¿Quién mató al cocinero?

Es una de las anécdotas más difundidas y también de las más reveladoras de la historia del cine. En l948, Howard Hawks estaba dirigiendo para Warner su versión de The big sleep (Al borde del abismo) basada en la novela homónima de Raymond Chandler y con la dupla Bogart-Bacall en los roles principales. A cierta altura del rodaje, ni Hawks ni su guionista de turno podían descifrar en el libro de Chandler, enredado como todos los suyos, la identidad de uno de los asesinos, y se resolvieron por enviar al autor, que estaba, probablemente desintoxicándose en Florida, un telegrama redactado así: "¿Quién mató al cocinero chino?". La respuesta no tardó en llegar: "No tengo la menor idea. ¿Están seguros de que el cocinero era chino?". Revela mucho sobre el propio Chandler y sobre la naturaleza del thriller, del que fue uno de los creadores y que se ha constituido en las décadas subsiguientes y hasta hoy mismo en el "género" más popular de Hollywood.

Luego estuvo nada menos que Hitchcock confesando a Truffaut su técnica del "McGuffin", suerte de carnada destinada a despistar a su espectador transformado en detective. Todo esto viene a cuento del estreno de Secretos de un secuestro. Tiene una peculiaridad: pretende ser un thriller honesto, sin trampas, con apenas alguna carta más o menos disimulada hasta el final. El final mismo es honesto. Muere quien tiene que morir, y una vez muerto no se levanta inesperadamente, como se ha repetido hasta el cansancio desde que el protagonista salía de la bañera en Las diabólicas de Clouzot. Me temo que es la honestidad del enfoque lo que puede haber seducido a Robert Redford, hombre honesto si los hay en Hollywood para apoyar este proyecto y aún protagonizarlo. Aunque da a la perfección la imagen de un "wasp" triunfador y carismático, una vez secuestrado por su exacta contra-figura (Willem Dafoe, otro excelente actor) que es un eterno perdedor, un hombre resentido, que arrastra una vieja envidia y la ha alimentado a lo largo de su vida, eso paraliza todo el desarrollo del supuesto thriller.

El enfrentamiento de los dos hombres a lo muy largo de un trayecto a través de un bosque, que tampoco les depara demasiadas sorpresas, salvo el vislumbre de una amistad, es un material demasiado pobre para sostener alguna clase de suspenso. Por suerte se quedó en casa Helen Mirren, y hay que agradecerle al guión que se ocupe de ella tanto como de su marido y su cancerbero.

La Mirren, actriz inglesa que por suerte tardó un cuarto de siglo en ser conquistada por Hollywood, siempre tuvo una personalidad atractiva y un refinado estilo, pero los años la han hecho una actriz radiante, en que se suman la elegancia, una ambigüedad que a menudo roza lo perverso, y una inteligencia prodigiosa, transparente, que es un deleite seguir en su mirada impar. Mientras sus compañeros de reparto se agotan en el bosque, ella convierte su ama de casa en un personaje lleno de dobleces y de incertidumbres.

CRÍTICA | Antonio Larreta

SECRETOS DE UN SECUESTRO

The Clearing

Director, productor. Pieter Jan Brugge.

Libreto. Justin Haythe sobre argumento de Pieter Jan Brugge.

Fotografía. Denis Lenoir.

Montaje. Kevin Tent.

Diseño de producción. Chris Gorak.

Música. Craig Armstrong.

Elenco. Robert Redford, Helen Mirren, Willem Dafoe, Alessandro Nivola, Matt Craven, Melissa Sagemiller.

l Estados Unidos 2004

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