. "Somos pocos acá los que vendemos estos ejemplares usados, pero el único que sabe de música soy yo", disparó al inicio de la conversación con El País.

Los precios allí van desde $ 100 a $ 150. Y cada domingo, cuando hay mayor afluencia de clientes, puede vender tanto cincuenta ejemplares como ninguno.

El pianista Hugo Fattoruso concuerda con que el sonido que ofrece el vinilo "es superior" a los formatos de la era digital. Los primeros álbumes de Los Shakers fueron publicados en discos "long plays" de 33 1/3 revoluciones por minuto y simples de 45 r.p.m. "Hoy es muy fácil encontrar vinilos en Japón, Suiza, Francia, España, Italia y hasta en Argentina. Su retorno a muchas ciudades del primer mundo está claro que obedece a los intereses de la industria", opina.

En ese sentido, el prestigioso sonidista Luis Restuccia, señala que "el impulso a este negocio que se está transformando en moda -porque no sabemos cuánto va a durar- es una forma de enlentecer la piratería. Una copia de este elemento físico (de 30 centímetros por 30 donde el arte de tapa luce mejor), se hace en tiempo real, entonces no es tan buen negocio copiarlo para venderlo en la feria ni para subirlo a Internet. No se puede apurar al tocadiscos. Para mí viene pensado por ese lado también". El ingeniero dice que el vinilo escapa de la llamada obsolescencia programada. "Es cierto que requiere mayor cuidado, pero es como tener un auto alemán frente a uno chino, si lo tratás bien te va a durar más tiempo".

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Favoritos: En vinilo el

público local busca a

Pink Floyd, Metallica,

The Beatles y Adele.

El casete, jubilado, cumple medio siglo

Muy lejos de correr la suerte del vinilo, el casete que a veces había que desenredar con una lapicera, cumple cincuenta años totalmente retirado de las tiendas de música. Pero siempre será recordado como el soporte que permitió el inicio de la piratería. Las primeras copias ilegales de álbumes se hicieron en cinta.

Quedó entre dos formatos que lo superaron ampliamente en calidad: el vinilo y el CD. No tuvo ni la majestuosidad de uno ni la calidad del otro, y es casi un símbolo de la arqueología industrial. Una de esas cosas que miran hoy las nuevas generaciones habituadas al MP3 como si se trataran de la prehistoria. Sin embargo, y aquí reside la paradoja, cuando en otros tiempos los artistas publicaban sus álbumes en vinilo y en casete, eran estos últimos los que tenían mayores ventas, porque el público prefería la comodidad.

La gran desventaja de este objeto era que se rompía o se malograba fácilmente. Si la cinta se trancaba dentro del reproductor era difícil que saliera ilesa. O se cortaba o quedaba "masticada". Y esto a la industria le servía para que, simplemente, el consumidor comprara otro. Esta "caja pequeña" -tal es su significado en francés- fue creada en 1962 por Philips y lanzada al mercado un año después. Su salto a la modernidad se dio con el advenimiento del minicasete para minigrabadores. Pero rápidamente fue desplazado por la tecnología digital.

La clave técnica

¿Por qué un vinilo suena mejor que un CD? El sonidista Luis Restuccia explica que al pasar de un formato a otro se pierde tanta información como cuando se traduce a Cervantes al inglés. En la conversión se hace una interpretación de la señal sonora original. La calidad final es mayor cuanto más se aumenta la frecuencia del sampleo (es decir de las tomas que se establecen para hacer el proceso).

El CD tiene ya una estandarización que provoca la pérdida de muchos detalles del original.

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