MATÍAS CASTRO
Después de cinco siglos de misterio y treinta y seis años de búsqueda, la mítica obra "La batalla de Anghiari" de Leonardo Da Vinci, saldría a la luz. Un programa que hoy emite National Geographic a las 23 horas sigue la búsqueda y el hallazgo.
"La forma en que me acerco a los documentales es que me gusta contar historias y también tener acceso privilegiado", explica por teléfono a El País el periodista Max Salomon, director del documental El Da Vinci perdido. "Es una situación muy privilegiada para mí, estar metido en esta búsqueda que viene desde hace treinta y seis años", agrega.
El mural La batalla de Anghiari fue encargado a Da Vinci en 1503 por la república de Florencia. El pintor hizo su trabajo, pero nunca más se lo vio. La prueba de que alguna vez existió ha sido una reproducción realizada por Rubens en base a grabados de la época y que se exhibe en el Louvre. Pero en los años setenta apareció la versión de que la obra de Da Vinci estaba oculta en un muro del Salón de los Quinientos del palacio Vecchio, apoyada en que habían encontrado restos de la misma pintura que utilizó Da Vinci para hacer la Mona Lisa y el San Juan Bautista (un pigmento negro compuesto principalmente por un poco de hierro y manganeso, fragmentos de rojo y una delgada capa de beige).
La obra de Da Vinci se encontraría tapada por otra pintura: La batalla de Scannagallo, pintada por Giorgio Vasari en 1565 sobre la misma pared. La principal duda hasta el momento era si los restos de pintura indicaban realmente que la obra de Da Vinci estaba ahí abajo o que solamente se trataba de restos.
"Más que nada me gusta lo de generar confianza que se produce con los entrevistados, que te permiten contar su historia", cuenta Salomon. "Al final de todo es una historia humana, un drama, ya sea en un documental sobre el petróleo o la búsqueda de una pintura. Son distintos pero a la vez son historias emocionales, honestas, y eso es lo que me lleva. Y también tratar de entender qué hay allí. Es lo que está en la búsqueda de una pintura durante tres décadas, están sus luchas, sus emociones. Más allá de las cuestiones políticas y de las circunstancias, siempre hay un viaje emocional".
Su apunte sobre los puntos en común en su trabajo tiene que ver con la diversidad de temas que ha tocado. Ganador de un premio Emmy, ha producido, escrito y dirigido una gran variedad de películas, cuyos temas van desde el hallazgo de restos antiguos, los rebeldes en Afganistán, la realidad de la frontera entre EE.UU. y México y el tráfico ilegal de órganos. Su reputación, según señalan muchos, se debe a que en sus entrevistas suele apuntar a la historia personal de los protagonistas de sus documentales, ya sean doctores que roban órganos, científicos, oficiales de la Casa Blanca o agentes del Mosad.
El responsable de la búsqueda durante treinta y seis años es Maurizio Seracini, quien ha trabajado con el respaldo de figuras fuertes e instituciones como la Universidad de San Diego y la National Geographic. Pero no por esto ha quedado libre de polémicas. El principal punto que se le discute es que la investigación impulsada puede dañar gravemente el mural de Giorgio Vasari. El problema ha sido en parte que las evidencias definitivas sobre el mural se verán en el documental de Max Salomon que emitirá hoy la televisión, de modo que recién ahí muchos críticos verían lo que él tiene para decir.
Se supone que el fresco de Da Vinci mide diecisiete metros de largo por cinco, aunque los expertos han trabajado haciendo delicadísimas perforaciones para tomar muestras en una sección mucho menor de la pared. La estimación, además, es que en el mejor de los casos solo se habría conservado una parte de la obra oculta. Esto, por lo tanto, es una parte del proceso. Satisfecho con lo que ha registrado hasta ahora (en particular cierto momento de un hallazgo fundamental para la investigación de Seracini), Salomon afirma: "Probablemente Leonardo habría disfrutado de ver esta búsqueda de su pintura, porque es una competencia de ciencia, arte y tecnología tras una misma interrogante".
Más allá del estreno mundial de esta noche, El Da Vinci perdido ya tiene un régimen de varias repeticiones establecidas por el canal Nat Geo.
Quinientos contra la búsqueda
La controversia sobre los métodos de búsqueda que empleó Seracini en su investigación atrajo a muchos críticos. Quinientos intelectuales de todo el mundo redactaron un manifiesto contra la investigación y lograron que se suspendieran los trabajos durante unos meses a fines del año pasado. Entre esos críticos había autoridades como expertos del Louvre, la National Gallery y el Metropolitan y todos apuntaban a que los seis agujeros realizados sobre el cuadro de Vasari son terriblemente dañinos para la pintura. En esos orificios introdujeron una sonda endoscópica equipada con una microcámara para investigar los restos de pintura. Pero la técnica, para algunos, es muy agresiva. Alessandra Mottola, presidenta de Italia Nostra, organismo que se reveló como uno de los principales opositores al proyecto de investigación, decía que: "Vasari fue un gran admirador de Leonardo. No se puede ni pensar que tapara una obra de su antecesor, ni siquiera porque estuviera en mal estado. Estamos hartos de inventos publicitarios que se aprovechan de los bienes artísticos para sus fines de lucro..."